jueves, 13 de julio de 2017

Fases de la barriga en el embarazo (Primera parte)

Ay, la barriguita.... ¡Qué ilusión cuando la notas! ¡Qué embarazadita se siente una cuando no le cierran los pantalones! Qué guay que te salga barriguita, menos...




Sí, hay una etapa di merda en la que ni tienes esa bonita tripita de embarazada ni tu barriga es la de siempre. Pero antes de acordarme de todos esos que miran de reojo juzgando nuestra dieta protestar por esta etapa de indefinición barriguil repasemos la evolución inicial, así por gusto.

Primera fase (digamos que el primer mes)

El 99,9% de los manuales de embarazo que ya te has leído (porque desde que sabes que estás embarazada se desata la locura y te haces con una biblioteca más grande que la de Alejandría) dicen que en el primer mes la barriga ni se inmuta.

Tu raciocinio, ese que todavía está ahí pero que se irá al carajo más adelante presa de las hormonas, te dice que eso es correcto, pero... ya te miras de reojo en los espejos. Y cuando digo de reojo quiero decir de perfil, de frente, por arriba, con ropa ajustada, con ropa suelta... ¿Se me nota? Se me nota. ¿Se me nota? Se me nota...

Segundo mes

Esos mismos manuales indican que quizá sea pronto para notar nada. Tu útero se expande, pero es una cosa muy discreta. Sin embargo tú ya te sientes oprimida por tus vaqueros de siempre. Te imaginas a tu pobre habichuelita presa del elastano, constreñido. El hecho de que tenga espacio como para hacerse veinte largos sin tocar pared uterina te da igual, porque tu cerebro ya empieza a hacer cosas por su cuenta y pasa de datos reales contrastados.

Tercer mes: la era del pop 

Quizá para aquellas que hagan ejercicio de manera habitual la cosa siga tal cual estaba, pero para las que el tono muscular de nuestro abdomen es bajo tirando a "¿Qué tono?" es posible que sí, que ya haya habido ensanchamiento. La cosa es discreta, pero ES: amiga, tu barriga "ha hecho pop" (y por supuesto ya no habrá stop).

Esta etapa es un poco cacofer, porque tú estás ahí on fire con el embarazo (sobre todo si has dejado de tener náuseas) pero por fuera nadie lo nota. Y lo más bonito es que eso te ofende, claro: ¿de verdad la peña se cree que esta barriga que calzo es mía de natural?, te preguntas con estupor.

Cuarto mes: el de la exageración por supervivencia

La gente, que a veces hace cosas, te mira de reojo, como sospechando. Al parecer una tripa que sobresale un poco causa desasosiego e intriga en la humanidad. En esta etapa ya tienes algo de barriga, puede que incluso te hayas pasado ya a la ropa premamá (Hola, diseñadores de esta ropa, os mando un saludo cordial), pero no es lo suficientemente grande como para que sea evidente, obvio e innegable, que estás embarazada. ¿Qué hacemos entonces las mujeres? Véase la última viñeta para desvelar el misterio.

El barriguismo preñil por etapas (y meses, aprox., que cada amiga es un mundo)



¿Cómo fue tu desarrollo barriguil? ¿Te colocabas la mano a lo loco en la barriga todo el rato? Confiesa... jejeje. 


Besitos de madre en fase "voy con la mano ahí puesta y diciéndole hasta a las farolas que estoy embarazada". 


jueves, 22 de junio de 2017

Se acaba el coleeeeeeeee

¿Recuerdas cómo molaba el último día de clase? Todo un verano ante ti... días y días. ¡Parecía infinito! Ahora somos padres, y sí, el verano vuelve a parecernos infinito, pero no por los mismos motivos: ahora se debe más bien a eso que se llama (pero que nadie ha visto nunca) CONCILIACIÓN. ¿Y qué hacemos con el niño todo este tiempooooo?

Si a esto de "apáñatelas como puedas" le sumamos la energía inagotable de nuestros queridos retoños, el resultado es, cuanto menos, un tic nervioso en un ojo.






La verdad es que a estas alturas estaban las pobres criaturas cansadas ya, que no se aguantaban en su pellejo (y más con estos calores), y las vacaciones les hacían faltica. Lo que pasa es que, en serio, ¿cómo se hace eso de currar y que tu hijo tenga vacaciones hasta septiembre?

En fin, amigas, a ver si nos toca la lotería y el verano que viene nos cogemos no tres, sino cuatro meses de vacaciones a lo loco, para estar con los peques... ejem, y bueno, para otras muchas cosas, muajajaja. 

Para aquellos que tengan piscina en casa imagino que la apuesta veraniega está clara: piscina, comida, siesta, piscina, merienda, piscina, ducha, cena, cama, papis desnudos en piscina mientras los niños duermen. Jo, que según lo estoy escribiendo se me caen las lágrimas. Por no tener no tengo ni bañera, pusimos plato de ducha...

