jueves, 29 de enero de 2015

El periodo de adaptación a la guarde/escuela infantil

A todo cerdo le llega su San Martín, a todo concursante de Gran Hermano volver a la vida real, y a toda madre trabajadora el momento de reincorporarse al currele tras la baja maternal. Todas estas situaciones implican drama.

En este país en el que vivimos (Sssspain, one point) la baja maternal es una caca de vaca. Bueno, una caca de vaca es más grande que la baja (y seguramente huele mejor). Los suecos, un pueblo al que por lo general envidio poco (quicir, estoy bien donde estoy, con el color de pelo que tengo y mis 1'65 de altura -más hobbit que elfo-), en esto me tienen entregá: tienen 16 meses de baja, y además compartida. Pallorar.

En mi caso particolare, soy mami pringada autónoma, fue una fiesta. Dada la flexibilidad (palmando pasta, claro) que te permite tener tu propio negocio, pude tener al gordo en casa hasta casi los once meses, pero... Pero pacientes tenía yo desde el quinto mes del peque, porque, amigos, trabajar hay que trabajar. Esto es así (hasta que me toque el maldito y esquivo sueldazo de la ONCE). ¿Cómo lo hicimos? Con ingeniería de horarios: yo estaba con el peque hasta las 5 de la tarde, hora en la que Mimaromo y yo nos decíamos "Hola" y "Adiós, cariño", nos dábamos un beso (corto, mu corto), y yo salía por la puerta pitando camino de la consulta. La palabra conciliación me da risa. Ja. Una risa sólo.

Eso implicaba un cansancio y una saturación que pa mi se queda. Y para Mimaromo. Y para la perra, que con su empatía canina seguro que también sufrió. Porque no nos engañemos, cuidar a un bebé -tú bebé- es maravilloso, pero cuando ya has cantado ocho veces la del barquito chiquitito (que no sabía, que no sabía, navegar), jugado por la que hace catorce con los cubos -que ya te haces la Torre Eiffel con los ojos cerrados-, gateado por el pasillo tanto que habéis pulido el parqué y te puedes ver las bragas reflejadas cuando llevas falda... Cuando has hecho todo eso y luego vas y te piras a currar, es fantástico, nada cansado y mola un montón. :S

Bueno, pues en este contexto de amor y extenuación estábamos cuando decidimos que ya era hora de que yo viviera el niño empezara en la Escuela Infantil. Dado mi estado de letal agotamiento, Mimaromo, al que amo, me obligó a que la primera semana de escuela, mientras durase el periodo de adaptación, no me cogiera pacientes para así disfrutar de algunas horas libres. En ese momento lo quise más que nunca. Pacomérselo Mimaromo. Yo ni había contemplado esa posibilidad, pero me aferré a ella como Gollum al anillo. 

Aun con el cansancio yo estaba convencida de que iba a sufrir al dejar al peque en clase. Separarme por primera vez de él, después de once meses... Así que me preparé para el impacto dramático. Pero pasaron cosas. Para empezar el jodío peque no lloró ni un segundo, no extrañó, nada. Lo dejé en el suelo, cogió un juguete y ni volvió la cara para mirarme. Dolordemadrequetecagas, pero también alivio, así que dejarle no fue especialmente duro. Para otras mamis, pobres mías, sí: las veía ahí sufriendo, viviendo en carne propia una tragedia griega, su propio Titanic, el pico dramático final de La vida es Bella, y me daba cosica. Sé que es un momento duro, sé que se pasa mal, sé que lo que voy a poner ahora a lo mejor me hace impopular, pero... Amigos, yo tenía ante mi DOS HORAS LIBRES por primera vez en once meses.



Lo malo es que esta libertad (de una semana) que yo me había imaginado duró lo que tardó Migordi en chupar el primer juguete y pillar el primer resfriado, seguido de todos los virus tipificados en la Espasa-Calpe y toda enfermedad susceptible de ser tratada con lo indicado en el último Vademecum. Y en esas seguimos. ¡Qué guay! (de Bandai)

Resumen: No hay situación laboral buena ante la maternidad. Si eres empleada, caca. Si eres autónoma, caca (caca que además te cuesta dinero). Si no tienes trabajo, mojón total. Pero en cualquiera de estos casos, tómate un descanso. Te lo digo yo, y la Dirección General de Tráfico.

