lunes, 11 de diciembre de 2017

La bolsa para el hospital definitiva


Una de las cosas que busqué en intenné cuando estaba embarazada de Migordi fue el tema de la bolsa para el hospital. ¿Por qué? Porque no tenía ni la más remota idea de qué carajo era eso ni qué había que meter, así por resumir. 

Tampoco sabía que existían las pezoneras, ni los discos de lactancia, ni las braguitas postparto, ni le había puesto un pañal en la vida a un bebé... ni nada de nada de nada. Sí, estábamos muy preparados para todo. 

En aquella ocasión nos pilló el torete muy bien y, aunque resultó diver en verdad, es mejor que no te pase. Motivada por la bondad y el recuerdo del caos de lo vivido, escribo este post con todo lo que me diría a mí misma sobre la maletita para el hospital

¿Qué meter en la bolsa del hospital?


Yo aquí haría dos listas: las cosas para el bebé y las cosas para la mami. Bueno, en realidad ahora que lo pienso haría tres listas: las cosas para el bebé, las cosas para la madre y las cosas para el padre. Sí, para el padre también, porque es una criatura humana que tiene necesidades... y se piensa poco en él para estas cosas. Veamos pues:

Para la madre

  • Los papeles, la carpeta, los documentos... como quieras llamarlos. No llevas 9 meses guardando papelicos para olvidártelos en casa el día más importante, ¿¿¿no??? Mételos a la de ya si no quieres tener a tu maromo (o maroma) de vuelta a casa para buscarlos en este clarillo de vuestra vida en el que ni estáis nerviosos ni nada. 
  • Un paquetico o dos (depende de si en el hospital de las dan) de braguitas desechables (para partos vaginales). Chochiconsejo: fíjate al comprarlas que sean suavitas, que las hay que parece que las han fabricado con el mismo material de las servilletas de los bares y créeme, no quieres esa aspereza en tus bajeras en este momento. 
  • Discos de lactancia: si te digo la verdad creo recordar que durante la estancia en el hospital no llegué a usarlos, peeeeero hay mujeres a las que les sube la leche en plan "desbordarse los pantanos de toda Extremadura" y mira, para eso vienen bien. 
  • Un par de camisones, más que nada porque seguro que te los han regalado y los tienes que usar, porque en realidad en el hospital te dan esos camisones taaaaan favorecedores y elegantes y discretos en el trasparentar. Ejem. No dejan lugar a la dignidad. 
  • Calcetines y zapatillas de estar por el hospital casa. Aquí añado un consejo-reflexión muy personal: elige bien qué calcetines metes, amiga, elige bien. ¿Por qué lo digo? Porque piensa en qué circunstancias vas a usarlos: ¿va a ser con unos vaqueros estupendos? No. Estos calcetines los vas a llevar con un camisón de color, corte y largo absurdos y con unas zapatillas de estar por casa, es decir, la muerte estética. Y tú me dirás, ¿pero es el momento de pensar en lo estético? Pues mira, en realidad no porque es verdad que estás a lo que estás, tu bebé, pero para mi, que ya pasé por mi personal desfile de Mamen's secret en esta ocasión no me cuesta nada elegir unos calcetines apañaditos (si me entran en la pierna cogeré unos hasta la rodilla, que no veas el airecico cómo sube por ese camisón parriba). 
  • Sujetadores de lactancia: recuerda, el camisón del hospital deja menos a la imaginación que un picardías de La Perla, así que un sujetadorcito tampoco viene ni mal (si es que te da corte el tema de lucir tu oscuro pezón de madre...). Además, sirve para poner el disco de lactancia por si tienes fugas lecheras. 
  • Una bata: no aportan glamour, pero quizá algo de dignidad sí. Además hoy en día hay unas batas la mar de monas. Digamos juntas "No al boatiné". 
  • Ropa para salir. Danger, danger!!! Alarm, alarm!!! Querida amiga, si se te ha pasado por la cabeza llevarte tus vaqueros favoritos, esos que no te puedes poner desde el cuarto mes de embarazo, desde aquí... 1) Te mando un fuerte abrazo porque eso lo hemos pensado casi todas (y luego nos hemos estrellado de bruces con la realidad) y 2) Te cuento que eso no va a pasar: no vas a entrar en esos vaqueros. Siento ser yo la que te lo diga, la que abra el melón, la que destape la verdad, la que deje al descubierto la mentira de las famosas que salen en las revistas: cuando das a luz tu barriga se queda como cuando estabas de cuatro o cinco meses, así que mejor llévate ropa premamá si no quieres darte el paseo de vuelta a casa con los pantalones por las rodillas. 
  • Neceser completico. Una de las cosas que nos pasa a muchas mamis es que en esos días de hospital (y ya en general en lo que viene siendo la maternidad) parece que no tenemos tiempo ni de ir al baño, pero la realidad es que la higiene es una cosa bonita y merece la pena. Mete en tu neceser eso que creas que vas a necesitar (cepillo y pasta de dientes, cepillo para el pelo y alguna goma -aquí es donde empieza tu historia de amor con el "moño de madre", ya verás-, etc.)
  • Cuarto de kilo de lomo ibérico envasado al vacío.
  • 250 grs. de jamón del bueno. Acabas de parir, no es el momento de escatimar en la calidad del embutido. 
  • Un mollete de Antequera o un bollito con mucha miga (la miga es tu amiga). 
  • Vairas monodosis de aceite de oliva virgen extra (digo monodosis para no cargar con la botella de litro).
  • Una o dos cajas de bombones. Sí, es muy posible que quien vaya de visita te traiga bombones pero, ¿para qué tentar a la suerte? ¿Y si nadie te trae? 
  • Un paquete secreto de galletas u otra mandanga a elegir por la consumidora. Nota: ¿Por qué incluyo comida si en el hospital te dan de comer? Yo te pregunto, amiga: ¿has probado alguna vez la comida de hospital? Créeme cuando te digo que tras X horas de parto un caldo al que le han enseñado un trozo de pescado de pescado no te satisface al 100%. 
*Editado: Añado (porque me lo han recordado en los comentarios, con mucha razón) compresas tocológicas postparto. En el hospi te dan, sí, pero su grosor es como si te colocaras una colchoneta de playa entre las piernas. Andares de cowboy-mamá. Las que compres tampoco te creas que van a ser muy finas, pero bueno... 

