martes, 27 de diciembre de 2016

Buenos propósitos con imprimible

Buenos propósitos. Buenas intenciones. Cositas que queremos (de verdad) hacer. Objetivos bonicos y nobles. La cosa es que todo esto está mu bien, pero...

Si os digo la verdad esto de los buenos propósitos para año nuevo no me vuelve muy loca: me parece que con esto de que el año se acaba, que tenemos un subidón de azúcar turronero y que nos hemos tomado dos copas (o una, lo bonito de beber de higos a brevas es que con que tus labios toquen el borde del vaso ya vas pedo), nos ponemos un poco estupendos, y lo que es mejor, nos creemos que vamos a ser constantes en nuestro estupendismo los siguientes 365 días. 

A ver, que hacer planes y tener metas chachis es positivo, de hecho es necesario para estar bien, pero claro, hay que ver qué metas nos marcamos. ¿Son realistas? ¿Son alcanzables? ¿De verdad es factible pirarte tú sola a dar la vuelta al mundo mes y medio? Que sí, que apetecerte te apetece pero, llámame loca, ¿no es mejor quizá empezar por intentar escaparte un fin de semana? (o una tarde, que no es moco de pavo teniendo en cuenta que somos madres). 

Si estos días te vas a plantear los buenos propósitos para el 2017 aquí tienes unos cuantos tips que lo mismo te sirven: 
  1. No hablemos de "Buenos propósitos" (eso suena a "me los voy a pasar por el arco del triunfo" en 3, 2, 1...), sino de Objetivos.
  2. Los objetivos han de ser realistas, factibles, nada de "Ver una peli -entera- cada noche", porque eso va a ser MENTIRA DEL TÓ, tú lo sabes, yo lo sé, y sobre todo nuestros retoños lo saben.
  3. Los objetivos tienen que estar bien definidos y ser concretos, muy concretos. Si pongo titulares abiertos, ¿cómo y cuándo sabré que los he alcanzado? Es más difícil valorar los logros si no tenemos una meta concreta. "Ir al gimnasio", "Perder peso"... ¿Cuántos días a la semana quiero/puedo ir al gimnasio? ¿Cuánto peso creo que es factible que pierda (antes de querer atracar la pastelería de al lado de casa)? A eso me refiero, objetivos clarinetes: "Ir al gimnasio dos días a la semana", "Perder 5 kilos de aquí a Junio".
  4. Si se puede, dividir cada objetivo en subpuntos, así podemos ir tachando "minilogros", y con eso una se motiva mucho más para seguir. 
  5. Ir "valorando cómo va el proceso". Si por ejemplo tu objetivo es perder peso en seis meses, no esperes a que estemos en Junio para decir "Oye, pues a juzgar por cómo me aprietan los vaqueros mi plan de comidas no ha funcionado". Como queremos conseguirlo es fundamental "evaluar cómo va la cosa" de cara a comprobar si nuestra estrategia es la correcta o decidir que hay que abordarlo de otra manera antes de que nos demos por vencidos. 
  6. Poner al lado de cada objetivo por qué queremos cumplirlo. Parece una obviedad, pero una vez que estés en el bucle del día a día esto se te olvidará, pero si lo tienes ahí, escrito, visible, te vendrás arriba. Nota: créeme, como técnica de motivación es mejor esto que poner la foto de la Pataky colgada en tu nevera. Aprovecho para decir... Stop "poner fotos de señoras estupendas en los frigoríficos"!!!! Eso es MAL: vas a abrir la nevera igual, vas a comer igual, pero te vas a sentir como el culoooo (y no precisamente el de "la señora de Thor"). 
Como decía, tener objetivos mola, nos mueve, pero lo que no mola es que en lugar de servir para reforzarnos lo convirtamos en algo para fustigarnos. Fustigarse es caca de la vaca. 

Y para que esto no se quede en ná he hecho un imprimible, un papelico en el que apuntar esos planes malvados para este 2017. Es una chorradilla, pero si escribimos las cosas es más potente que si solo las pensamos... ¡Espero que os guste!




Si te mola (aunque sea un poquito) comparte, ¡que eso me hace feliz de la vida!



¿Tienes algún objetivo claro para este 2017? ¿Es realista? Jijijiji ;)

Besitos de madre en modo "planificadora"

martes, 13 de diciembre de 2016

Oh, es Navidad

Antes de ser madre...

  • Antes quizá eran las luces en las calles las que te indicaban que ya había llegado.
  • Antes quizá era el toparte con una montaña de mantecados a granel en el súper.
  • Antes quizá era el tener que pensar en dónde ibas a pasar las vacaciones (qué bonito eso de "vacaciones").
  • Antes... Eso era antes. 

Ahora que eres madre sabes que es Navidad por otros motivos. 

  • Ahora lo sabes porque de pronto tu hijo empieza a decir cosas raras, palabros en idiomas desconocidos y extraños: ¡Quiero a Jerome de Super Wings! What? ¿Me lo repite, porfa? ¿Quéseso?
  • Ahora lo sabes porque ni vacaciones ni vacacionas, lo que tienes que cuadrar es a ver qué carajo haces con tu retoño que tiene como dos mil días de vacaciones (y tú no, claro).
  • Ahora lo sabes porque la primera frase que escuchas por la mañana no es "Buenos días" sino "¿Hoy viene ya Papá Noel?"
  • Ahora lo sabes porque no es tu turrón favorito lo que buscas desesperada en el súper, sino el juguete que ha pedido tu hijo... tu hijo y otros seis millones de niños y que se agotó el primer día que salió a la venta. (Suerte a todos, por cierto)

Pues eso, que...


Pero también lo sabes porque de pronto estas fechas que antes eran un poco pichí-pichá ahora en realidad molan. 
También lo sabes porque una extraña ilusión (puro contagio) te invade.
También lo sabes porque no puede molar más la Navidad que cuando eres mami, y la (re)vives a través de la mirada de un peque. 

Ains, toy tontorrona. 

PD: En breve (más me vale darme prisa o no llego) anuncio una cosita molona y con espíritu navideño (joujoujou). 

Besitos de madre fun fun fun. 

jueves, 1 de diciembre de 2016

La etapa del ¿Por qué?

Del creador de "No" como respuesta a todo llega una nueva y angustiosa película: "Mamá, ¿por qué?"

No sé si alguna vez alguien se ha parado a contar cuántas preguntas puede llegar a lanzar por minuto un retoño estándar, pero la cifra debe dar hasta miedo. Yo tengo miedo. 