Moraleja: hagas lo que hagas, ponte bragas. A no ser que seas sueca.

lunes, 26 de enero de 2015

5 inventos que los padres necesitamos YA

Que exista la Thermomix me da fe en la capacidad de inventiva del ser humano. Pero al mismo tiempo me cagontó porque, si han ideado, montado, y comercializado eso, ¿qué carajo hacemos que no estamos inventando algo ya que nos facilite la vida definitivamente a los padres? ¿Ein? ¿El acelerador de partículas sabe cambiar pañales? No, ¿verdad? Pues hala, a otra cosa mariposa investigadora. Resultados, señores, queremos resultados. 

Desde aquí alzo la voz (no mucho, también es verdad, que se acaba de dormir Migordi) y grito (susurro): ¡Señores científicos, se centren, coño! Y para animarles aquí dejo unas cuantas cositas que TIENEN QUE INVENTAR YA:

  1. El teletransporte. Esto es básico. Para todo. Llevo pidiéndolo toda mi vida. Antes que el lavavajillas (y mira que lo amo necesito), antes que el mando a distancia, antes que... Antes que muchas cosas tendría un teletransportador: ¿qué quiero merendar en Central Park y cenar en Cuenca?, ¡pues puedo! ¿Qué me apetece ir a tocarle el culo a Brad Pitt y volverme antes de que me pille?, pues... eso. Pero volviendo a lo que nos compete: si exisitiera el teletransporte, ¡nos ahorraríamos el parto! O_o Imaginad: "Cari, que noto que viene el niño ya. Vale, ¿dónde quieres que te lo transponga, al salón o al dormitorio? Ah, tú pónmelo en la cuna directamente, que quiero darme un bañito con sales". Cero contracciones. Cero empujar. Cero de todo. ¡Teletransporte ya! (y gratis)
  2. Un robot de limpieza. Pero no un Roomba de esos, quenostamal (y sirve para montar al gato encima y echarse unas risas), uno con brazos y accesorios molones y autonomía total, y que huela a Apfelstrudel. Vamos, un robot-chacha que se llame Brenda, o chacho y que se llame Brandon (que lo hagan en dos modelos, pa no ser sexistas), una como la de Los Supersónicos (Ains, ¡cómo sabían Hanna-Barbera lo que queríamos!). 

    • Oye, Brandon (yo me he cogido el él), límpiame el salón, si, y quítale el polvo a los libros. Y retira el sofá y limpia detrás. Y luego desengrasas la campana extractora de la cocina. Sí, está fina. Y ya que estás prepara un cocido para hoy. ¿De postre? Tarta de queso, claro, como siempre. Y... (Sólo de pensarlo me emociono, y lloro, pero lo hago por dentro, para que no se me note). 

  3. Imprescindible. Un túnel (portátil) de lavado para bebés (y otro para perros) que los deje brillantosos, con ropa incluida. Sí, lo sé, esto podrían hacerlo Brenda y Brandon, pero no queremos abusar de ellos, además, como traen de serie un curso de masajista, mientras tenemos al churumbel en agüita ellos nos están poniendo la espalda canela.
  4. Un clonador casero, pero que haga clones caducos (que se autodestruyan a las 8 horas, por ejemplo, porque tampoco queremos tener rondando a muchos "nosotros" por ahí). Yo sé que esto es un tema polémico, y que lo de la oveja cayó en saco roto, pero pensad: ¿no os gustaría tener un doble que fuera a currar/cambiar al peque/dormir al peque/limpiar la pota del peque mientras vosotros dormís/jugáis con el peque/retozáis cual joven pareja libre de responsabilidades? ¿Eh? ¿Eh? Yo sí. 
  5. Para terminar mi aportación al I+D+i de este país y, por qué no, del mundo conocido, creo que es justo y necesario que se invente ya un algo que se les de a los niños y que evite que se pongan malitos, y que fortalezca su sistema inmunológico. Ah, calla, eso se llama vacuna... Bueno, pues eso pero para los p**** resfriados, gripes y demás, que estamos todos hasta los mismísimos, oiga, ya. Gracias. 

Eso es todo. Con esto me conformo. Y tú, ¿qué invento echas en falta YA, hoy, AQUÍ, en tu casa?

jueves, 22 de enero de 2015

Olimpiadas de bebés I: la pota



He sido joven y he salido de marcha. He estado en la feria de Malaga, en festivales... Vamos,que he visto a gente vomitar. Pero como a un bebé malito, nada, oiga. ¡Qué estilo! ¡Qué precisión! ¡Qué potencia! Bravo. Ains.