Para el padre

  • Una manta de sofá calentica y una almohada medio decente. Bastante tienen con dormir en esos sillones de tortura de hospital como para encima hacerlo tapados exclusivamente con su abriguito. ¡Un poco de calidad de vida para estas criaturas, parfavar! Nota: sé que hay hospitales privados en los que hay un sofá cama para los acompañantes, pero en los públicos eso no pasa, y dan mucha pena nuestros papis. 
  • Acceso a los embutidos envasados al vacío que lleva mamá en la bolsa. Duplicar la cantidad de los mismos si el padre es de buen comer. ¿Por qué? Porque a priori uno piensa "Bah, si el padre puede salir y comer por ahí"... Yes, pero entre el follón de eso de ser padre y querer estar contigo y con el bebé, atender las llamadas y mensajes de la familia y amigos, ir al baño y acordarse de respirar entre medias al pobre no siempre le da tiempo de salir a comer (y menos si el parto ha sido largo y ha terminado a las mil y monas de la madrugada). Por unos padres bien alimentados: mete comida en la bolsa. 
  • Neceser: sí, los padres también tienen dientes que lavar. 

EXTRA: para papá y mamá

  • Un portátil o tablet o teléfono cargado con capítulos de series, películas (a poder ser comedias) o la contraseña de Netflix, HBO o lo que sea. ¿Vais a tener mucho tiempo para ver series? Pues después de tener al bebé no te creas, pero como te dejen ingresada como a mí 24 horas por rotura de bolsa dispondrás de 24 horas en las que no sabes ni qué hacer ya en una habitación de hospital, así que mejor tener a mano tu serie favorita para pasar el rato. 
  • 5 o 6 kilos de paciencia: en el momento en que te conviertes en padre empieza el festival de los "consejitos", de los juicios, de los comentarios... y esto sin paciencia como que mal. 
  • 15 o 30 kilos de humor. Mira, un parto puede ir bien, regular, mal o fatal, y evidentemente dependiendo de cada circunstancia tendremos más o menos capacidad para hacerle frente con buen humor, peeeeeero... en la medida de lo posible reírse es la mejor de las medicinas, de los ansiolíticos y de los relajantes musculares. Ríete, reíros en pareja, eso os unirá aún más, ya verás. 

