martes, 30 de junio de 2015

Los calores de la muette

Declaración impopular: Nunca he sido una fan acérrima del verano.

Es verdad que cuando de adolescente vivía en la Costa del sol (ay) los veranos sí que me molaban algo más por aquello de las vacaciones de tres meses (lloro al recordarlo) y porque el pueblito se llenaba de "sangre nueva" que venía a refrescar la pandilla. Pero por poco más. 

Desde que me mudé a Madrid ya no es que no me encante el verano, es que lo detesto. No se puede vivir así, sudao 24 horas al día, o helado y reseco por dentro gracias a los aires acondicionados. (¿Os he dicho que el calor me pone de mal humor y todo me sienta mal?)

No sé qué extraño proceso hace que el asfalto marrrdito irradie más calor que el propio sol. Hombre, la ventaja es que así te haces por los dos lados. Ja.

Sin embargo al tener a Migordi esto ha cambiado un poco. Mi retoño nació en Noviembre, con todo un invierno por delante. La verdad es que el primer año no fue especialmente coñazo, era pequeño y tampoco demandaba exterior salvajemente (eso y que encontramos unos cuantos sitios en los que dar rienda suelta a la energía bebil). Pero este invierno se nos ha hecho infinitamente más largo, mucho, eterno. Por un lado Migordi ya andaba y claro, necesitaba espacio libre para dar rienda suelta a sus nuevas habilidades (de destrucción, básicamente). Y por otro, y este es el motivo más importante para estar hasta el gorro del invierno, las dichosas bronquiolitis, resfriados, etc. Verle respirar mal, o enganchado a los corticoides, mola entre cero y nada. Jartura total.

Así que sí, lo confieso, este invierno he sido una de esas mamis que, hartas de los extras invernales, han gritado alguna vez: 

¡Ay, que llegue el verano ya!

Mal. Ahora que tras la primavera los bronquios del peque parecen estar algo mejor y hemos conseguido bajarle los corticoides (este mes ya acabamos con ellos), ahora que le veo estupendo de lo suyo, ahora que eso ha pasado, me doy cuenta del error de mis palabras. No era verano lo que quería. Lo que de verdad quería era: 

a) Vacaciones. Esto es a lo que irremediablemente te lleva tu cabeza cuando piensas en verano, ¿verdad? La realidad es otra, y da calor y pereza.
b) Primavera. La adoro. Mencanta. Ir con rebequita o ropa de entretiempo es lo más (no me negaréis que los seres humanos estamos más monos con esta ropa que con las chanclas y el vestido de palmeras). 

Así que...


PD: la pura verdad, y esto es amor de madre 100%, prefiero morir de calor pero que Migordi respire bien, que volver a esas toses malignas del invierno. 
PD2: Esto que acabo de decir es cierto. Pero también es cierto que tengo derecho a la queja y... ¡me cago en el calor! Lo digo yo y lo dice mi perra, que esta mañana, cuando hemos ido a salir a la calle, según ha puesto un pie fuera se ha dado la vuelta y quería entrar de nuevo en el portal. Sabia ella.

Besos de madre achicharrá viva (o con tos por culpa del aire). ¡Viva el verano!

lunes, 29 de junio de 2015

El whatsapp de las mamis del cole (1)

Te he puesto banda sonora, por si quieres hacer una inmersión completa en el post:



El wasap del cole es como Gran Hermano, todo se magnifica. Porque a priori todas las mamis (y digo mamis porque salvo excepciones, que las habrá, solemos ser nosotras las que  nos metemos en estos fregaos participamos en estas cosas) somos "personas normales", pero yo no sé qué pasa que en los grupos de whatsapp hay un desmadre estupendo. Alucino pepinillos.

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: Mamis incendiarse por temas triviales. He visto whatsapps brillar en la oscuridad cerca de la puerta de clase. Todos esos momentos se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de irse de vacaciones. El curso ha acabado.

Pero hoy no vengo a hablar de los grupos de whatsapp del cole (eso otro día), no. Hoy quería compartir con vosotros ese gran momento que se da cuando el final del cole se acerca, cuando parece que has sobrevivido, cuando te confías...


Esto pasa. Pese a que se hayan tirado de los pelos (metafóricamente hablando, espero), aunque no haya habido acuerdo ni para elegir el color de las servilletas de la fiesta, pese a todo, cuando la cosa parece que se acaba a la gente le entra ternura (eso o que el calor nos está matando) y deciden que es buena idea verse en directo.

Entendedme, hay gente estupenda (Laura, has sido de lo mejor que me ha dado el cole), pero esto huele a drama, a quemao... Oled, oled. 