Si tu peque está en estas (vaya tela de invierno y viruses y antibióticos), ¡ánimo! Sobreviviremos. Y limpiaremos, claro.

lunes, 19 de enero de 2015

Alegrías de una blogger novata



Pasártelo pirata haciendo algo y que encima te digan que mola es lo más de lo más. 

Lo de estas dos semanas, con todos esos "Me gusta" en Facebook, con los comentarios en el blog, el calorcito rico que me habéis dado algunas, y por supuesto las risas en Twitter, ha sido brutal. Así que sólo puedo daros las gracias una y otra vez, en bucle, porque así da gusto. Eso compensa, con creces, la de rato que me tiro para hacer cada dibujico (es lo que tiene no saber), las vueltas que le di al nombre y al "personaje", los nervios de decírselo a los conocidos... 

Pues eso, peña, que ole y ole y ole. Os como.

PD: ¿Adivináis la canción en la que estaba pensando? :)

jueves, 15 de enero de 2015

Insomnio "mardito", vete de aquí

Si hay algo asociado a la maternidad/paternidad es el sueño, ya sea el del bebé o el propio, por defecto o por... Iba a poner por exceso, ¡pero no se ha dado el caso en toda la historia de la humanidad!

Todo empieza en el embarazo, cuando la mutación barriguil te obliga a cambiar tu postura de dormir, esa que nunca falla, esa que es tan cómoda (en mi caso, medio de lado medio boca abajo, con una pierna levantada, lista para clavársela a Mimaromo, el pobre), esa... A partir de ahí, todo drama, porque cuando empiezas a "acomodarte" a las nuevas formas (siempre redondas) de tu cuerpo, el bebé empieza a hacer planes por su cuenta. Esos planes, nocturnos claro, incluyen: sesión de baile ska de 12 a 4 de la mañana, clase de kickboxing de 4 a 5, y escalada de 5 a 7. Una agenda estupenda si no fuera porque es tu hígado con lo que practica el angelito. Que digo yo que si quieren actividades extraescolares, leñe, que se esperen a Primaria, que hay mucha oferta.

Tengo la teoría (de los veinte duros) de que lo hacen para que nos vayamos preparando. 
"¡Te vas a cagar, mamá!"


Pero una anda hasta los... ilusionada, y en el fondo estamos deseando que nazca. Y aquí es donde se consolida el drama. Un bebé, dos progenitores (o uno, o tres), un par de ojeras por cabeza. Hubo un momento en la primera semana en el que vi lucecitas. Era bonito. Me daba miedo. Tenía sueño. 

"Duerme cuando él/ella duerma" te dicen. Mencanta la gente. 

Afortunadamente ese infierno estadio de la vida pasa, y poco a poco (hay bebés que a los 15 meses, y otros, hijos de padres suertudos, a los dos días) la criatura va aguantando más horas seguidas de sueño. ¡Qué bonito ese día en el que duermes tres horas del tirón! ¿Y el de cinco? Yo flipé. Tenía tanta claridad mental que podría haberme sacado otra carrera, o hacer dos cursos CCC al mismo tiempo. 

Y es en este punto, cuando Migordi empezó a dormir un número decente de horas para un ser humano, cuando, oh sorpresa, empecé a tener INSOMNIO. ¡Tócate los bongos! No podía creérmelo: agotada estaba, pero me daban las tres de la mañana con los ojos como platos de servir pizza. Una alegría tenía... Supongo que mi cuerpo se había habituado a trasnochar, a dormir a deshoras y de manera intermitente, y ahora no había manera de que asimilara que ¡podía rendirse! Lo odio un poco por aquello, aunque hemos hecho las paces formalmente.

Afortunadamente pasó, y salvo algún día maligno, suelo caer inconsciente en tres dos uno, como siempre me ha pasado (vengo de una larga estirpe de marmotas, y cuando digo marmotas hablo de doce horas de sueño, cuidao ahí). 

¿Qué podemos hacer para superar el insomnio? ¡Aquí van unas recomendaciones básicas! (Más adelante, si queréis, os cuento cómo hacer una relajación sencillita y efectiva)

(Dale a la imagen para agrandarla, ¡o te vas a dejar los ojillos pegaos a la pantalla!)