A los que no tenemos piscina ni estamos todavía de vacaciones, pero que sí que tenemos un retoño vacacional, en un piso en una ciudad a 40 grados (a la sombra), nos toca pensar actividades para no perder la cabeza estar entretenidos todos y en paz y armonía. Menos mal que la blogosfera maternal y también Instagram están llenos de gente con unas ideas cojonudas como para tener al niño entretenido hasta los 30 años. Gracias de nuevo, intenné.  


¿Cómo os apañáis en verano vosotros? ¿Abuelos? ¿Campamentos? ¿A y B son correctas? ¿Terminaremos con cordura este verano? 

Besicos de madre con espíritu de vacaciones pero cuerpo de pringada autónoma.


miércoles, 21 de junio de 2017

Dormir con bombo: posturas y aventuras nocturnas

Cuando estás embarazada una de las cosas que más echas de menos de la vida "sin bombo", junto con verte el pepe los pies, es poder dormir como quieras. Es más, según avanza el embarazo con poder dormir, a secas, ya se da una con un canto. ¿De lado? ¿De frente? ¿Cómo se duerme cuando tienes una barriga como el Monte Rushmore?

Cuando ya notas la tripa al dormir boca abajo, aunque sea una mini-barriga aún, te invade el mal rollo y la sensación de "¿y si le aplasto?". Si además tienes suerte y te da acidez, vienen los gases y hace calor, pues ya estupendo, combo di merda.






Rutina para coger el sueño, nivel preñati

  • Te metes en la cama y adoptas una postura teóricamente ideal: de lado, con la barriga libre de presión, el cuello recto, lumbares descansadas. Bien.
  • Te das cuenta de que verdaderamente estás quetecagas de incómoda y que así no hay quien duerma, por muy recomendable que sea la postura. 
  • Te inclinas un poco hacia adelante buscando confort, pero tu cerebro de embarazada te recuerda que ahí dentro tienes una criatura y de pronto esa postura ya no te satisface en ningún sentido. 
  • Tu maromo, que no tiene dificultad ninguna en coger el sueño (a pesar de que su barriga sea más grande que la tuya) puede que empiece a roncar. Esto no ayuda. 
  • Doblas piernas. Incomodidad. 
  • Estiras piernas. Incomodidad y un poquito de odio a la vida.
  • Te rindes y vas a por un cojín (de lactancia, o una almohada, o lo que sea) y te lo colocas entre las piernas. Oye, esto no está mal. 
  • Te duermes.
  • Suena el despertador una hora después. 

Y así es como empiezan las ojeras a hacer acto de presencia... y ya nunca se irán. 


Recordaba yo que en el embarazo de Migordi no me hizo falta tener barrigota para empezar a dormir como el culo regular. Sabía, además (la gente comenta cosas), que en posteriores embarazos todo se nota antes. To-do, y eso incluye la barriga (con sus cosas extra). Lo que no sabía era que eso sucedía tan pronto, tan absurdamente pronto. 

Estoy de 14 semanas, mi triponchi sobresale un poco, tampoco una cosa loca, pero ya soy absolutamente incapaz de dormir a gustico. Tanto es así que anoche, en un acto de desesperación nocturna y ojerosa, abrí el armario del estudio (nota mental: tirar la mitad de las cosas de ese armario y ordenar las 2500 restantes) y cogí el famoso cojín de lactancia, el de dormir preñati. 

En el embarazo de Migordi me apañé con un hackeo de dos almohadas de Ikea, aunque después de nacer el peque lo acabamos comprando. Pero anoche era tarde, estaba muy cansada y quería mandanga de la buena, algo específico, así que nada de almohadas, traepacáelcojínesegigante. Y sí, tengo que reconocer que las molestias tripísticas se redujeron considerablemente al contar con apoyo en formato churro. Lo que no pensé es en que...




Ni acondicionado ni acondicionada, resulta que esa butifarra textil rellena de bolitas en contacto con un cuerpo humano (vivo) se convierte en un horno haciendo la pirólisis. Si alguna vez voy a Laponia voy a forrarme en bolitas de estas y listo, más barato que la ropa térmica. 

Si pensabas que tu maromo daba calor en la cama en verano, olvídate, eso es nivel aficionado. Y ahora que estoy pensando... ¿qué pasará si es un maromo el que abraza el cojín? ¿Combustión? ¿Será una nueva fuente de energía renovable? ¿Alguien se anima a pedírselo al chati para ver qué pasa?  (Y que nos lo cuente, claro)

Por lo que tengo entendido (y si hay alguien con sabiduría contraria que se manifieste) las embarazadas, sobre todo en la etapa final, debemos dormir sobre el costado izquierdo. Entiendo. Pero mirad, yo de momento lo que quiero es dormir, COMO SEA.


¿Cuándo empezaste a estar incómoda a la hora de dormir? ¿Algún truco del almendruco para troncharse a gusto? Compartir es bonito. 


Besicos de una madre preñati pegada (cual papel de magdalena) a un cojín.


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