Entrar en uno de esos bucles de "¿por qué?" es el Ikea de la maternidad
  1. Tú te crees que vas a salir rápido (spoiler: no va a ser así)
  2. Es muy posible que te pierdas
  3. Como estés mucho rato "dentro" te va a doler la cabeza
  4. Al final sales con algo distinto a lo que en realidad querías
¿Y qué tiene esto último que ver con esta fase de los peques? Pues mucho. Sí, porque de nuestras conversaciones con nuestros hijos porqueros no salimos exactamente como esperábamos... porque aunque todas, todos, vamos con muy buenas intenciones, esto es el ejemplo paradigmático del "donde dije digo, digo Diego" de la maternidad. Veamos: 
Antes de entrar en esta fase del infierno cerebral amor pequeño casi todos nos ponemos estupendos y pensamos que cuando le toque a nuestro retoño responderemos a todas sus preguntas, le haremos caso porque es una etapa importante de su desarrollo, y hay que incentivar su curiosidad y... BLA BLA BLA. Qué ideales somos. Pero mira, cuando tu hijo te ha fusilado a preguntas durante días, semanas, tu brain da para lo que da, es decir, para más bien poco. 
Es en este punto de cocido cerebral cuando te oyes pronunciar esa maravillosa frase, esas cuatro palabras que dijiste que no dirías, ese topicazo de la maternidad, esa gloria bendita dialéctica, ese gol de la historia de la humanidad transmitido de generación en generación, esa perla educativa, el wonderful PORQUE LO DIGO YO. Y lo más bonito es que te da alivio (Aunque dura cero coma y luego encima te fustigas. Bravo). 
Si pensabas que el mundo era algo "finito", limitado, es porque no te has parado a hablar con un pequeño que esté en esta etapa. Te animo a ello si es que no lo has disfrutado aún y tienes cinco o diez... horas libres.

Aquí algunos ejemplos vividos en nuestras cannnnes, para disfrute humano particular:
  • En la calle:
    • (Nos cruzamos con una chica de veintipocos que iba hablando por teléfono)
    • Mamá, ¿por qué ha dicho eso esa señora?
    • (la chica nos fulmina con la mirada)
  • En la cama, dos de la mañana: 
    • Mamaaaaa, tráeme aguaaaaa
    • Toma
    • Mamá, ¿por qué me traes agua?
    • (Inspirar, espirar. Repeat. Y luego aguántate la risa.)
  • En casa, antes de la cena:
    • Mamá, ¿por qué haces sopa?
    • Porque tenemos que comer y la sopa te gusta
    • ¿Por qué tenemos que comer?
    • Porque las personas necesitamos comer, es como la gasolina de los coches
    • ¿Y por qué?
    • Porque si no se quedan parados y no pueden funcionar
    • ¿Y por qué se quedan parados?
    • Porque no tienen gasolina
    • ¿Y por qué no tienen gasolina?
    • Era un ejemplo, te explicaba por qué tenemos que comer
    • Yo quiero sopa
    • Ya mismo está lista
    • ¿Por qué?
No puedo explicar con palabras mi cara. Esta última conversación siguió durante lo que a mi me parecieron horas. En bucle. Non stop. KO. Ni sopa ni sopo, yo ya no sabía ni lo que hacía. 

Hijo: 1 - Cerebro de mami: 0

Ay, esta etapa es la monder lironder. La cuestión es que de tanto escuchar "¿y por qué?" todo el rato al final tú misma te planteas un por qué, concretamente ¿por qué no estaré yo ahora mismo en un spa? Socorrito. 

Y a tí, ¿te ha caído ya alguna avalancha preguntera?
¿Tu hijo te ha cocido a preguntas?
¿Alguna te ha hecho pasar vergüenza? Cuéntamela jajajaja
¿Has perdido el conocimiento alguna vez?
¿Alguien ha conseguido llegar al final del hilo y dar respuesta a todas las preguntas de su hijo?
¿Eso es posible? 



Besitos de madre con el cerebro ahogao, aunque a veces es de la risa. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Ganadora de la plaza en el Taller


¡Buenos días!

Realizado el sorteo de una plaza en el Taller sobre el Deseo femenino, la ganadora es... (pongo captura de pantalla de la web Sortea2):


¡Virginia Sánchez! ¡Enhorabuena, guapa!

¡Muchas gracias a todas las que habéis participado! Volveré a sortear otra plaza en próximos talleres, a ver si en otra ocasión tenéis suerte y os la lleváis!!!!

Virginia, porfa, escríbeme cuanto antes a mamen@blisspsicologia.com para que cerremos la confirmación de la plaza. ¡Gracias!

¡¡¡Un besote!!!

martes, 15 de noviembre de 2016

¿Eres una buena madre? Breve test

¿Qué tal vas en esto de ser madre? Aquí te dejo un test (casero, handmade, diy) sobre el tema. Vamos a ello sin más dilación: 

Responde (con sinceridad) a las siguientes preguntas:
  1. En el coche, tu hijo te pregunta "¿Hemos llegado ya?"
    1. Como es la quinta vez que lo pregunta y sólo lleváis dos minutos en el coche decides intentar entretenerle cantando una canción
    2. Le preguntas algo que implique una respuesta larga y lo dejas entretenido con su charla, ganando así unos minutos
    3. Miras al infinito con los ojos en blanco
    4. Paras el coche, abres la puerta y te tiras al suelo para "hacer la croqueta"
    5. Cualquiera de las anteriores + la 4
  2. Habéis quedado y milagrosamente estáis listos a tiempo, pero justo antes de salir de casa tu hijo abre el grifo del bidet y se empapa toda la ropa, el baño y casi con seguridad hasta el techo del vecino de abajo. 
    1. Mandas un whatsapp a la persona con la que has quedado y tranquilamente cambias al peque. Llegaremos tarde, pero llegaremos. 
    2. Cambias al peque, te cambias tú (porque también te ha empapado a ti) y finalmente te quedas en casa porque a las horas que son ya no llegas a ninguna parte. 
    3. Te invade la locura, abres el grifo de la ducha y terminas de inundar el baño. Total, ya que hay que cambiar todo el alicatado...
    4. Te tiras al suelo y "haces la croqueta versión acuática"
    5. Cualquiera de las anteriores + la 4
  3. Estás preparando un nuevo plato tras buscar en internet recetas molonas. Es un plato currado, amoroso, primoroso y sobre todo vistoso a ojos de un retoño. Tu hijo entra en la cocina, pregunta qué hay de comer, y cuando le dices lo que hay automáticamente responde, sin pestañear, que eso no le gusta.
    1. Te pones la olla de sombrero y "haces la croqueta" en el suelo. 
    2. Haces una campaña de marketing sin parangón y acabas convenciendo a tu peque de que ese plato es "su nueva comida favorita"
    3. Tras una negociación que ríete tú de la ONU, tu hijo accede a probarlo (y le gusta... o no)
    4. Mentalmente te repites un mantra "No innovar en la cocina. No innovar en la cocina. No innovar en la cocina", y llamas a tus padres para ver si tienen algún tupper secreto disponible.
    5. Cualquiera de las anteriores + la 1
  4. Si miráramos tu historial de búsquedas en Google cuando acababas de tener a tu retoño encontraríamos...
    1. Caca bebé color amarillo es normal?
    2. Como dormir a un bebe?
    3. Es posible volverse loca por no dormir?
    4. (En Google Imágenes) Caca de bebé textura grano de arroz
    5. (En vídeos) Madres "haciendo la croqueta" en el suelo
  5. El baño es...
    1. El sitio donde una hace satisface sus necesidades higiénicas
    2. Creo recordar que era un sitio al que antes iba sola, y me duchaba y todo
    3. El lugar de reunión familiar/espacio favorito de mi retoño
    4. El sitio al que voy a hacer la croqueta cuando creo que voy a perder la cordura
    5. Mi escondite, mi tesoro, casa. God save the pestillo
RESULTADOS: Este test era una trampa y una bromi, claro (espero que te hayas dado cuenta) porque en realidad todas las respuestas llevan al mismo resultado, a algo que, y ahora hablo en serio, a veces se nos olvida:

Quieres a tu hijo más que a nada, y aunque a veces quieras tirarte al suelo y "hacer la croqueta" (o desaparecer de la faz de la tierra) siempre haces lo que crees que es mejor (o lo que puedes) en ese momento. Así que tranquila, lo que eres es una madre normal y estupenda, con ojeras y cansancio pero también con mucho amor. 
Recuérdalo la próxima vez que te de bajona o te entre la culpa maligna (ay, la culpa...). 

