miércoles, 23 de septiembre de 2015

Una maternidad y paternidad de cine

¿Alguna vez soñaste con ser el/la prota de tu peli favorita? ¿Siempre quisiste subirte a la popa (¿o era la proa?) de un barco y gritar "Soy el rey del mundo"? ¿Te hubiera gustado que un güenorro te lavara el pelo (muy sexymente) en el mismo África, o tener una tarjeta de crédito absurdamente cargada de pasta para fundírtela en ropa mientras un maromo te mira con amor y deseo? Es muy posible que nada de eso te haya pasado, pero no te preocupes, quizá no lo sabes, pero la paternidad te va a permitir recrear, y en tu propio hogar, algunas de las escenas más estupendas (jijiji) de la historia del cine. Ahora bien, no te garantizo que sean las de las pelis con las que soñabas...


1. ¿Tu bebé pota fenomenal? ¡Pues estupendo, ya tienes tu propia escena de película! Eso sí, hablamos de "El exorcista": En realidad esta peli no iba sobre posesiones infernales ni ná, iba de una madre desesperá porque su bebé con el resfriado largaba que daba gloria verlo. Al final pusieron a una protagonista un poco más crecidita porque trabajar con bebés en el cine es muy complicado, pero todos sabemos la verdad. ¿Y el padre Karras? Pues eso, el padre... intentando darle el bibi.

¡Ea, ya le ha sentado mal el Dalsy!

2.  ¿Le están saliendo los dientes a tu retoño y parece que tiene "un poquito de babas"? Pues nada, disfruta, porque te acaban de ascender, ahora eres la teniente Ripley en "Alien"

¡Ay! (que viene el besiiiiito)


3. Es posible que creas que tus vacaciones de verano no han sido especialmente "peliculeras", pero te aseguro que sí. Dime, además de la familia... ¿no habéis llevado a nadie más con vosotros todos esos días? Sí, amigo, te has hecho un "Amelie" y su gnomo, porque a ver quién era capaz de convencer al peque de que soltara su muñeco favorito... (o una piedra, una hoja... aceptamos de todo como "juguete").

¡Mira, mira cómo disfruta el jodío muñeco!

4. Y en esta misma línea... ¿Quién no ha paseado con un ser pequeñito aferrado a un tesoro, que se ponía más chungo que el copón cada vez que intentabas quitárselo? Básicamente eso es "El señor de los anillos": un grupo de padres intentando ir de excursión al campo con sus hijos, mientras éstos se emperran en llevar un juguete para luego tirarlo por sitios raros. 

Rabieta en 3, 2, 1...

5. ¿Has ordenado y limpiado toda la casa? ¿Ha vuelto tu hijo del cole? ¡Estupendo! Siéntate, pilla palomitas y prepárate para vivir el... "Ataque de Godzilla"!!!

Tu salón, 2 segundos después de que tu retoño haya entrado en él

6. Puede que haya quien piense que los padres llevamos una vida aburrida, que no hacemos nada guay... Pero nosotros sabemos la verdad, con todo lo que llevamos p'alante... ¡somos héroes! Así que fíjate, sin saberlo estamos protagonizando nuestra propia versión de "Supermán"

Esto es lo que la gente cree
Esto es lo que sabemos que somos





Nada más lejos de la realidad...







 Ay, ¡cuánta diversión! Y vosotros, ¿habéis vivido alguna otra escena peliculera gracias a la paternidad? ("Muñeco diabólico", por ejemplo) Jijijiji

Besitos de madre fílmicamente a tope

lunes, 21 de septiembre de 2015

Organizador semanal Lapsicomami

¡Buenos días de luneeeeees!

No sé qué es exactamente lo que nos pasa a algunas personas con el tema de la papelería, pero creo que no me equivoco si digo que somos legión los flipaos por estas cositas. A mí por lo menos me vuelven loca, desde niña. Empezar el cole o el instituto me molaba de por sí, pero es que el momento ir a comprar los bolis, la agenda, los cuadernos (ay, esos cuadernos en blanco esperando ser pintarrajeados con chorradas de adolescente rellenados con conocimientos fabulosos...!!!), ese momento era lo más. Y claro, eso no se quita con el tiempo, sólo empeora va a más.

Recuerdo una papelería que había en el centro de Málaga, cuando yo iba a la Uni, que era... ¡ay! ¡¡¡Era la tierra prometida!!! Para que os hagáis una idea, tenía toooodos los colores conocidos de rotus Edding colocados en una estantería... ¡ordenaditos por gama cromática! Eso era porno papeleril en toda regla.  

Total, que sí, que me gustan estas cosas. Y si encima resulta que son útiles pues mira, así todo queda justificado y no parezco una loca acumuladora, muajaja.