Tengo miedo. ¿Vosotras habéis hecho quedada? ¿Ha habido supervivientes?

Besitos de madre asfixiada de calor

martes, 23 de junio de 2015

"El día de la mamota"

Pensamiento: ¿De verdad el día tiene 24 horas? ¿Dónde están? 

¿Te acuerdas cuando eras adolescente y los "mayores" te decían que al hacerte adulto el tiempo pasa más rápido? No les creías, ¿verdad? Y ahora... ¿qué tal? Jijiji (viva el mal)
Yo comencé a notarlo a eso de los veintipocos (¡qué madurez!), cuando estaba en la carrera: de pronto era febrero -exámenes- y de pronto junio -exámenes-. Los días se sucedían así a lo loco, non stop, sin saber muy bien qué hacía con ellos.
Luego empiezas a trabajar, y aunque haya días o semanas coñazo, la verdad es que cuando te paras a pensarlo de pronto te has comido medio año. Es un fenómeno fascinante. 

Sí, esos "mayores" tenían razón. El tiempo pasa más deprisa cuando eres adulto. Pero, y esto es lo bonito, eso no es nada, no no no: 

Al ser padre/madre ya es cuando disfrutas totalmente del "tempus fugit" muy bien, 
ahí, en todo su esplendor. 

Porque es curioso: con el cansancio, la cantidad de cosas por hacer, y demás, un año de maternidad/paternidad parece una vida, pero al mismo tiempo... ¿no os parece que fue ayer cuando nacieron vuestros retoños?

Lo que pasa cuando eres madre/padre es que, además de este fenómeno experimentamos otro también muy bonito: vivir en bucle.

Desayuno - Vestirse - Vestirle - Recoger - Al cole - Al curro - Comer - Curro - Merienda - Parque - Baño - Cena - Acostarle - Recoger (¿por qué?) - Morir... And repeat*. Y así día tras día. Estoy convencida de que cuando pensaron en la idea de "Atrapado en el tiempo" los guionistas acababan de ser padres.



*Y no incluyo maravillosismos como: hacer compra, limpiar así en serio, blog, llevar el coche al taller, o llamar al técnico porque se os ha jodido el lavavajillas (noooooooooo!)... Vamos, todo lo que un padre/madre cualquiera hace a lo largo de las, escasas, 24 horas del día.

Es verdad que los fines de semana la peli cambia un poco, pero en general, ¿no os parece a veces que vivís en un bucle eterno (y cansado)? 

Besos de madre living indefinidamente en el día de la marmota.


jueves, 18 de junio de 2015

Oda a los leggins

Nota previa: en vez de leggins los voy a utilizar la palabra "mallas", que es como toda la vida de deus se han llamado en estos lares. He dicho.

Ahora sí, una pieza poética sin parangón: las mallas. 

Las mallas, ahhhh, ¡las mallas!

En mi vida desde niña, como Jordi Hurtado.
Muchas y de colores, y también con estampado.

Eran feas, pero yo no lo sabía, 
con mallitas y a lo loco, así iba todos los días. 

En aquel entonces con jersey largo por encima, 
porque si era con crop top te mandaban a la esquina. 

Hasta las sacaron de marca, y nos dijeron que molaban,
pero con todo lo que aprietan, venga, parecías una butifarra. 

Pasaron los años, 
y nos dimos cuenta de que aquello era un mal apaño.

No había que adivinar el camino de tus bragas, 
ya la malla solita de eso se encargaba. 

Celulitis, ¡hola qué tal!
Con la malla no la podías ocultar. 

Llegaron otras prendas, 
vaqueros, faldas, que nos quedaban estupendas.

Y la malla como concepto desapareció, 
y así la silueta del culamen disimulada quedó.
 
Mi madre las usaba, yo entonces no lo entendía, 
hasta que me quedé preñada, y ya nada me cabía. 

Vaqueros con cinturilla elástica, vale.
vestidos amplios, vale.

Pero cuando tienes un bombo como el monte Rushmore,
o te calzas unas mallas o te llevas un disgusto.

Uniforme de premamis son, 
pero por favor, cuando des a luz, tíralas sin compasión.

 Es cierto que hay a quien le sientan bien,
con su camisa ancha y sus botitas. Fetén.

Pero éste no es mi caso, a mí me quedan fatal,
las combine con lo que las combine el resultado siempre es letal.

Así que ahora que ya no tengo la bartola,
vuelvo al vaquero y me hago a mí misma la ola.

Porque en general es mejor pasar de algo que te apriete, 
nadie quiere saber el perfil de tu chochete.