Remember: No eres perfecta, pero no porque no lo estés haciendo bien sino porque no hay nadie perfecto en el mundo, y mucho menos en lo que a maternidad se refiere. Somos humanas y vamos aprendiendo poco a poco, junto con nuestros hijos, lo que significa ser "mamás". Y oye, aunque a veces sea agotador, aunque nos entren las dudas, los miedos y quieras ponerte (o ponerle) el plato de sombrero... esto de ser mami es la pera, ¿verdad? ¡Ole tú!

Besitos de madre imperfectamente perfecta. 

viernes, 11 de noviembre de 2016

Taller Activa Tu Deseo

¡Buenos días!

Inauguro (por fin, no me daba la vida) la temporada de talleres, charlas y cursitos. ¡Yupiiii!

Y para empezar bien, el primer taller es sobre EL DESEO, así con todas sus letras, ¡el deseo femenino, amigas! (Al final del post... sorteo una plaza, jijiji)

¿Por qué es importante tener ganas? (y lo que mola)
¿Cómo podemos hacer para estar más animadas?
Trucos, ejercicios... 
Todo esto y más en un taller divertido y monlongui, relajado y hecho con primor 
(nadie se va a sentir incómodo, ya verás)




Fecha: 19 de Noviembre
Horario: de 11:00 a 13:00
Lugar: C/ Puerto de los Leones, 2, 3º-6 Majadahonda (Madrid)
Precio: 35€/persona o 60€ si venís, por ejemplo, dos amigas (os vais a echar unas risas, ya verás)

Si te quieres apuntar (¡vente con unas amigas a pasar un rato de risas y picaruelismo!) escríbeme a: mamen@blisspsicologia.com

Más información en: 
http://blisspsicologia.com/evento/taller-deseo-sexual-femenino/


EXTRA: Entre todos los comentarios de esta entrada sortearé una plaza en el taller. ¿La quieres? Pues dime algo, lo que sea pero que sea bonito jijijiji
El sorteo lo realizaré con todos los comentarios realizados hasta las 00:00 del lunes 14 de Noviembre
¡SUERTE Y... PASIÓN! ;)


martes, 8 de noviembre de 2016

Presentación Amor con Ojeras

¡Hoooola!

Aunque ya ha pasado algún tiempito os dejo el vídeo de la presentación del librito en Fnac de Callao, del pasado 13 de Octubre. 

Advierto, son 45 minutos, pero hay risillas y buen rollo (o eso intentamos, jejeje). No es un vídeo con hipercalidad, pero al menos se escucha medio bien (aprovecho para darle las gracias a Mimaromo que estuvo pendientillo de esto -y de todo, ¡te como!-). 



Y en breve nuevo post (os juro que no he publicado antes porque no me ha dado la vida -todo por cosas buenas, así que no me quejo-), pero ya tengo semilistos algunos temas jijiji. 

Besitos de madre feliz total. 

lunes, 24 de octubre de 2016

Peppa, no me des tormento, Peppa

Parecía imposible que no, pero el frescor (algo) y las lluvias han llegado. Ahhh, la lluvia... qué refrescante, qué necesaria, sí... pero con ella también ha llegado una cosa muy bonita (principalmente para el sector infantil): los fucking charcos

Este post no tiene ningún tipo de giro sorprendente: en el título menciono a Peppa (Pig) y luego hablo de charcos... es evidente que estamos inmersos en el momento "Charco que veo, charco sobre el que salto". 

No quisiera yo cargar las tintas sobre la afamada cercita, creo que la atracción niño-charco es histórica. Seguro que ya en las cuevas nuestros antepasados disfrutaban mojándose los pinreles con las acumulaciones de agua (Y digo agua cuando posiblemente fuera su propio pis... Mira ahora por lo menos es en agua, eso que hemos avanzado. Bien por la humanidad). 

Recuerdo de niña la maravillosa sensación de saltar sobre un charcazo del carajo, pero si os digo la verdad, lo que no recuerdo es por qué me molaba. ¿Por el salpicar? ¿Por ser agua fuera de lo que viene siendo un entorno bañera y/o piscina? A saber. 

También recuerdo el día que terminó mi idilio con los charcos, el día en el que experimenté en mis carnes eso de que, efectivamente, no sabes la profundidad de un charco hasta que metes el pie en él. Ese día me tiré media mañana en el cole (la "metida de pata" literal sucedió a escasos metros de la escuela y ya no había marcha atrás) con ropa de repuesto (rasposa) que tenían en el centro, mientras la seño, con la paciencia del Santo Hobb combinada con la mirada asesina de Sauron, secaba mi ropa en la estufa de la clase. Y cuando digo la mañana digo LA MAÑANA ENTERA, porque sí, el charco era mucho más profundo de lo que nadie podía imaginar, y claro, ante la falta de suelo firme donde tú crees que lo va a haber pues... eso, que perdí el equilibrio y... y lo demás es historia. Historia mojada. 

Aprovecho para lanzar un mensaje de paz y amor: Mamá, Papá, no pasaba nada por haber dejado una muda en el cole sabiendo como sabíais que mi atracción por el agua era inversamente proporcional a mis conocimientos en cálculo de profundidades acuáticas. 

Bueno, en realidad no tengo nada que reprochar, el Karma (otra vez, no paras Karma, copón) ya se ha encargado de dejarme claro que eso pasa, aunque lleves al niño forrao en neopreno, con dos chubasqueros y unas botas de agua que le lleguen a los sobacos. También he de confesar añadir que es posible que en algún momento yo misma alguien animara al peque al grito peppapiggero de "¡Me encanta saltar en los charcos de barro!" (a lo que el peque contestó, en este hipotético caso, en un arranque de esos de hiperrealismo infantil que le dan, con un "Mamá no son de barro, son de agua"). 

Sí, el título de este post en realidad no era un reproche por la influencia de Peppa Pig en mi hijo, sino por la influencia en mí en los adultos que vemos ven dibujos animados y nos venimos se vienen arriba. Ejem. Total, empapaos todos. 


¿Cómo vais por ahí de charquismos? ¿Se os han puesto ya los peques como una sopa alguna vez? ¿También... digoooo... ¿A alguno le ha pasado que ha motivado e incentivado a su retoño para que saltara en los charcos? 