Para el bebé 

  • Un par de bodies (o doscientos, nunca hay suficientes bodies)
  • Un par de pantaloncitos
  • Un par de pijamas ricos y calentitos si es invierno. Si es verano (oh, afortunada) puedes llevar al niño solo con el body de tirantes (que además están que te los comes, porque parecen forzuditos de feria)
  • Un par de calcetines (si hace frescales)
  • Pañales de la talla 1 o 2. En el hospital donde dí a luz a Migordi nos los daban, pero desconozco si esto es práctica habitual o no. Porsiaca, porque no quieres saber lo que es que te caiga meconio encima, echa pañalitos, amiga, échalos.
  • Gorrito (a parte de darle calorcini es que están taaaaaan graciosos...).
  • Si es invierno un saco para el capazo y/o la silla del coche.
  • Un par de muselinas. Las muselinas eran para mi unas totales desconocidas. "¿Para qué se usarán estos trapos?" pensaba yo degradándolas así de categoría... Luego descubrí que esos "trapos" sirven para todo, y nunca se tienen suficientes. Las muselinas vienen bien para: 
    • Proteger tu hombro de potas infantiles cuando pongas al bebé ahí para que suelte los gasecitos.
    • Limpiar pota infantil cuando tu bebé rebose eche un poquito de leche.
    • Taparte (si lo consideras oportuno) para dar el pechete. 
    • Envolver a tu amado bebé o taparlo una mijita cuando se duerma (si es que duerme alguna vez).
    • Usarlo a modo de cambiador si no tienes uno a mano.
    • De pañuelo para limpiarte la poquita leche que te salga entre tomas.
    • Etc. Nota: ¿se puede usar para esto algo de papel desechable? Pues mira, sí, pero es más agradable la tela, ¿no? Aunque hay que lavarla... No hay nada perfecto en este mundo, salvo el queso. 



Y eso es todo. Enhorabuena (y gracias) si has llegado al final de este post... que así a priori diría que es el más largo que he escrito en el blog.

¿Llevabas algo en la bolsa que no he mencionado y que te parece imprescindible? ¿Metiste algo pensando que sería súper útil y luego no te sirvió para nada? Cuéntamelo, que aún estoy a tiempo de meter o sacar cositas jejeje. 

Un besito de una madre con la bolsa del hospital preparada a falta del embutido (hoy sin falta bajamos a la carnicería, no vaya a ser que nos quedemos sin...).


martes, 31 de octubre de 2017

Halloween: tres historias de terror... de padres

Esta noche se celebra Halloween, una festividad que ha venido a complicarnos la vida obligándonos a comprar o a hacer otro disfraz más al año ha llegado para quedarse. No sé qué relación tenéis vosotras con esta fiesta, pero yo he pasado por tres estadios en relación a ella in my life: 
  1. Adolescente/Jovenssssita: ¿Fiesta? ¿De disfraces? ¿Y de temática de terror? ¿Dónde hay que apuntarse, oiga? Me hubiera dado igual que se llamara Sponkigüini y se celebrara a mediados de mayo, el plan tenía todos los ingredientes que una criatura alegre y básicamente compuesta de hormonas teen necesitaba. 
  2. Hola, treintena: aquí la cosa va cuesta abajo y sin frenos y Halloween pierde enteros estrellándose de bruces frente a un muro inquebrantable: mi sofá y mi tele. 
  3. Soy madre, ya no controlo mi vida: con la llegada de los hijos una acepta que va a comerse un montón de marrones pasar sí o sí por algunas cosas. Pero la verdad es que no cuesta porque, y ruego se me permita la caída de baba hormonal, ver cómo se lo pasan de bien los peques hace que todo mole un montón. (No admito quejas sobre este punto, estoy tierna y ya está, es mi derecho como embarazada.) 
Total, que esto, como la Navidad (al menos en nuestro caso) es algo que ha revivido gracias a ser papis. Peeeeeeeeeeeero con sus cambios, porque yo al menos a día de hoy soy absolutamente incapaz de ver películas de terror, especialmente si salen niños en ellas. No puedo, es que no puedo, y eso que yo era de las que iba al Festival de cine fantástico de Málaga con brillo en los ojos a ver la última de mi primo George A. Romero o lo que encartase. 

