martes, 14 de febrero de 2017

Un poema de amor... de andar por casa


Te quiero. Te necesito. 
Sin ti no viviría igual en nuestro pisito. 

Nunca imaginé que serías tan importante para mi, 
pero, carajo, es que vales un potosí.

Te quiero por lo que haces, por lo que eres,
que sepas que entregaica me tienes.

Imagino la vida sin ti y tiemblo, 
no sé cómo pude estar sin ti tanto tiempo.

Gracias al mundo por haberte puesto en mi camino, 
porque gracias a ti hay más ratos en los que puedo hacer lo me sale del chumino.

Siempre pensé que sin tele no podríamos vivir,
pero oh, lavavajillas, tú eres el imprescindible aquí.

Viva el ser humano y la tecnología,
esta sin duda es la mejor obra de ingeniería.

Por favor no vuelvas a estropearte, ha sido una pesadilla,
no queremos fregar más platos, ni quitar restos de comida pegaílla.

Los platos sucios son un coñazo, detestamos lavar,
para diez minutos que tenemos, preferimos que sean para...

Fin


Un mes. Un mes hemos estado sin lavavajillas y, de verdad, ha sido el infierno en la tierra, ¡nunca mais! Pocas cosas hay en la vida que yo diga que "odio", pero afirmo, sin problema alguno, que fregar los platos es una de ellas. 

Gracias querido señor técnico que has arreglado nuestro aparato, te estaremos eternamente agradecidos.



Es curioso, uno de los motivos frecuentes de discusión que me cuentan en consulta es "a quién le tocaba/toca (siempre, a veces, hoy) meter y sacar las cosas del lavavajillas". Si esto es así, ¿cómo sería la cosa sin este maravilloso electrodoméstico? Sea como fuere, si no queremos tarifar por culpa de una cosa tan tontorrona como son los platos sucios, porfaplis, pactad con antelación a quién le corresponde esta tarea ese día o esa semana, así no habrá problemas. Tssss, y cumplidlo, ¡eh! ¡No al escaqueo maligno! Es mejor invertir el poco tiempo que tenemos los padres en estar un ratico agradeibol en pareja que perderlo discutiendo, ¿no te parece? Ea, pues eso. Hala, a quererse mucho (sea 14 de Febrero o 20 de Abril -del 90-). 

Besitos de madre y de padre con cocina equipada


lunes, 23 de enero de 2017

Los 7 pecados capitales... de madre

Mucho se habla de lo mejores personas que nos hace ser madres (yo misma lo hice en este post del amor de Marujismo), pero también hay que reconocer que esto de la maternidad nos lleva algunas veces al mismísimo lado oscuro y nos empuja a cometer, uno por uno, los seis pecados capitales. Y sí, he dicho seis y no siete, porque hay uno que... Bueno, ahora os lo cuento.

Repasemos la lista del mal:

1. Pereza. Este pecado se puede resumir en una sola palabra: Parque. Otra vez al parque. Bendito parque. Bendita arena que luego nos vamos a llevar a casa (para que le haga compañía a la que tenemos del día anterior y al medio kilo de purpurina que vive allí desde que hicimos los christmas... del año pasado).

2. Gula. Este es uno de mis favoritos curioso: un día de pronto te descubres en el parking del súper zampándote el "kinder bueno" que habías comprado para el chiquillo "porque nunca come guarrerías y mira, un día es un día".  Evidentemente lo haces por la salud de tu hijo. Ay, ¡qué sacrificado es ser madre! (Otra modalidad, ya canallesca del tó, es directamente comprar alguna mandanga ahí gorda y dulce y todo... que directamente sabes que a tu hijo no le va a gustar y que te la vas a acabar comiendo tú... Pero es por no tirarla, ¿eh? Ole tú.)



3. Ira. Más que ira, que es feo, vamos a decir enfaditos, enfurruñeshumito saliendo por la nariz, cuando, por la que hace cuarenta, le dices al amor de tus entretelas que deje quieto el bote de jabón de manos que ha trincao mientras tú te crees que puedes pretendes hacer pis (y lo que surja) y lejos de dejarlo, lo que hace es barnizarte con espuma el alicatado del baño. Añadimos, por diversión, la siguiente estampa: tú con los pantalones bajados intentando ninjamente coger en el aire ese bote de jabón antes de que llegue al suelo, sin éxito, claro. (Si se pudiera, este sería el mejor mannequin challenge de la historia).

4. Envidia: "¿Mi niño? Empezó a dormir 6 horas seguidas desde los pocos días". Esto que se siente al escuchar estas palabras, queridas mías, es la envidia, y de la mala.

5. Avaricia: también conocida como codicia, rapacidad. Es eso que en condiciones normales supone el ansia viva por poseer tesoros y riquezas, pero que en el caso de las madres no se trata ni de oros-ni diamantes-ni perlas-ni rubíes: tú lo que codicias de verdad es poseer dos minutos para, oh milagro de la vida, ponerte una mascarilla hidratante en el pelo o, ahí rozando ya el egoísmo, mear.