PD: según le estábamos comprando las botas de agua le decía a Migordi "Y con estas botas puedes saltar en los charcos, sí, como Peppa, verás cómo mola", porque sí, aunque no recuerde por qué molaba, recuerdo perfectamente CUÁNTO MOLABA. Larga vida a los charcos (y gracias, siempre, a la persona que inventó la lavadora). 

Besitos de madre con salpicaduras. 

martes, 11 de octubre de 2016

En vivo y en directo

¡Hooola!

Vengo yo a proponerte un plan: 

Este jueves, 13 de Octubre, a las 19:00 en Fnac de Callao (Madrid) será la presentación de "Amor con Ojeras". ¿Te vienes a que te achuche en directo? Jejeje



Será un ratito de charleta (en un ambiente de confianza y buenrollismo), hablando del libro, del deseo, de la pareja y de lo que se tercie (ya sabéis que charlo por los codos, así que cualquier cosa es posible). 

Pues eso, invitados estáis. Ayyyyyy, no me dejéis solaaaaa!!! (Pánico de autora novel, fase 5).

Besitos de madre contentísima 

jueves, 6 de octubre de 2016

La paternidad es una experiencia paranormal

Sí, has leído bien: la paternidad es una experiencia paranormal, es como tener un fantasmita en casa, uno mu simpático y un poco cabronías a veces

Aquí un informe detallado de este Expediente X que es la paternidad: 

SUCESOS INCREÍBLES:
  • Las cosas cambian de sitio. En condiciones normales el mando de la tele suele estar en el sofá salón, al lado de la tele o en la mesa. Pero eso es en condiciones normales... Gracias a nuestro poltergeist tendrás que buscarlo en el congelador, la bañera, una maceta o incluso en otra dimensión, porque hay veces en las que desaparece para no volver. Y cuando digo mando quiero decir llaves, cartera... Estoy segura de que hay otra dimensión paralela en la que todas nuestras cosas flotan en el aire, confusas, preguntándose cómo han llegado allí y si vamos a ir a buscarlas. Spoiler: tranquilidad, estos objetos perdidos acabarán apareciendo, dos o tres semanas después, cuando estés buscando otra cosa que necesitas urgentemente y no hay forma de encontrar. Y así siempre. 
  • De noche, a veces, notas una presencia en tu cuarto (o directamente en tu cama). Estás agotado y has perdido el conocimiento dormido plácidamente y de pronto lo notas: hay alguien mirándote desde el borde de la cama, ahí, de pie, quietecico (o no). Acojona. Mucho. Al parecer los fantasmitas tienen querencia por la juerga nocturna (debe ser que en su dimensión el horario es diferente al nuestro), y les mola, además, invitarnos a participar en ella. ¡Cuantos más seamos, mejor! ¡Bravo! 
  • Se oyen gritos y ruidos extraños. Esta manifestación de nuestro fantasmita particular, la de los grititos, comienza a darse, aproximadamente, a los dos años de haber hecho aparición el mismo en nuestro hogar. Curioso. Aunque también te digo una cosa, casi mejor que haga ruidos, porque el silencio total da mucho más miedo... y tiene peores consecuencias. 
  • Aparecen marcas en tu cuerpo: a veces son moratones o arañazos (es lo que pasa por jugar con un poltergeist), pero en otras ocasiones son pinturas tribales, de significado oculto, en tu careto y/o brazos. Recomendación: mírate al espejo SIEMPRE antes de salir de casa, por si acaso, porque este fantasmita tiene más peligro con una pintura en las manos que siete compañeros de piso universitarios borrachos juntos. 
  • Hay ectoplasma por todas partes, todo el tiempo. Hay quien lo llama "mocos", por normalizarlo, pero yo qué sé, es tal la cantidad que una no puede creerse que todo eso lo pueda fabricar un cuerpito humano tan pequeñito fantasma. 
  • En tu casa, en tus paredes, aparecen extrañas manchas... ríete tú de las caras de Bélmez y de las cuevas de Altamira. 
  • La tele hace cosas raras y pasa a estar totalmente controlada por el peque fantasma. En tu pantalla, de pronto, salen movidas alucinantes: animales con capacidad de hablar, perros con profesiones, aviones que llegan a la otra punta del planeta (y que entienden todos los idiomas del mundo) en dos segundos -por cierto, siempre me he preguntado dónde carajo guarda Jet, de Super Wings, los paquetes... Jummmm, Jet, me parece que tú no pasarías un control de aduanas, eh, campeón...-. 
  • A veces te posee un espíritu, concretamente el de tu abuela/madre, que toma el control de tu cerebro y de tu boca y te hace decir cosas como "Ponle una rebequita al niño que parece que va a refrescar" u "Oye, con la comida no se juega"... Cosas que en condiciones normales tú no dirías... ¿verdad? 
Rescato esta ilustración porque viene que ni pintá para este post y para el inicio de curso. Se ha abierto la veda del moco eterno. ¡Qué guay!



¿Tú también tienes un fantasmita en casa? ¿Algún expediente X más? Jijiji

Besitos de "Madre y Scully" (ofú, qué nivel de humor... ya lo sé, pero me lo perdonáis porque aún estoy convaleciente, ¿verdad?)

martes, 27 de septiembre de 2016

AMOR CON OJERAS

Madre mía, parecía mentira pero ya ha llegado el día: hoy sale a la venta Amor con Ojeras (Fnac, Amazon, El Corte Inglés y librerías del amor). Mucho esfuerzo (mucho, mucho), amor y primor van en esas páginas, os lo juro. Ha sido una locura, pero una de esas que hace feliz, muy feliz, y no sólo por el hecho de haber escrito y dibujado un libro (que ya de por sí es brutal), también por vuestras reacciones, muestras de cariño y palabras tiernitas. Sólo puedo daros las gracias y cruzar los dedos para que os guste, os haga pasar un ratito de risas y os sirva para... eso, para... muajajaja. ;)

Un beso muy muy grande, amores. Nos vemos el 13 de Octubre en Fnac de Callao, a las 19:00. Muuuacas.


jueves, 22 de septiembre de 2016

5 cosas que no vas a necesitar cuando seas madre

Cuando vamos a ser mamis nos volvemos un poco locas buscando información sobre qué necesitaremos para nuestro bebé (los famosos imprescindibles): que si cuna, que si no cuna, ropa de primera postura, sacamocos, gasas... La lista, si te despistas y te vienes arriba, es casi infinita (al contrario que tu cuenta corriente). 

Sí, tener un hijo conlleva gastarse pasta*, peeeeeeeero, y esta es la parte bonita de la vida, también te llevará a ahorrarte dinerillo en algunas cosas. Como lo oyes. 

*Aunque luego te das cuenta de que hay muchas cosas que compraste que te las podías haber ahorrado, que hay mucha pijadita que sí, mola, pero necesaria, necesaria, no es. 