¿Os pasa? ¿Habéis desarrollado intolerancia al terror tras la paternidad? Bueno, quizá intolerancia no sea la palabra, quizá más bien es que ahora nuestros miedos son otros, ¿verdad? Y no, no me refiero a que les suceda algo a nuestros retoños (eso más que miedo es pánico), me refiero más bien a que hay cositas que antes ni nos planteábamos ni nos afectaban y ahora pueden llevarnos de cabeza al microinfarto.

Te cuento tres historias breves de terror paternal que harán que se te pongan los pelillos de punta, hasta los de las piernas (y mira que eso es difícil, porque no te los has depilado desde agosto y tienen un grosor y un largo que da gloria verlos).


LA PREGUNTA

El terror puede llegar cuando menos te lo esperas, unas pocas palabras pueden hacer que hasta los más valientes padres y madres tiemblen. Estás tan ricamente en tu casa un domingo por la tarde. Todo parece tranquilo... demasiado tranquilo quizá. Entonces tu hijo, que hasta ese momento ha estado jugando solo (¡milagro!), aparece ante vosotros y os hace LA pregunta: Papá, mamá, ¿dónde están mis dibujos y las cosas que he hecho en el cole? 


SILENCIO

Octubre. En tu pueblo. Una madre decide levantarse temprano para poder desayunar como las personas tranquilamente. Se pone la alarma, hoy eso no le molesta (total, lleva desde que es madre sin necesitar despertador gracias a sus retoños) y a la primera nota, al primer sonido reacciona rauda y o apaga: no vaya a despertarse nadie, por favor.

Tranquila, sin prisa pero alerta, prepara café, tostadas y un yogur con un poco de fruta. Sentada en la mesa de la cocina se queda absorta leyendo un montón de chorradas en Twitter las noticias. El café hace efecto y la joven madre se dirige que se las pela al baño. Todo está en calma. Todos duermen.

Ella aprovecha para seguir mirando tontás en Facebook las noticias cuando un extraño sonido la saca de su estado de concentración. ¿Qué ha sido eso? Bah, seguro que no es nada, piensa ella. Pero no pasan ni dos segundos cuando un nuevo y desconcertante ruido rompe el silencio mañanero.

Tímidamente, aún sentada en el WC, con las bragas (y la dignidad) por los tobillos, abre la puerta del baño para asegurarse de que todo está bien.

Silencio. El más absoluto silencio reina en su casa. Están todos dormidos, jejeje, qué bien, otro ratito para mi... Se dispone a cerrar la puerta del baño pero antes de que la puerta encaje definitivamente en el marco una sombra, un ente, un ser en forma de manita se interpone impidiéndolo. Mami, ¿qué hasssse? ¿Estás haciendo caca? Yo me hago caca. Y tengo hambre. Ella lo sabe: todo ha acabado.



MICROCUENTO


(Avertencia: estas doce palabras pueden provocar que te hagas caquita encima.)

Te han añadido al grupo de whatsapp de los padres del cole.

Ahí lo llevas. Grita si ves que lo necesitas. Terror. Y del bueno. Pero para terror...






Sí, los padres también tenemos pesadillas... y no pocas, oye.

¿Hay algo que te de especial pavor ahora que eres madre? ¿Te ha llegado ya el whatsapp de los piojos? 

Besitos de madre halloweenera. Muajajaja. 

martes, 24 de octubre de 2017

Y lo que llevo en el bombo es...

¿Niño o niña? ¿Qué será, serááááá?

La verdad es que nos daba exactamente igual. Y cuando digo exactamente es exactamente: ni un gramo de inclinación hacia un sexo u otro. Fuera niño o fuera niña los íbamos a educar exactamente de la mismica manera, así que... ¿qué más da?

Pero al parecer esta no inclinación por un sexo o por otro no es compartida por el resto de la humanidad. No, la gente (ay, la gente) tiene una opinión clara y contundente acerca de lo que es MEJOR y de lo que DEBERÍAS TENER en tu barriga. Muy bien todo. 