6. Orgullo: porque si hay algo que caracteriza la maternidad es que tu niño es el más bonico, el más salao, el más simpático... (y el más petardo, porque también tiene lo suyo, pero hasta para ser cabroncete es el mejor), y tó lo que se diga es poco de tu niño porqueesqueloquieresquetemueres. Fenomenal. Sólo un apunte: A nadie le huelen sus peos, ni sus hijos le parecen feos.

El séptimo, la lujuria... jajaja, ¿qué tal? Si la maternidad te lleva de cabeza a cometer los otros seis, justo de este lo que hace es protegerte, evitar que caigas en él así con facilidad. ¡Qué guay -de Bandai-! Pero digo yo una cosa: ya que tenemos los otros seis... ¿por qué no nos curramos este lujurioso y molón y nos hacemos un combo pecaminoso capital? (Guiño, guiño)

Y tú, ¿cómo vas de pecados? ¿Te has comido algo en el parking del súper secretamente alguna vez? ¿Has puesto los ojos en blanco cuando tu retoño te ha recordado que era hora de ir al parque? ¿Cuáles son tus "pecadillos capitales"? Jijiji

Besitos de mami pecadora de la pradera

martes, 27 de diciembre de 2016

Buenos propósitos con imprimible

Buenos propósitos. Buenas intenciones. Cositas que queremos (de verdad) hacer. Objetivos bonicos y nobles. La cosa es que todo esto está mu bien, pero...

Si os digo la verdad esto de los buenos propósitos para año nuevo no me vuelve muy loca: me parece que con esto de que el año se acaba, que tenemos un subidón de azúcar turronero y que nos hemos tomado dos copas (o una, lo bonito de beber de higos a brevas es que con que tus labios toquen el borde del vaso ya vas pedo), nos ponemos un poco estupendos, y lo que es mejor, nos creemos que vamos a ser constantes en nuestro estupendismo los siguientes 365 días. 

A ver, que hacer planes y tener metas chachis es positivo, de hecho es necesario para estar bien, pero claro, hay que ver qué metas nos marcamos. ¿Son realistas? ¿Son alcanzables? ¿De verdad es factible pirarte tú sola a dar la vuelta al mundo mes y medio? Que sí, que apetecerte te apetece pero, llámame loca, ¿no es mejor quizá empezar por intentar escaparte un fin de semana? (o una tarde, que no es moco de pavo teniendo en cuenta que somos madres). 

Si estos días te vas a plantear los buenos propósitos para el 2017 aquí tienes unos cuantos tips que lo mismo te sirven: 
  1. No hablemos de "Buenos propósitos" (eso suena a "me los voy a pasar por el arco del triunfo" en 3, 2, 1...), sino de Objetivos.
  2. Los objetivos han de ser realistas, factibles, nada de "Ver una peli -entera- cada noche", porque eso va a ser MENTIRA DEL TÓ, tú lo sabes, yo lo sé, y sobre todo nuestros retoños lo saben.
  3. Los objetivos tienen que estar bien definidos y ser concretos, muy concretos. Si pongo titulares abiertos, ¿cómo y cuándo sabré que los he alcanzado? Es más difícil valorar los logros si no tenemos una meta concreta. "Ir al gimnasio", "Perder peso"... ¿Cuántos días a la semana quiero/puedo ir al gimnasio? ¿Cuánto peso creo que es factible que pierda (antes de querer atracar la pastelería de al lado de casa)? A eso me refiero, objetivos clarinetes: "Ir al gimnasio dos días a la semana", "Perder 5 kilos de aquí a Junio".
  4. Si se puede, dividir cada objetivo en subpuntos, así podemos ir tachando "minilogros", y con eso una se motiva mucho más para seguir. 
  5. Ir "valorando cómo va el proceso". Si por ejemplo tu objetivo es perder peso en seis meses, no esperes a que estemos en Junio para decir "Oye, pues a juzgar por cómo me aprietan los vaqueros mi plan de comidas no ha funcionado". Como queremos conseguirlo es fundamental "evaluar cómo va la cosa" de cara a comprobar si nuestra estrategia es la correcta o decidir que hay que abordarlo de otra manera antes de que nos demos por vencidos. 
  6. Poner al lado de cada objetivo por qué queremos cumplirlo. Parece una obviedad, pero una vez que estés en el bucle del día a día esto se te olvidará, pero si lo tienes ahí, escrito, visible, te vendrás arriba. Nota: créeme, como técnica de motivación es mejor esto que poner la foto de la Pataky colgada en tu nevera. Aprovecho para decir... Stop "poner fotos de señoras estupendas en los frigoríficos"!!!! Eso es MAL: vas a abrir la nevera igual, vas a comer igual, pero te vas a sentir como el culoooo (y no precisamente el de "la señora de Thor"). 
Como decía, tener objetivos mola, nos mueve, pero lo que no mola es que en lugar de servir para reforzarnos lo convirtamos en algo para fustigarnos. Fustigarse es caca de la vaca. 

Y para que esto no se quede en ná he hecho un imprimible, un papelico en el que apuntar esos planes malvados para este 2017. Es una chorradilla, pero si escribimos las cosas es más potente que si solo las pensamos... ¡Espero que os guste!




Si te mola (aunque sea un poquito) comparte, ¡que eso me hace feliz de la vida!



¿Tienes algún objetivo claro para este 2017? ¿Es realista? Jijijiji ;)

Besitos de madre en modo "planificadora"
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