En un arranque de optimismo económico, vamos con un repaso de 5 cosas que ya no necesitarás gracias a la maternidad: 
  1. Gimnasio. Llevar todo el día parriba y pabajo a un retoño que pesa siete quintales convalida como preparación para hacerte el Ironman sin despeinarte (y cansa más). Tus brazos nunca estarán tan tonificados como ahora y sin tener que pagar cuotas ni necesidad de carnet de socia. 
  2. Bolsos cuquimonis también conocidos como Clutchs (qué palabra tan graciosa en plural, suena a estornudo). Todo lo que sea un bolso de menos de 50x50 no nos vale. ¿El tamaño mínimo requerido por una madre? El "Mary Poppins Size".
  3. Peine. Antes de ser madre me llamaba poderosamente la atención el hecho de que muchas mamis recientes optaran por llevar siempre un moñete. Rápidamente descubrí (en mis propias carnes) el por qué del moñismo: los bebés se enganchan al pelo como murcielaguillos enfurecidos que da gloria, así que o te lo recoges o lo pierdes (el pelo, digo). ¿Un peine? No lo necesitamos, ¡arriba el moño! Nota: ¿no os pasa que cuando te haces un moño roñoso para estar por casa te queda fenomenalmente bien (incluso sexy), pero si pretendes hacértelo así a posta para ir a la calle te queda un churro lamenteibol? ¿¡Por qué, oh dioses capilares!?
  4. Televisión. Ni tienes tiempo ni neuronas vivas activas capaces de procesar información alguna, y además, sobre todo al principio de tener a tu bebé, no hay programa capaz de competir con lo interesantísimo que es tu retoño: Ay, ¡mira lo que ha hecho con la boquita!; ¡Ohhh, mueve las manitas! Éxito de audiencia en tu hogar asegurado y sin tener que pagar "el Plus" (sí, ya sé que no se llama así ahora, pero soy una antigua y el Plus es el Plus). 
  5. Despertador. ¿Un día de furia y sueño lo lanzaste contra el armario y se rompió en mil pedazos? No importa, ahora que eres madre ya no te va a hacer falta porque dispones de tu propio despertador automático en formato amor pequeñotambién conocido como "hijo". Entre sus prestaciones más punteras destacan la batería infinita, sin necesidad de carga, y la garantía de funcionamiento DIARIO ad eternum (o hasta la adolescencia, lo que suceda antes). El único hándicap es que no es programable: este despertador del amor es autónomo y decide por ti la hora de levantarse (bravo). 
    • Pero... ¡yo es que tengo que entrar a trabajar a una hora concreta! Ni te preocupes, tu retoño siempre, SIEMPRE, te pondrá en pie al menos dos horas antes del inicio de tu jornada laboral. 
Y tú, ¿qué cosas ya no necesitas ahora que eres madre? 

Besitos de madre con moño remoño. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

Por fin (mi secretito)

Llevo queriendo publicar este post desde hace mucho... Mucho. No sé cómo no me ha salido una úlcera por guardarme el "secreto", con lo "mariclarilla" que soy yo. 

(Te lo digo con un dibu, que estoy que no me salen las palabras)

Psicóloga flipando pero intentando mantener la compostura y no perder los papeles

Hace un año y poco me llegó un mail (uno de esos que imprimes y enmarcas) con una pregunta: ¿Has pensado alguna vez en hacer un libro? Mi respuesta ya os la podéis imaginar. 

He de confesar que han sido unos meses agotadores (niño, trabajo, libro, casa, maromo, vida...), pero no puedo estar más contenta, más feliz y más de tó... porque sí, también estoy nerviosita perdida. 

Este era el motivo de mis ausencias en el blog (bueno, esto y ya sabéis, la perla que guardo en la vesícula). ¡Espero que os parezca justificado! Jajaja

Os presento (con toda la taquicardia of the world) a mi "bebé", 

uno de 160 páginas, que nacerá el 27 de Septiembre. 


"Amor con Ojeras" (Lunwerg). A la venta el 27 de Septiembre de 2016

Ya os digo que no me salen las palabras (y mira que he tenido tiempo para pensármelas, jajaja), así que mejor pongo la sinopsis para que veáis de qué va y yastá, que me va a dar un infartito. 

SINOPSIS: Todo lo que nunca nadie te había contado sobre qué le pasa a una pareja cuando tiene su primer hijo. Narrado con mucho humor y un sinfín de consejos prácticos por Lapsicomami, una psicóloga que ha pasado por ello en primera persona y que ofrece al lector todos los recursos para sortear los más que probables baches parejiles. 

En el libro encontrarás tips para: 
  • Aumentar el deseo
  • Mejorar la comunicación
  • Reavivar la chispa
  • Sobrevivir
  • Volver a tener citas de novios... ¡y mucho más!
Porque se tarda muy poco en quererse y en verdad es bonito.


Fecha: sale a la venta el 27 de Septiembre (en Fnac, Amazon, El Corte Inglés... vamos, en todos los sitios clásicos básicos y librerías del amor).

Presentación: 13 de Octubre a las 19:00 en Fnac de Callao (C/ Preciados, 28, Madrid)
(Como queda un mes para la presentación ya os lo iré recordando. Ay, ¡no me dejéis solita allí que me muerooooooo! -Pánico del autor novato, volumen 1-)

Contenido: Casi todo el contenido es nuevo (salvo alguna cosita), es decir, no está en el blog. No te vas a aburrir (jijiji). 

Espero en el alma que os guste. Está hecho, de verdad de la buena, con todo el amor (con ojeras) del mundo. 

Y como estoy que no quepo en el pellejo de contenta, aprovecho para daros las gracias a todos los que os habéis pasado por aquí, a los que comentáis, a los lectores en la sombra, a vosotras, mamis preciosas, y a vosotros, papis guapérrimos, porque vuestro calor y apoyo son muy responsables de todo esto tan alucinante. Gracias, de verdad. 

Besitos de madre al borde de un ataque de nervios (buenos)


martes, 6 de septiembre de 2016

Operación pañal


ANTECEDENTES

Don Migordi empezó a dar señales de "soyconscientedequetengoojete" hace unos meses. Curiosamente no fue el pis lo primero que nombró, sino la cacota. Y digo nombrar porque lo que es avisar, no avisaba. Bueno, sí que lo hacía, pero a su manera: la mayoría de las veces era a mojón pasado, y el resto era casi una narración en directo, como ver una peli con los comentarios del director: "Quiero hacer caca" decía, mientras una tufarada nos decoloraba las pestañas. Le explicamos la diferencia entre "Quiero hacer" y "Estoy haciendo", diferencia que entendió a la perfección pero que no influyó para nada en su modus cagandi.

Pensamos que quizá era el momento de empezar con la Operación pañal, así que compramos un orinal, uno mu bonico, con dibujos de dinosaurios porque es lo que lo peta en casa (junto con el sector ingeniería, construcción, protección civil, motor y espacio exterior, a veces todo mezclado en grandes aventuras como "Los dinosaurios bomberos reconstruyen un puente en la luna"). El interés mostrado por el orinal, en una escala de cero a cien, fue de cero. Es más, diría que incluso "salía a deber".