Y vosotras, ¿habéis tenido insomnio alguna vez? ¿Qué tal os va? ¡Cuéntaselo a Lapsicomami! Jejeje
Besos, peña.



viernes, 9 de enero de 2015

Propósitos, propósitos, propo... ¿qué?


Sucumbo a la presión social y, por primera vez en años (de teenager caía en la trampa) voy a hacer una listica con mis buenos propósitos para el año nuevo. (Nivel de motivación: diez. Nivel de credibilidad: cero.)

Para evitar venirme arriba voy a limitar la lista a un coqueto y redondito Top 10. Diez cosas que quiero hacer, o dejar de hacer, en este 2015 (con los comentarios del director, para que sean más interesantes). Se incluye banda sonora para leer el post:



  1. Escuchar más música -de adultos- (me niego a que las únicas coplas que mi cerebro decide tararear hablen de barquitos, patitos, palmitas, o cualquier cosa que acabe en diminutivo, ¡coponcito ya!)
  2. Dejar de comerme las uñas -one more time- (a la novena va la vencida, digo yo)
  3. Apuntarme -¡otra vez!- al gimnasio, ¡e ir! (no hace falta aclarar este punto demasiado, sólo diré que el dueño del gimnasio me saluda con cariño desde un todoterreno que he pagado yo)
  4. Llevar la espalda recta (desde el embarazo, con la barrigota y esas megatetacas, esto está mal y voy doblada cual cuchara de Uri Geller)
  5. ¡Uhhh, el ecuador de mis propósitos! Voy a poner uno bueno... Cri cri. Cri cri. Cri cri (calla, que estoy pensando). Uy, uy, uy, ¡cómo he podido no acordarme! DEJAR DE FUMAR (en el embarazo tuve la suertaca de aborrecerlo desde el instante uno, así que no pasé por ansiedades, angustias y demás, pero luego fui gilipollas débil y un día le pedí uno a una amiga -vaya mierda de amiga, diréis, pero no, es buena persona- y... Pues eso, que quiero dejarlo del todo, porque, aunque nunca fumo delante de Migordi, no quiero que esté cerca de toda la parafernalia tabaquil y ser un mal ejemplo para él). 
  6. Perder 8 kilos (diez es mucho y seis poco), pero perderlos para siempre. Si me queréis, irse. (no coment)
  7. Hablar más con mis amigos sureños (esto de vivir a 500 kms y tener un retoño ha reducido notablemente las conversaciones marujiles, ¡y no pué sé!)
  8. Jugar mucho mucho con Migordi (de las cosas que más me gustan de él es que es un cachondo total y muy muy muy pillín, así que jugar con él es un placer total)
  9. Seguir haciendo cosas Mimaromo y yo, los dos solos (en consulta he tenido que pelear mucho que las parejas a las que veo hagan cosas "de novios" tras tener hijos, porque es un clásico que se abandone un poco ese terreno y luego pasa factura, así que desde que tuvimos al peque Mimaromo y yo hemos intentado no "perdernos el uno al otro", y hay que seguir así!!!)
  10. Mantener vivo el blog (yeah)
Son propósitos bastante mainstream, lo sé, clásicos básicos. Bueno, y vosotros, queridos lectores, ¿váis a hacer algo diferente con vuestras vidas en 2015?

miércoles, 7 de enero de 2015

Me presento ante usted, querido lector


 (Nota: Esta entrada es en realidad un corta-pega del "Sobre Lapsicomami"... ¡por si no lo habías visto! Jijiji)

  • ¿Y esta muchacha quién es?
Veamos, un resumen general en 10 puntos: 
  1. Soy una andaluza (con acentazo) residente en Madrid (todo por amor, amor del bueno)
  2. Efectivamente soy Psicóloga (de verdad, con mi título, mi consulta, mis pacientes y todos los complementos cuquis del "Kit Comansi de Psicóloga")
  3. Me encanta mi trabajo
  4. Soy mami desde finales del 2013 de un canalla que me tiene enamorada perdida por muchos motivos (obviously), pero sobre todo, sobre todo, porque es gracioso el jodío que te mueres. Estábamos fritos por ser papis y nada, aquí estamos, "con ojeras y a lo loco".
  5. Tengo una perrita que es "pa comérsela" (y que vive con pánico desde que Migordi empezó a gatear)
  6. Mi maromito (Mimaromo) es ilustrador (desde aquí te pido perdón, churri, por hacer intrusismo profesional). Me derrito cada vez que le veo dibujar.
  7. Lo que más me gusta en el mundo es el queso (cualquier queso: apestoso, blanco, añejo, en crema... ñam ñam)
  8. Soy cinéfila por parte de madre
  9. Quiero aprender a tocar la guitarra (si no tengo tiempo ni para poneme una mascarilla de la de tres minutos, no te quiero contar para aprender a tocar un instrumento)
  10. En casa del herrero, cuchillo de palo: me como las uñas un poco (nombre técnico: onicofagia)
  • ¿Por qué has hecho este blog? 
Escribir este blog era algo que me rondaba la cabeza desde el instante uno en el que supe que estaba embarazada (bueno, el primer pensamiento fue "ostras, ¿¡qué hemos hecho!?", pero el segundo fue el blog).

