miércoles, 10 de agosto de 2016

Las reglas no escritas de los peques

Muchas veces a los padres nos da la sensación de que la conducta de nuestros retoños es random, que sus reacciones y decisiones son aleatorias, y eso nos lleva a volvernos majaras desconcierta. Si esto ayer le encantaba, ¿por qué demonios no le gusta hoy? Pero, ay, amiguitos, de random nada: los peques tienen sus normas y sus reglas (otra cosa es que a los adultos nos parezcan lógicas).

  1. Da igual que me acueste dos horas más tarde de lo habitual, o que lo haga después de las mil y monas de la noche, mañana me despertaré igual de temprano (tempranísimo) que todos los días. 
  2. "Ya" es la única medida de tiempo que manejo."Ahora" también me gusta.
  3. Esa comida/bebida/ingrediente que nunca, nunca, nunca quiero ni probar en casa la comeré encantado (e incluso la pediré yo mismo) en casa de otras personas. 
  4. La respuesta inmediata a todo lo que me preguntes será siempre "No". Luego a lo mejor es "Sí", ya lo pensaré después.
  5. Mi juguete favorito, con el que duermo, como, me ducho, con el que voy al parque y arrastro por media calle, ese juguete que nos obligará a volver a casa tras más de media hora de viaje porque sin él no puedo viajar, será abandonado sin compasión en el momento en el que a mi me parezca bien. Entonces querré otro y empezaremos un nuevo momento de diversión familiar. 
  6. Se hace caca mejor, más chupimente, en un pañal limpio y recién puesto. 
    • No importa el número de veces que me preguntes si quiero hacer caca o las veces (y el rato) que me sientes en el orinal, yo cagaré (a lo grande) en cuanto me vuelvas a poner el pañal. 
  7. El cuarto de baño es un espacio que no me produce ningún interés, salvo si papá o mamá entran, porque entonces es el lugar en el que hay que estar (encima de ellos, concretamente).
  8. Aunque parezca que estoy "a mis cosas" en realidad estoy profundamente atento a todo lo que decís, y repetiré algunos de esos contenidos cuando a mi me parezca bien, preferiblemente delante de otros adultos. 
  9. Cuanta más prisa tenga mis padres, más cosas interesantes e inaplazables tendré que hacer y más lento iré. 
  10. Me negaré rotundamente a realizar cualquier actividad que me propongas, pero diez minutos después (aprox.) será mi actividad favorita en el mundo y me enfadaré todo lo que sea necesario si pretendes que deje de realizarla. El cambio de opinión es la base de mi cultura. 
 
¿Sigue tu retoño estas reglas? ¡Seguro que has disfrutado de alguna de ellas! Nosotros hemos vivido inmersos en la 4 y ahora estamos empezando a pasar grandes momentos de diversión gracias a la 9. Esto es la monda. 

Besitos de madre normativa

lunes, 1 de agosto de 2016

Supervivencia vacacional para padres

"¡Qué bien, de vacaciones!", decías. "Este año descanso", decías. Eso no ha pasado... ¡ni pasará! Lo sabes tú y lo sé yo (aunque ole por ti, respeto mucho el optimismo). 

Las vacaciones con retoños se parecen a tus vacaciones pre-paternidad como un huevo a una castaña. O mejor dicho, como un mojito a unos manguitos. 

No vengo yo a quejarme, que conste, porque tengo que decir que este verano me lo estoy pasando especialmente pirata con el peque, peeeeeeeeero... Pero lo cierto es que es mejor ir preparado. Aquí os dejo una listica de algunos imprescindibles para la supervivencia estival cuando eres madre/padre (vamos, para mantener la cordura y la salud mental, jojojo): 


  • Comida lista a cualquier hora del día: ¿qué carajo sucede en los estómagos pequeños durante las vacaciones que les entra hambre "randommente"? No importa que tu retoño siempre, siempre, comiera a las 13:30, ahora lo mismo te viene llorando de hambre a las 12, que no quiere comer nada hasta las 16:00. Festival del humor en la cocina. ¡Viva el tupper y la flexibilidad mental y estomacal!