Como padres cabezotas implicados y amorosos que somos, pusimos en marcha varias estrategias -teóricamente eficaces- (una de las cuales nos llevó a vivir lo que ahora se conoce en la familia como "El día de los tres mojones"). NOTA: todo esto que voy a contar lo hicimos muuuuuy relajadamente, sin presionar al peque, sin prisas, sin agobios, por probar. ;)

  1. Primer objetivo: conseguir que se sentara en el orinal sin liarla parda. Nos aprovisionamos de unos dos millones de pegatinas (de dinosaurios, of course) y unos sellos con dibujos molones para dárselos como recompensita*. Esta estrategia fue un rotundo éxito de crítica y público. (*Para los que no son amantes del concepto "recompensa", quiero decir que en nuestro caso lo de ponernos -sí, todos, jajaja- pegatinas, pintarnos las manos, etc. es algo que hacemos muy habitualmente. Es decir, no lo usamos como "chantaje", sino que se trata de una actividad que nos gusta a todos y que es frecuente en casa, por eso la elegimos.)
  2. Segundo objetivo: conseguir que se mantuviera sentado en el orinal más de un milisegundo. Para este punto preparamos cuentos específicos sobre temas mojoniles ("El libro de los culitos" es la monda) y teníamos a mano siempre sus libritos favoritos. Nota: pocas cosas hay más graciosas que ver a un peque sentado en su orinal mientras "lee" concentrado, es muy "modo Marqués". También tuvo éxito esta estrategia. mucho, a tope... Hasta que un día (cagontó) no sé qué pasó que en lugar de cuento le pusimos dibujos en la tele. Error, gran error, porque a partir de ese día el muy canalla de mi hijo estrenó una función teatral maravillosa llamada "Me hago caca, ponme dibus" que terminaba con dos padres sabiéndose timados porque ni caca ni caco, el petardo lo que quería era que le pusiéramos la tele. Ains. 
  3. Tercer objetivo: conseguir que hiciera sus cosas en el orinal. 
    • Aquí, en este punto, disfrutamos especialmente, sobre todo esa tarde en la que dijimos "Bah, vamos a quitarle el pañal y así irá al orinal cuando se note...". Mira, ni termino la frase porque pa qué. Se cagó en el suelo del salón, claro, como sólo un auténtico profesional del comer puede cagarse. En lo que yo recogía el truño, su padre le limpiaba. Luego fui a vaciar el cubo de la fregona y Mimaromo a deshacerse de las toallitas. Allí nadie le puso pañal a nadie porque "pa qué, si acababa de soltar lo más grande". Pues sí, como adivinarás mi amorcito pequeño volvió a cagarse, one more time, pero esta vez de una manera creativamente asquerosa: sentado en su correpasillos mientras hacía eso, correr por el pasillo. No entro en detalles. Festival. Volvimos a iniciar la maniobra "Restaurar la higiene en el hogar" y de nuevo volvimos a cagarla a no ponerle pañal. Estaba yo con la fregona cuando oigo un "No me lo puedo creer" y al acudir al salón veo a Mimaromo hipnotizado mirando un tercer mojón como un solete de grande. No me siento especialmente orgullosa de esto que voy a contar ahora, pero la verdad es que le hicimos fotos. En plural. 
    • Superado ese día decidimos sentarle cada X tiempo, en los momentos que supiéramos que era posible que hiciera cosas (después de las comidas, al levantase...). Y bueno, cuando le poníamos pues sí que hacía pis y caca, pero él lo que es pedir, no pedía. 
Viendo que en realidad, por mucho que dijera eso de "Quiero hacer caca", no era el momento, pausamos el plan hasta que él estuviera realmente preparado, cosa que ha sucedido este mismo mes.



SEÑALES: 
  1. Pasó de avisar cuando ya era demasiado tarde a decirlo con algo de antelación. 
  2. Cuando se hacía caca en seguida nos pedía que le limpiáramos (eso de llevar un mojón pegado al Ohio ya no le resultaba cómodo al parecer).
  3. Él mismo hacía por sentarse en el orinal alguna vez que otra.
  4. Estando en pelotas en el jardín hacía bailes rarunos y se tocaba la churrilla para acto seguido mearse en las plantas de mis suegros, porque esto sucedió estando en su casa (yo también me meaba, pero de risa, no voy a negarlo). 

PROCEDIMIENTO (en nuestro caso): 
  1. Tener el orinal cerca, a su disposición.
  2. Tenerlo en pelotas. Esto en realidad ha sido por iniciativa suya (es un fan incodicional del "culismoalaire") pero sinceramente creo que ha facilitado mucho el asunto porque no tenía más que regar las plantas de los abuelos sentarse en el orinal. 
  3. Estar atentos a las señales clave: bailecito y tocada masiva de churra.
  4. Preguntarle cada X si quería hacer pis o caca (he de reconocer que al principio nos pasamos de pesados, le teníamos el cerebro ahogao al pobre).
  5. Integrar el ratico de hacer sus cosas en el juego (sus muñecos también usaban orinal, por ejemplo, o seguir jugando con él mientras estaba sentado) para evitar el "no hago pis por no parar de jugar".
  6. Decir en voz alta nosotros "Voy a hacer pis" (o "Estoy haciendo pis" cuando se colaba en el baño mientras alguno de los dos... pues eso, lo que pasa cuando eres padre, vamos).
  7. "Choca esos 5" cada vez que hacía cositas (en general en casa somos muy de chocar las manos, somos una familia moderna y molona -como dicen los jóvenes XD-).
Al principio pensamos en centrarnos en el día y dejar el de noche para más adelante, pero resulta que la primera semana amaneció con el pañal sequito todos los días, así que nada, ¡fuera pañales! 

Tengo que decir que ha ido genial, se nota que era el momento (no como la otra vez), porque ya hace tres semanas que empezamos y la verdad es que va viento en popa. Eso sí, descubrimos (por las malas) que nunca son suficientes calzoncillos (no es que haya tenido muchas fugas, pero algunas goticas furtivas, unos cuantos pipís y un par de cacas, de las de calidad, sí que fueron a parar a su ropa interior los primeros días). 

PD: Me muero de amor con mi pequeño que ya no es tan pequeño... Ay, ¡qué se me hace mayoooor!

Extra: Aquí mis básicos para sobrevivir a llevar a cabo la Operación Pañal ;)



¿Ya has pasado por la Operación pañal? ¿Qué tal fue? ¿Algún truqui que compartir? 

Besitos de madre que ya no compra pañales ;)

jueves, 1 de septiembre de 2016

Planificador de comidas imprimible (II) y...

Soy de esas criaturas para las que, mentalmente al menos, el año empieza en Septiembre. Sé que habrá quien me repudie por esto (el mundo se divide entre "Septiembreros" y "Enerienses") pero es así. De hecho hasta hace unos años mis agendas han sido todas modelo escolar, y cuando digo "hasta hace unos años" quiero decir hasta que me hice autónoma, momento en el cual me empezaron a faltar hojas (y días, y vida). Aún así, cada Septiembre tengo la sensación de comienzo, me entran arrebatos por marcarme objetivos, obsesión por redecorar el hogar (perdición), y un afán sin parangón por organizarme. También os digo que ese ímpetu postvacacional luego se queda un poco en la mitad de la mitad a la hora de la verdad, pero mira, mientras... lo disfruto. 

Todo este rollo es para deciros dos cosas: 

1. Que he vuelto a perpetrar un Planificador de Comidas Imprimible (aquí tienes el del año pasado por si te mola más). Esta vez he sucumbido al mundo pastel (y al humor de los veinte duros), ruego me disculpen. 