Cuando la peña nos preguntaba, pero nosotros aún no sabíamos lo que tenía entre las piernas nuestra pequeña criatura, disfrutamos de un montón de comentarios de mierda opiniones de mierda gratuitas al respecto. Algunas de ellas, las que han alcanzado el podio, the very best capullest in order of indigneishon son: 

  • "Ay, tiene que ser una niña, porque si no quién os va a ayudar y cuidar". ¿Hola? Perdone, le está sonando el móvil, probablemente sea de 1852, para que vuelva, que le echan de menos. ¿Cómo que cuidar? ¿Para eso nacemos las niñas, para cuidar? ¿Los niños no cuidan? ¿Los niños no ayudan? Estoy hasta el Pepe Tous de que se asocie el rol de cuidadora a las mujeres. Ya está bien, amigos, ya está bien. 
  • "Tiene que ser un niño, porque las niñas son de los padres y así éste también es para ti." Loqui and the loquer me quedé. Es curioso que de 19 palabras 19 estén mal. El tema entonces es que hay que tener hijos del sexo contrario al tuyo PARA QUE TE QUIERAN y SER ESPECIAL. Si me compro un hámster, ¿debería ser macho para que deje un poco de lado esa indiferencia de los roedores y me mire más ? En fin, estupendo todo. 
  • "Tiene que ser una niña, que son más cariñosas que los niños". Este comentario, que quizá a priori no parezca el peor de los tres, a mí es de los que más me envenenó el corasao: primero por lo de siempre, por poner ya etiquetas cuando aún no ha nacido la criatura, por condicionar a los sexos tantísimo, copón ya. Segundo porque si usted que me dice eso lo está verbalizando con esa alegría es que lo piensa y lo practica, con lo cual vaya caca de mundo. Y tercero, por Migordi, porque es niño, tiene pene, y es divertido, ocurrente, inteligente... y también cariñoso, mucho, muchísimo. ¿Por qué "capar" a los niños su capacidad de demostraciones de afecto ya desde el vientre materno, leñe? Ofú, qué cabreo. 
Hubo alguna más, pero estas son las mejores/peores. A raíz de un tweet que puse al respecto me llegaron comentarios maravillosos recibidos por otras compis. Os pongo algunos de ellos, para regocijo comunitario: 

@rosomuro: "¿Otro niño? Mejor, son más nobles. Y, total, las niñas te dejan tirada si se enamoran de uno de fuera".
@Irenemore13: "A mí a punto estuvieron de darme el pésame varias veces porque el 2º también era un chico, ¡¡después de decirles que estaba encantada!!"
@BebesPeques: "A mí me han dicho que a ver si es niña para que me cuide cuando yo sea mayor, porque los niños acaban abandonando a las madres". 
@Mamas_FullTime: "A mí me dijeron que qué mal lo hacía por tener primero un niño, que primero se tiene a una niña para que te cuide cuando seas anciano..."

Mola, ¿eh? Como dijo mi querida Patricia Tablado (@Patchgirl): "La gente no tiene monólogo interior". Amén. 

Total, que una fiesta. Pero vamos a lo que vamos, a desvelar qué llevo en el bombo... porque si me despisto un poco más en lugar de contaros si lo que traigo es niño o niña os cuento qué carrera ha elegido para la universidad. Ejem. 


Sí, ¡es otro niño! Y me parece estupendo y maravilloso, y estamos recontentos... y nos viene quetecagas bien y todo porque va a nacer en las mismas fechas que su hermano y ¡Vamos a aprovechar toda la ropa! ¡Oeoeoeoe!

Y sí, desde que lo sabemos los comentarios han seguido por la misma línea, pero con su poquito de más mala baba: "Ay, qué lástima, tenía que haber sido niña para que os cuidara" o también, y estos me vuelven especialmente loca, los del tipo "Bueno, aunque sea niño lo importante es que venga sano". ¿Aunque sea niño? ¿Por lo menos que venga sano? ¿Esto qué es, un premio de consolación? Ay, madreeeeeeeee. 

La cuestión es que no me he callado ni una y he contestado, con una sonrisa, eso sí, a todos estos comentarios de mierda. Y me he quedado en la gloria. 

¿A ti te hicieron comentarios de estos? ¿Alguno para enmarcar? ¿Te cabreaste con alguien en plan furia? Lo que hay que aguantar...

Besitos de madre... ¡de pichurras!



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