Gracias mallas, por todo el confort que me habéis dado, 
pero ahora que no estoy preñi nuestra historia de amor ha terminado.


Besitos de madre mallera.

martes, 16 de junio de 2015

No sólo sexo: intimidad parejil

El sexo es maravilloso, supongo que en eso estamos (casi) todos de acuerdo, y la lista de ventajas y beneficios es muuuuuy larga. Pero, y aquí va la revelación, NO LO ES TODO. Uy, espera, no te me tires al cuello, sigue leyendo... 

Lo que quiero decir es que el sexo no es la única manera de tener intimidad en la pareja
(intimidad física me refiero)

Reconozcamos que hay días en los que no estamos para nada, semanas enteras en las que, aunque nos acordemos de que eso de rozarse mola, no podemos ni tirar de nuestra alma para hacerlo. Los padres vivimos cansados, pero no podemos olvidarnos de que además de papis y mamis somos personas (humanas, recuerdo), somos pareja. Y, como ya os he sermoneado dicho alguna vez, no vale descuidarnos en este sentido, porque no es sólo lo que dejas de hacer, es que también dejas de "GANAR", de recibir cosas positivas. Mal. Si en el súper te ofrecen gratis una tableta de chocolate, que ya sabemos que nos gusta, la coges, ¿no? Entonces, ¿por qué no "coges" (aquí es cuando se ríen los argentinos) lo que tienes en casa, que también es gratis y mola tanto o más que el chocolate? Palabras clave para tatuar in your mind: placer, gratis, beneficios. Es una tríada difícil de rechazar. 

Ahora bien, como decía, es cierto que no siempre tenemos el pussy for little lantterns, es posible que no nos apetezca nada de nada irnos de jarana horizontal, que el dolor de espalda sea letal... ¡Pues aquí una solución PARA TODO! (oy oy oy): DAROS UN MASAJITO


¿Cuánto se tarda?
Media hora (a la semana, por ejemplo, pero puede ser cada quince días, o a todas horas, eso lo decidís vosotros)

¿De qué se trata realmente?
Jamía, jomío, de quererse y de demostrarlo con el tacto, con calma, con primor. Lo que buscamos es relajar al otro, pero al mismo tiempo disfrutar de su cuerpo, re-descubrirlo (que con el tiempo se nos olvidan que hay otras partes que no son la pichilla y las tetillas), disfrutar los dos, tanto cuando lo damos como cuando lo recibimos.  Sin más. 

No es un previo al sexo, no. A veces, cuando estamos desnudos con nuestra pareja, vamos tan enfiscaos al tema que nos olvidamos de disfrutar de TODO lo que el cuerpo (del otro, y el propio) nos puede proporcionar. Con estos masajes "castos" (jijiji) lo que queremos es centrar la atención en qué sentimos, en qué nos gusta, en esa zona que ya ni recordabas que tenías, o en esa otra que recuerdas constantemente por el cansancio... 

Cuando seas tú el que da el masaje fíjate bien en la anatomía de tu amore: ¿te habías percatado de ese lunar detrás del cachetillo izquierdo? ¿Y esa curva preciosa que hace su hombro? Tócalo, disfrútalo. Céntrate en qué sientes, qué ves, qué te apetece tocar después... 

Cuando estés recibiendo el masaje relájate, déjate hacer. Cierra los ojos y siente. Si te asaltan pensamientos (preocupaciones), déjalos ir, es decir, no les presetes atención ni intentes activamente NO PENSAR (si te digo ahora mismo que no pienses en la palabra Ornitorrinco todo lo que harás es tenerla en mente, ¿verdad?), céntrate en las sensaciones y verás cómo acaban por desaparecer.

 Pero... ¿y luego qué?
Pues luego podéis: a) sobar como una criatura feliz y relajada. b) Si os habéis puesto rumbosos (aunque no es la intención), mira, qué quieres que te diga... Hasta aquí puedo leer.  

Una de las ventajas de estos masajes si no los llevamos a más (sexo, hablo de terminar con sexo, criaturas), es que además, potencian el deseo: después de haber estado un rato toqueteando a tu pareja, disfrutando con ella, es posible que te entren ganas. Si las guardas, la próxima vez que lo trinques... Pues eso. 

Yo no sé ni por dónde empezar
En intennnnné hay miles de millones de vídeos, libros, artículos, etc. para tomar ideas. ¿Lo mejor? Preguntarle a tu pareja qué es lo que realmente le gusta, dónde quiere que aprietes más, dónde menos... 