El que te vas a descargar no lleva mi web ahí tapándolo tó.
Lo pongo así en la miniatura porque luego pasan cosas... malas.

DESCARGAR PLANIFICADOR DE COMIDAS/MENÚS DE LAPSICOMAMI (II) AQUÍ

EDITADO: Os dejo el enlace también al Planificador en Blanco y negro (bueno, y grises, jejeje) para ahorrar tinta y dinericos ;)

DESCARGAR PLANIFICADOR DE COMIDAS DE LAPSICOMAMI (II) EN BLANCO Y NEGRO (AQUÍ)

Te voy a pedir un favorcini: si te lo has descargado y te ha gustado (ay, ojalá) porfis, coméntalo, comparte el post en redes sociales, o dale al Me gusta a mi página de Facebook (aquí), esas cositas  le alegran la vida a una, de verdad de la buena.
¡Mil Gracias, preciosura!

2. Este afán de organización este año tiene más sentido que ningún otro... porque he estado metida en un proyecto quetecagasdemaravilloso, y que pronto verá la luz. Este ha sido el motivo (además de mi flamante y gigante piedra en la vesícula -que me quitan, por fin, en veinte días-) por el que tuve un paroncete en el blog los meses anteriores al verano. En breve os iré contando más. Me voy a marcar un "Hasta aquí puedo leer" a lo Mayra Gómez Kemp (siempre he querido decirlo en plan "justificado", jajaja) ;)

Bueno, hermosuras, lo dicho, espero que os guste y que os resulte útil (porque os recuerdo que a parte de imprimirlo hay que rellenarlo y cumplirlo... ejem -Nota mental: no soltar sermones que luego no te aplicas a ti misma-). 

Besotes de madre on fire

miércoles, 10 de agosto de 2016

Las reglas no escritas de los peques

Muchas veces a los padres nos da la sensación de que la conducta de nuestros retoños es random, que sus reacciones y decisiones son aleatorias, y eso nos lleva a volvernos majaras desconcierta. Si esto ayer le encantaba, ¿por qué demonios no le gusta hoy? Pero, ay, amiguitos, de random nada: los peques tienen sus normas y sus reglas (otra cosa es que a los adultos nos parezcan lógicas).

  1. Da igual que me acueste dos horas más tarde de lo habitual, o que lo haga después de las mil y monas de la noche, mañana me despertaré igual de temprano (tempranísimo) que todos los días. 
  2. "Ya" es la única medida de tiempo que manejo."Ahora" también me gusta.
  3. Esa comida/bebida/ingrediente que nunca, nunca, nunca quiero ni probar en casa la comeré encantado (e incluso la pediré yo mismo) en casa de otras personas. 
  4. La respuesta inmediata a todo lo que me preguntes será siempre "No". Luego a lo mejor es "Sí", ya lo pensaré después.
  5. Mi juguete favorito, con el que duermo, como, me ducho, con el que voy al parque y arrastro por media calle, ese juguete que nos obligará a volver a casa tras más de media hora de viaje porque sin él no puedo viajar, será abandonado sin compasión en el momento en el que a mi me parezca bien. Entonces querré otro y empezaremos un nuevo momento de diversión familiar. 
  6. Se hace caca mejor, más chupimente, en un pañal limpio y recién puesto. 
    • No importa el número de veces que me preguntes si quiero hacer caca o las veces (y el rato) que me sientes en el orinal, yo cagaré (a lo grande) en cuanto me vuelvas a poner el pañal. 
  7. El cuarto de baño es un espacio que no me produce ningún interés, salvo si papá o mamá entran, porque entonces es el lugar en el que hay que estar (encima de ellos, concretamente).
  8. Aunque parezca que estoy "a mis cosas" en realidad estoy profundamente atento a todo lo que decís, y repetiré algunos de esos contenidos cuando a mi me parezca bien, preferiblemente delante de otros adultos. 
  9. Cuanta más prisa tenga mis padres, más cosas interesantes e inaplazables tendré que hacer y más lento iré. 
  10. Me negaré rotundamente a realizar cualquier actividad que me propongas, pero diez minutos después (aprox.) será mi actividad favorita en el mundo y me enfadaré todo lo que sea necesario si pretendes que deje de realizarla. El cambio de opinión es la base de mi cultura. 
 
¿Sigue tu retoño estas reglas? ¡Seguro que has disfrutado de alguna de ellas! Nosotros hemos vivido inmersos en la 4 y ahora estamos empezando a pasar grandes momentos de diversión gracias a la 9. Esto es la monda. 

Besitos de madre normativa

lunes, 1 de agosto de 2016

Supervivencia vacacional para padres

"¡Qué bien, de vacaciones!", decías. "Este año descanso", decías. Eso no ha pasado... ¡ni pasará! Lo sabes tú y lo sé yo (aunque ole por ti, respeto mucho el optimismo). 

Las vacaciones con retoños se parecen a tus vacaciones pre-paternidad como un huevo a una castaña. O mejor dicho, como un mojito a unos manguitos. 

No vengo yo a quejarme, que conste, porque tengo que decir que este verano me lo estoy pasando especialmente pirata con el peque, peeeeeeeeero... Pero lo cierto es que es mejor ir preparado. Aquí os dejo una listica de algunos imprescindibles para la supervivencia estival cuando eres madre/padre (vamos, para mantener la cordura y la salud mental, jojojo): 


  • Comida lista a cualquier hora del día: ¿qué carajo sucede en los estómagos pequeños durante las vacaciones que les entra hambre "randommente"? No importa que tu retoño siempre, siempre, comiera a las 13:30, ahora lo mismo te viene llorando de hambre a las 12, que no quiere comer nada hasta las 16:00. Festival del humor en la cocina. ¡Viva el tupper y la flexibilidad mental y estomacal!