  • Protección solar factor dos millones (como decía Sarah Connor en "Terminator 2"). Nadie sabe por qué, pero la cosa es que los peques odian la sombra. Ya puedes estar siete horas colocando la sombrilla en posición óptima para que os proteja mucho rato, ya puedes haberte peleado a muerte con otra familia por la última sombrilla con tumbonas del chiringuito... Eso da igual, porque según sueltes a tu hijo en la arena o en el césped él se desplazará los centímetros necesarios para quedar completamente al sol. Y así todo el rato. Siempre fuera del límite. Déjate de bronceadores ni protectores flojitos, ponte la misma crema que tu retoño si no quieres que a partir de septiembre en el trabajo te llamen "churrasco", que eso tiene poco glamour. 
  • Juguetes indestructibles. No es el parque. No es la guardería. La prueba más dura para los juguetes dura tres meses y se llama "vacaciones de verano": enterramientos en arena, rescates en el agua, excavaciones en tierra, cloro, salitre, experimentos con cremas... Me recuerdan (spoiler mini mini) a los pobres juguetes de "Toy Story 3" en la clase de los pequeños, qué lastimica. Pero lo siento, los necesitamos.
  • Recetas que incluyan arena entre sus ingredientes. Yo no sé qué clase de invento es la arena que por mucho que te enjuagues, por mucho que barras, por mucho que hagas exorcismos con la aspiradora, ella sigue ahí, hasta en tu boca. Si la arena de parque te parecía un coñazo, la de playa, que encima va combinada con protector solar y agüita, es la muerte hecha partícula. Por eso mismo es mejor preparar cosas como almejas: ya llevan arena de serie y nadie protestará. Nota: el lomo adobao en arena sabe raro. 
  • Persianas. El más mínimo rayo de luz activa el botón de ON de los retoños (se ve que van con batería solar). Si Felipe II decía eso de "En mi imperio no se pone el sol", los padres en verano le podríamos contestar "Pues en el mío no sale mientras yo pueda evitarlo". No te digo ná y te lo digo tó. Bueno, sí que te digo una cosa: el sol en verano suele salir a las 7 de la mañana, así que persianas a tope y un poquito de cinta americana en las rendijas de las ventanas si hiciera falta. NOTA: esto mismo vale para las noches, porque qué maravilla el momento "No quiero dormir, que todavía es de dííííía, mamá". I love persianas. 
  • Pañales para el agua y una bolsita de plástico "por si acaso". Por si acaso... ¿qué? Pues por si acaso sucede lo que tiene que suceder: que le hayas quitado el bañador, retirado el pañal (absolutamente empapado tras un total desenfreno acuático) y justo en ese momento, no antes (y por supuesto no después de haberle colocado un pañal seco), tu querido hijo, amor de tus amores, decida cagarse. PD: Si eres de a los que se le ha pasado por la cabeza eso de "Bah, ¡vamos a meterlo en el agua sin pañal! Total, acaba de hacer caca, no creo que...", por favor, sólo te pido una cosa: ten la cámara de fotos o el móvil a mano para retratar el momento, especialmente la cara de estupor de los demás bañistas al descubrir un señor mojón rondándoles cual tiburón. Queremos verlo. 
Como ya os decía antes yo este año estoy muy a tope con Migordi: sus dos años y medio de soltura, sus charlas pequeñas, su cara al descubrir que "los niños mayores" quieren jugar a la pelota con él, sus aspiraciones de ser un tiburón... Esas cosas me tienen absolutamente enamorada. Ahora bien, eso no quita que a las ocho de la tarde esté como si hubiera cruzado el Estrecho a nado. Ida y vuelta. :)


Y vosotros, ¿cómo vais? ¿Algún imprescindible para la supervivencia veraniega con retoños?
Si tienes algún truco ar favó de compartirlo. 

Besitos de madre medio de vacaciones. O algo. 

PD: He vuelto al blog, ¡y con muchas ganas! ;)

viernes, 10 de junio de 2016

Avance informativo

¡Buenos días! (Jolines, hay hasta telarañas por aquí de la de tiempo que hace que no lo abro, jojojo)

Sólo quería deciros que en un par de semanitas vuelvo al blog con sus posts y sus dibus y sus cosas.

He tenido muchísimo lío de trabajo -todo bueno, también os lo digo, estoy súper cansada, pero también súper súper contenta en ese sentido-, también un temilla de salud (resulta que tengo piedras en la vesícula y me han mandado al cirujano para que evalúe si es conveniente extirparla, cosa que no me encanta de entrada, ya os podéis imaginar -a ver qué me cuenta el señor doctor cuando nos veamos-), el fin de curso del retoño (con fiesta de graduación y baile y esas cosas que ya sabéis), he disfrutado de un corte de agua sorpresa que duró lo más grande (por una avería que convirtió mi calle en un río) y que ya os podéis imaginar lo bien que nos vino... En fin, que hay veces que se junta todo, y por mucho que he intentado sacar un rato mi alma ya no daba para más.

Pero como os digo, en un par de semanas vuelvo a la carga, ¡¡¡que tengo muchas ganas!!! Estoy incluso planteando una "remodelación" del blog, un cambio de plantilla y unos fregaos la mar de graciosos que se le ocurren a una entre viaje y viaje al trabajo, que es el único rato disponible que me queda, jejeje.

Muchas gracias a todas por seguir por aquí, por escribirme y decirme cosas bonicas, y por tener paciencia, jijiji.

¡¡¡Un besote enoooooorme!!!

Mamen
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