Yo uso siempre agenda (y calendario del móvil y post-it y todo lo que pille), pero hace un tiempo empecé a usar organizadores semanales de mesa, y la verdad es que son comodísimos, porque a un golpe de vista te haces una idea del marrón de las cosas que tienes para el día y la semana.  Así que...


¡Nuevo imprimible! Se trata de un organizador semanal de sobremesa (o de mesa, o como se llame) tamaño folio, para que os lo descarguéis si os place. 


(la foto tiene cero glamour pinterestesco, pero hace su función la pobre)


Instrucciones: Ya sabéis, le dáis al enlace, se abre otra ventanita con la imagen, y en la parte de arriba encontraréis los botoncitos para "Imprimir" directamente o "Descargar" el documento. ;) (Nota: Al parecer hay teléfonos desde los que la descarga no va bien, así que os recomiendo que lo hagáis desde un ordenadorcito, y así nos evitamos problemillas). 

En este caso no he hecho una versión en blanco y negro porque éste sí que se puede imprimir en grises sin que gaste mucha tinta... ;) 

¿Qué os parece? ¿Os mola? ¡Espero que sí! :)

Besos de madre a tope de organización (mentira, estoy en ello, pero si lo digo parece que lo estoy logrando). 

jueves, 17 de septiembre de 2015

Mocos, muchos mocos

Una madre me dijo que "el primer año de guarde/escuela no es que a veces estén malos, es que a veces están buenos". No he oído una verdad más grande en los días de mi vida (bueno sí, lo de que "las penas con pan son menos", y si es con donuts pues mejor que mejor). Migordi estuvo malo desde septiembre hasta junio-julio, aprox. (bronquios nos ha tocado), es decir, toooodo el curso. Y con él, y sus mocos, nosotros, y nuestros mocos. 

Aunque la maternidad nos hace escépticos en general, teníamos la esperanza de que este año no fuera tan mierder complicado en ese sentido. Si bien es cierto que (toco madera, cruzo los dedos y hago lo que haga falta) no estamos teniendo problemas de bronquios, el primer resfriado ha tardado exactamente tres días en llegar a nuestro hogar (e inundarlo con la marea blanca de kleenex clásica). ¡Toma! 

Otra mami me dijo: ¿Por qué te crees que a los niños se les llama mocosos? Pues otra verdad como un templo. Ains.

Y esto es todo lo que mi cerebro ahogao en mucosidad da de sí. Espero me disculpen la brevedad y la falta total de chispa. Aaaaachis! 

¿Cómo váis de mocos por ahí? Si no tenéis, nosotros os podemos enviar unas cuantas cajas... 

Besos de moco-madre

miércoles, 9 de septiembre de 2015

La primera salida sin retoño

6 años: Es tu cumpleaños. Te regalan por fin ese tocador "biuti-fasion" que llevabas pidiendo eones, ése con muchos complementos chupis. Abres la caja con toda la emoción of the world y empiezas a jugar a maquillarte: ojos, labios, colorete (no sé cómo no se nos cae la piel a cachos con las "pinturas" estas), las uñas... Total, media hora. Y después de eso te preguntas: ¿ahora qué más se hace con esto? Ya te lo digo yo: nada. Pero sigues haciendo el paripé para que tus padres no te tiren por la ventana después del porculo de lo pesada que te pusiste con el tocadorcito de los cojones. Notas una nueva sensación, la culpa: ya podías haber pedido otra cosa más barata, como te dijeron ellos. 

19 años: Junio. Exámenes en la universidad. Estás hasta el moño (literalmente, porque todas nos hacemos un moño para empollar bien) de estar sentada en esa silla mientras oyes a la gente hacer planes y salir. Deseas por encima de todas las cosas acabar y ser libre. Terminas el último examen. Te tiras en el sofá y no sabes qué hacer con tu vida. Te invade esa (ya familiar) sensación de que deberías estar currando en algo (¿por quéeeee pasa esto?): hola de nuevo, culpa. Pierdes dos días sintiéndote rara.

25 años: Por fin tienes vacaciones después de todo el año currando. No veías la hora de que llegaran. Pero el organismo (y nuestro querido cerebro -te amamos, cabroncete-) es un cachondo y hasta el segundo día no entra en modo vacaciones, 48 horas para relajarte y notar que no es un finde, que estás de vacas. Es decir, dos días al carajo, perdidos, caca. Qué alegría, ¿no?

Treinta y...: tu hijo ya tiene edad para quedarse una noche con los abuelos sin problemas. Has estado deseando ese momento desde hace meses. Saboreabas la idea, te deleitabas con ella. Desde que nació ha dormido bajo tu mismo techo (a veces bajo tu pecho) todas y cada una de las noches. Entonces llega el gran día. Os despedís de él. Camino al restaurante vais fantaseando con todo lo que la noche os depara. Entonces...