Y es que, querido lector... (tinoninoni) a los nueve años empecé a escribir un diario, y desde entonces rara ha sido la vez en la que han pasado más de dos o tres días sin escribir algo (diarios, un blog que tenía cuando era joven, soltera sin hijos -que yo sepa- y con muuuucho tiempo libre, algún guión, monólogos, etc.). Bueno, hasta que nació Migordi y todo se fue al carajo. Lo más creativo que he escrito en meses fue un día que puse Sunami en lugar de Surimi en la lista de la compra, y al verlo dibujé al lado una ola sonriente. ¡Uhhhhhh, "muerte por expresión artística"!

Poco a poco me fui adaptando a esto de la maternidad, Migordi empezó a estar más "manejito", y de pronto me encontré con que tenía tiempo (no nos engañemos, hablamos de minutos, pero bueno) para sentarme y escribir. Podría haberme plantado ahí y simplemente seguir con mi diario (Tomo XVI) pero nooooo, me puse la cinta de Kamikaze y decidí hacer algo que me apetecía mucho más: un blog con ilustraciones (aplauso lento, please).

  • Quisiera decir algo: 
    • No soy ilustradora, así que dibujo como puedo (tendríais que verme, con lengua fuera y todo). Espero sinceramente que os gusten los dibus, y que los que sois profesionales de ello no me repudiéis (oish). Lo digo en serio. 
    • Aunque el blog se llama Lapsicomami no sólo de maternidad vive la mujer, así que no os extrañe encontraros entradas con temáticas varias.
    •  Estoy nerviosita perdida por publicar el blog. Ains, ains.

Ya estoy aquiiiiii

Por fin. Sólo he tardado... Veamos, los meses de embarazo, más los 13 que tiene Migordi... Pues eso, lo más grande. Pero ya está aquí el blog de Lapsicomami, ¡qué ganas tenía! Ahora sólo tengo que escribir, y dibujar (jur jur jur), y que me guste tanto como creo, y que os guste tanto como espero. 

Del nombre deduciréis que se trata de un blog sobre una mami psicóloga. Correcto. O sobre una madre psicópata. Correcto también. No me voy a poner estupenda, el embarazo y la maternidad han dejado mi cordura tiritando. 





Me acuerdo de que antes me acordaba de todo, de que jamás me dejaba las llaves puestas (por fuera) en la puerta, de que al hablar elegía las palabras que quería usar y no las primeras que tenía a mano. Me acuerdo de que tenía tiempo (i miss you), y de que iba al baño porque me hacía pis, y sólo hacía pis (sin nada en las manos, sin nadie en los brazos). Pero también recuerdo que estaba deseando ser madre, que imaginaba cómo sería y me emocionaba. Recuerdo el día que lo supimos, los asquerosos primeros tres meses de embarazo, la calma del segundo trimestre y mis "pantobillos" del tercero, las risas del día del parto (ya os lo contaré) y la cara de Mimaromo cuando vio por primera vez al peque. Me acuerdo de cómo pensé que sería todo esto y de cuánto me equivocaba, porque ha sido mucho más, todo más: más amor del que creía que sentiría, más inseguridades, más sueño (me río de los experimentos que vi en la facultad sobre privación de sueño), más dolor de espalda, más risas, más y más y más. Mola. Así que me lo quedo.

También me acuerdo de que tenía muchas cosas que contar, pero... ¿cuáles? Bueno, voy a llevar a Migordi a la escuela a ver si se me ocurre algo en el camino. Co*****, ¿y ahora dónde están las llaves del coche?

¡Bienvenidos!





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