Extras
Hoy en día (gracias, mundo) venden aceites de masajes en todas partes. Recomiendo usar aceites específicos para masaje, porque se nota: las cremas hidratantes se absorben muy rápido, el aceite (de esa marca que todos sabemos) hidratante es demasiado pringoso, ni hablo de aceite de oliva (ni lo intentes)... (Una marca de preservativos conocida tiene geles que sirven para masajes, en las tiendas esas que venden cositas para el cuerpo y que son así como muy concienciados con el mundo, también tienen aceites de masajes... en fin, que no será porque no hay dónde comprarlo)

Editado: Cristina Madre Autónoma ha señalado algo importante en su comentario. Aseguraos de que el aceite que usáis, si luego váis a hacer guarreridas, sea apto para mucosas (que sea hidrosoluble, vamos), porque si no... MAL! Los aceites de masaje, salvo que se indique lo contrario, como sucede con el de la conocida marca de preservativos, no son aptos para follisquear (infecciones, rotura de preservativo, etc.). Mejor no jugársela. 

5 motivos para hacerme caso: 
  1. Relaja
  2. Os une
  3. Puede que os ponga un poco indomables (eso que os lleváis)
  4. Es bonito
  5. No se tarda nada (media horita, quince minutos para cada uno). ¿Me vais a decir que no tenéis media hora a la semana? Buuuuuh!
 Besitos de madre fan del masajismo 

#masajitosdeamor Si te mola, ¡compártelo! ;)





lunes, 8 de junio de 2015

Lunes

¿Sabíais que hoy es lunes?



Aunque podríamos decir martes, o miércoles, o jueves...

Cuando entras en la adultez (¡qué palabro!) dicen que el tiempo pasa más rápido. ¡Y un carajo! Lo que pasa es que no te da la vida para todo lo que tienes que hacer. Y ya si tienes descendencia prepárate para el caos agendil más absoluto. 

Miro hacia atrás y me acuerdo de la época universitaria, de cuando me quejaba porque "estaba muy ocupada". Si pudiera volver al pasado me visitaría a mí misma y, señalándome, me reiría, como hace Nelson el de los Simpsons. JA, JA. Ilusa.

Pues eso. Sólo quería quejarme lastimeramente. 

Besos de madre en modo lunes

jueves, 4 de junio de 2015

Cortarle las uñas a un bebé: el truco

Premisa: Ser padres es complicado.
Premisa 2: Hay algunas cosas del ser padres (y ejercer) que son más complicadas que otras.

Hecho 1: Cortarle las uñas a un bebé es de esas cosas.
Hecho 2: El bebé no se muestra colaborador. Jamás.

Resultado 1: Tras varios intentos fallidos las manos del niño parecen el primer prototipo que hizo el padre de Eduardo Manostijeras antes de crearle a él. Éso.
Resultado 2: Si David el Gnomo hiciera patinaje sobre hielo encima de tu cara, tendrías menos marcas. Y cuando digo tu cara quiero decir la tuya, la suya, la de papi, abuelos, amigos, brazos, piernas, tu canalillo... Freddy Krueger tiene mejor cutis. 

Hecho 3: Hay que encontrar la manera de cortarle las uñas al peque. 

Solución 1: Le sujetamos entre dos. 
Resultado 3: (voz de Félix Rodríguez de la Fuente) El bebé ibérico, de pechuga blanca, al sentirse acorralado por los dos miembros mayores de la manada, desarrolla una serie de movimientos rápidos dirigidos a bloquear el ataque de...

Solución 2: Le distraemos y mientras...
Resultado 4: Si le pones Baby Einstein ni te mira cuando le llamas. Pero como intentes tocarle un pie saltan todas las alarmas. Te llevas una patada en la cara, por listo. Y encima te cortas con el pico de la uña del dedo gordo, justo esa que intentabas cortar.

Solución 3...
Resultado 5...

... (¡Mierda!)

Solución 15: ¿Y si le corto las uñas mientras duerme?
Resultado17: ¡Milaaaagro! ¡Felicidad! ¡Amor! ¡No más pupas! 



Nota: El momento "magia" y hacerse el hada es opcional, pero no nos engañemos, ser padres te da la excusa perfecta para hacer el monguer sin sentirte... eso, monguer, y nos encanta. 
Nota2: he podido comprobar en carnes propias la efectividad de este magistral plan, que nos ha dado resultado hasta que Migordi, un joven con mucha sensibilidad, ha empezado a detectar cuándo le toco los pies, aunque esté en el séptimo sueño. Han sido 18 meses calma a nivel dérmico. Volverán las oscuras pupitas, con sus picores, mi cara a poblar...!!!

Besos de madre sin rasguños (de momento)

PD: En Padres en Pañales tienes también un post sobre esto de cortarle las uñas a seres pequeños ;)


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