Pero, calma, no pasa nada. Es verdad que la primera noche es rara, la segunda rarilla, pero uno se va re-profesionalizando (es como montar en bicicleta) en esto de tener tiempo libre y poder ejercer de adulto. Tener una conversación con tu pareja (hablar y escuchar, ¿os acordáis?) sin tener que estar pendiente de si tu retoño se escoña detrás de la pelota, o de si tira TODO lo que hay en la mesa, o... bueno, sin todo eso, es alucinante. Puede que incluso os deis cuenta de que os gustáis y todo (cosas más raras se han visto).

Lo mejor es que, además de descansar y de darle chispa a la pareja, como en el fondo echas de menos a tu peque luego lo coges con unas ganas (renovadas) maravillosas. Le quieres hasta más, si es que eso es posible. Supongo que la naturaleza en su sabiduría extrema calculó bien este punto para garantizar, así, la perpetuación de la especie y su cordura.

Así que sí, es raro, te sientes raro, todo es raro, pero también sienta genial y es necesario de vez en cuando.

¿Cómo fue vuestra primera salida? ¿Y la primera noche sin el retoño? Decidme la verdad, ¿lo echásteis de menos? Jijijiji

Besos de madre relajada, disfrutona, y tierna perdía.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Planificador de comidas imprimible

Resulta que la vida es una cachonda, y un día estás pidiendo copichuelas nivel Massiel en un bar molón y de repente (a los 9 meses si ese día además tienes algo de mambo without globito -aprox.-) lo que estás pidiendo es el menú infantil en un restaurante. 

Una de las cosas que más ascoputo da cuesta de esto de ser padres es aprender a organizarse, especialmente con las comidas. Porque, seamos sinceros, antes de tener prole uno come lo que le sale del bongo, cuando le sale del bongo, con más o menos orden, y luego, si eso, el finde ya se pone uno estupendo y cocina cosas molonas, elaboradas y con una presentación en plan "me creo que estoy en Top Chef y tengo la mirada de Chicote clavá en la nuca". El equilibrio de verduras, huevos, pasta, carne... ¿Eso? ¡A ojo, claro! 

En mi caso no es que fuera un desastre del todo con las comidas (jajaja, ay, mamá, papá, si estáis leyendo esto no digáis ná, shhhhh, secretito), pero es verdad que con el lío de trabajo, la pereza de la muerte, y demás, pues qué queréis que os diga, Mimaromo y yo hacíamos lo que nos daba la gana podíamos, Y NO PASABA NADA. 

Pero sucede que cuando hay una vida pequeña que depende de ti la película cambia un poco para todo, y empieza una nueva etapa, la de "tenemos que comer bien". A priori no parece difícil, pero... jajajaja, cambiar el chip no es moco de pavo, y muchas veces te encuentras con una nevera "de solteros sin hijos" no apta para paladares y estomaguitos pequeños. Y esto sucede, normalmente, diez minutos antes de que sea la hora de comer, es decir, in extremis supremis quetecaguis

Cuando eso te ha pasado X veces, y has tenido que ir al súper, con pintas de loca de los gatos, en busca de algo sano y rápido, te planteas que quizá sea el momento de organizarse mejor. ¡Qué risa, eh! 

Como eso es imposible muy difícil, pensé que quizá si en vez de sentarnos con un folio en blanco delante, lo hacíamos ante un papelico con colores y chorraditas, lo mismo era más fácil tener éxito en nuestra misión (no hay que subestimar el poder de lo cuquimoni impreso). 

Total, que he hecho un planificador de comidas (tamaño folio) para empezar el nuevo curso con buen pie a nivel "comer", para hacer feliz a una nevera confusa, para ahorrar tiempo y quebraderos de cabeza, para ir al súper menos veces, pero más efectivas (y con pinta de ser humano decente), para ahorrar unos centimillos (porque esto es así, si te planificas se nota), para... Mira, para ver si podemos poner algo de orden, porque esa mirada de ciervo a punto de ser atropellado que se te queda cuando el otro te pregunta: ¿Has pensado algo para cenar? cuando son las ocho (y no, no has pensado nada, y no, el otro tampoco ha pensado en nada), es cómica pero letal. ¡Viva la organización!



Aquí os dejo el enlace para descargarlo, así por la cara, gratis del tó. Espero muy mucho que os mole, que os resulte útil, y que ayude a que la tasa de "cara-ciervismo" descienda drásticamente en vuestros hogares. Ya me contaréis qué tal.  

DESCARGAR PLANIFICADOR DE COMIDITAS DE LAPSICOMAMI EN COLOR (Aquí)

(Si te lo has descargado y te mola, que todo puede pasar, sería bonito que lo comentaras por ahí -en el trabajo, a tus amigüis, redes sociales, esas cosas-, o que le dieras a "Me gusta" en mi página de Facebook -aquí-. Por pedir... jijiji ¡Muchas gracias, primores!)
 
Instrucciones (modo madre): le das al enlace y se abre el documento. Arriba encontrarás los botoncicos para descargarlo o imprimirlo directamente. Le he dejado margen por si no te apetece darle a "ajustar impresión", pero lo mismo tu impresora (o la de la papelería) te lo hace solita.

EDITADO: Parece que hay quien ha tenido problemas para descargarlo desde el móvil, así que, al parecer, casi que mejor hacerlo desde un ordenador ;)

Como la vida está muy cara (y la tinta más) también he hecho una versión en blanco y negro, para los que lo prefiráis así.


¡Ah! Una cosa: Resulta que le he cogido el gustillo a esto de hacer cosas de organizarse y eso, y estoy preparando un planificador semanal (weekly planner suena como más pro, pero no me importa), y otras cositas, así que voy a poner una pestañita arriba en el menú (bajo la cabecera) que lleve directamente a los imprimibles (así es todo más fácil, digo yo).

Y vosotras, ¿cómo os organizáis con las comidas y la compra? ¿Váis sólo una vez al súper a la semana o tenéis que hacer viajitos varios? ¡Ay, qué cosas tiene esto de ser madre!

Besitos de madre organizadita (en proceso)

miércoles, 2 de septiembre de 2015

La vuelta al cole

Bueno, niños y niñas de la vida, el verano definitivamente se ha ido al carajo se acaba, y con él se van las siestacas supremas (de baba y posterior indigestión, como debe ser), el relax, la calma, el descansar, las resacas por las fiestacas, los homenajes sin parangón... Ay, se van todas esas cosas que caracterizan las vacaciones de verano. LAS VACACIONES DE VERANO DE TU VECINO, digo, el que no tiene niños, porque lo que son las mías, de esto que cuento más bien poco (dejadme un momento para la queja, compartidla conmigo). 

Vaaaaaale, sí que he dormido algún día hasta tarde, sí que he salido de copichuelis con Mimaromo (y sin él), sí que he podido leer (ja) una mijita, pero vamos, nada que ver con las vacaciones del año pasado (con retoño de pocos meses, muy calmadito, que aún no andaba y gateaba leeeeentamente), y ni te digo con las de hace tres años (no retoño). 

Ahora bien, han sido memorables: entre campo, playa y montaña, Migordi ha ido mutando (más, y ya de manera definitiva e irreversible, me temo) en niño salvaje, muy muy salvaje, pero también feliz de la vida. Y claro, una que es madre y que lo ha tenido en sus entrañas (aprox.) pues disfruta con estas cosas como si de una siesta diaria de dos horas se tratase (jajajaja jajajaja jajajaja guiño, guiño). 

Total, que cuando tienes niños, al final, necesitas unas vacaciones de las vacaciones 
(y con esto me refiero a soledad, o como mucho, en un acto de amor sin precedentes, parejismo). 

Pero sabemos que eso es imposible. Lo sabemos nosotros y lo sabe el universo, es por elllllo (entre otros motivos, a parte de por aquello de formar a las nuevas generaciones, aportar cultura y esas cosillas*) que unos sabios inventaron el cole. 
*Entiendan el tono, porfaplis. 



Lo jodido de esto es que como las mamis luego somos todo ternura y amor, en el fondo nos da pena esto de separarnos de los retoños. Curioso. Síndrome de Estocolmo clásico, lo llamarían algunos. 

Es así, te entra un no sé qué...



Pero no pasa nada, todo se supera. Se supera exactamente en el momento en el que dispones, aunque sea el primer día, de cinco minutos para ti. Eso, amigos, es magia, ilusión, fantasía. Luego te entra la pena (y la culpa, y la culpaaaa, claro), y así hasta... Bueno, cada una lo gestiona como puede.

Y vosotras, ¿cómo lo lleváis? ¿Montadas en el carrusel? ¿Dominada la culpa? 

Yo, mañana, que Migordi empieza la Escuela Infantil (1 horita) voy a... Ay, yo voy a hacer lo que pueda. (Y sí, estoy algo nerviosa, pero creo que él se lo pasará genial -y yo también-).

Besos de madre pre-vuelta-al-cole.

PD: Este es el segundo año de Migordi en la Escuela Infantil, si quieres saber cómo me lo pasé viví el primero, puedes leerlo aquí: El periodo de adaptación a la Guarde/Escuela Infantil
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