  • Protección solar factor dos millones (como decía Sarah Connor en "Terminator 2"). Nadie sabe por qué, pero la cosa es que los peques odian la sombra. Ya puedes estar siete horas colocando la sombrilla en posición óptima para que os proteja mucho rato, ya puedes haberte peleado a muerte con otra familia por la última sombrilla con tumbonas del chiringuito... Eso da igual, porque según sueltes a tu hijo en la arena o en el césped él se desplazará los centímetros necesarios para quedar completamente al sol. Y así todo el rato. Siempre fuera del límite. Déjate de bronceadores ni protectores flojitos, ponte la misma crema que tu retoño si no quieres que a partir de septiembre en el trabajo te llamen "churrasco", que eso tiene poco glamour. 
  • Juguetes indestructibles. No es el parque. No es la guardería. La prueba más dura para los juguetes dura tres meses y se llama "vacaciones de verano": enterramientos en arena, rescates en el agua, excavaciones en tierra, cloro, salitre, experimentos con cremas... Me recuerdan (spoiler mini mini) a los pobres juguetes de "Toy Story 3" en la clase de los pequeños, qué lastimica. Pero lo siento, los necesitamos.
  • Recetas que incluyan arena entre sus ingredientes. Yo no sé qué clase de invento es la arena que por mucho que te enjuagues, por mucho que barras, por mucho que hagas exorcismos con la aspiradora, ella sigue ahí, hasta en tu boca. Si la arena de parque te parecía un coñazo, la de playa, que encima va combinada con protector solar y agüita, es la muerte hecha partícula. Por eso mismo es mejor preparar cosas como almejas: ya llevan arena de serie y nadie protestará. Nota: el lomo adobao en arena sabe raro. 
  • Persianas. El más mínimo rayo de luz activa el botón de ON de los retoños (se ve que van con batería solar). Si Felipe II decía eso de "En mi imperio no se pone el sol", los padres en verano le podríamos contestar "Pues en el mío no sale mientras yo pueda evitarlo". No te digo ná y te lo digo tó. Bueno, sí que te digo una cosa: el sol en verano suele salir a las 7 de la mañana, así que persianas a tope y un poquito de cinta americana en las rendijas de las ventanas si hiciera falta. NOTA: esto mismo vale para las noches, porque qué maravilla el momento "No quiero dormir, que todavía es de dííííía, mamá". I love persianas. 
  • Pañales para el agua y una bolsita de plástico "por si acaso". Por si acaso... ¿qué? Pues por si acaso sucede lo que tiene que suceder: que le hayas quitado el bañador, retirado el pañal (absolutamente empapado tras un total desenfreno acuático) y justo en ese momento, no antes (y por supuesto no después de haberle colocado un pañal seco), tu querido hijo, amor de tus amores, decida cagarse. PD: Si eres de a los que se le ha pasado por la cabeza eso de "Bah, ¡vamos a meterlo en el agua sin pañal! Total, acaba de hacer caca, no creo que...", por favor, sólo te pido una cosa: ten la cámara de fotos o el móvil a mano para retratar el momento, especialmente la cara de estupor de los demás bañistas al descubrir un señor mojón rondándoles cual tiburón. Queremos verlo. 
Como ya os decía antes yo este año estoy muy a tope con Migordi: sus dos años y medio de soltura, sus charlas pequeñas, su cara al descubrir que "los niños mayores" quieren jugar a la pelota con él, sus aspiraciones de ser un tiburón... Esas cosas me tienen absolutamente enamorada. Ahora bien, eso no quita que a las ocho de la tarde esté como si hubiera cruzado el Estrecho a nado. Ida y vuelta. :)


Y vosotros, ¿cómo vais? ¿Algún imprescindible para la supervivencia veraniega con retoños?
Si tienes algún truco ar favó de compartirlo. 

Besitos de madre medio de vacaciones. O algo. 

PD: He vuelto al blog, ¡y con muchas ganas! ;)

viernes, 10 de junio de 2016

Avance informativo

¡Buenos días! (Jolines, hay hasta telarañas por aquí de la de tiempo que hace que no lo abro, jojojo)

Sólo quería deciros que en un par de semanitas vuelvo al blog con sus posts y sus dibus y sus cosas.

He tenido muchísimo lío de trabajo -todo bueno, también os lo digo, estoy súper cansada, pero también súper súper contenta en ese sentido-, también un temilla de salud (resulta que tengo piedras en la vesícula y me han mandado al cirujano para que evalúe si es conveniente extirparla, cosa que no me encanta de entrada, ya os podéis imaginar -a ver qué me cuenta el señor doctor cuando nos veamos-), el fin de curso del retoño (con fiesta de graduación y baile y esas cosas que ya sabéis), he disfrutado de un corte de agua sorpresa que duró lo más grande (por una avería que convirtió mi calle en un río) y que ya os podéis imaginar lo bien que nos vino... En fin, que hay veces que se junta todo, y por mucho que he intentado sacar un rato mi alma ya no daba para más.

Pero como os digo, en un par de semanas vuelvo a la carga, ¡¡¡que tengo muchas ganas!!! Estoy incluso planteando una "remodelación" del blog, un cambio de plantilla y unos fregaos la mar de graciosos que se le ocurren a una entre viaje y viaje al trabajo, que es el único rato disponible que me queda, jejeje.

Muchas gracias a todas por seguir por aquí, por escribirme y decirme cosas bonicas, y por tener paciencia, jijiji.

¡¡¡Un besote enoooooorme!!!

Mamen

jueves, 12 de mayo de 2016

En la nevera de unos padres

- Vamos a comernos estas semillas, Pichona, que se van a caducar
- Ay, pero mira este cupcake, ¿no te apetece más, Pichón?

El otro día me di cuenta de una cosa curiosa: la nevera (y su orden) es un tema que muchas, muchas, parejas sacan a la palestra en un momento u otro de la terapia. De hecho, he de reconocer que yo misma he pasado por debates parejiles acerca de ella (y cuando digo "pasado", quiero decir "sigue pasando" y probablemente pasará).

¿Qué tienen los frigoríficos?
  • El superviviente: En toda nevera vive, sí vive, una bandeja de lomo adobado a medio consumir, o un pimiento triste y solo, que lleva ahí dos semanas más de lo que cualquier inspector de sanidad daría por "apto para el consumo humano". 
    • Al principio lo guardas convencido/a de que lo vas a gastar. 
    • Al día siguiente piensas "Hay que comérselo ya, que se va a poner malo". 
    • Esa noche no sólo lo piensas, también lo dices en voz alta por si alguien se anima a cocinarlo. No sucede. Cenáis otra cosa. 
    • Dos días después ya lo tienes tan visto (porque cada vez que abres la nevera ahí está, acechando, haciéndote sentir culpable) que te da perezón. 
    • Si esa noche no lo preparáis va a pasar lo que no queremos que pase... y es una pena. Y como a veces nos resistimos a ser de "esos que tiran comida, estando el mundo como está" en vez de tirarlo lo que hacemos es dejarlo en la nevera. Le perdonamos la vida. 
    • El producto se convierte en motivo absurdo de discusión. Una cosa muy bonita es cuando tu pareja te increpa dice que Por qué no lo has tirado. Esa pregunta hace saltar la ira de satán, porque... Si lo has visto, amor, ¿por qué no lo has tirado tú? Eso te preguntas, claro. Pues no lo ha tirado por lo mismo que tú, por lo que decía en el punto anterior.
    • Y así entramos en un bucle sin fin: el "bucle del pollo seco".*
* Fuera de bromis, tirar comida es mal. 

Por lo menos hay dos y se hacen compañía

  • "Buenas intenciones": todos tenemos productos "sanísimos" y estupendos que compramos con todo el ánimo y toda la buena intención del mundo, pero que no terminamos de darles salida porque... saben a rayos / no sabemos cómo cocinarlos guaymente /al final prefieres otra cosa porque yo qué sé. 
    • La segunda fase de este intento pasa por volver a comprar el mismo producto, peeeeeero mirando recetas en internet. Suerte. 
  • Los imanes: si antes los imanes servían para recordarte esos lugares fantásticos a los que viajaste, ahora sirven para sujetar el planing de revisiones con el/la pediatra, las actividades extraescolares y una hoja con la dieta que no vas a quieres hacer.
  • Oh, congelador: No sé vosotros, pero desde que no tengo tiempo ni de mear soy madre, el número de congelados ha aumentado en mi nevera. Y no me refiero sólo a productos ultracongelados, hablo de tuppers y tuppers con puchero, albóndigas... (de cuando te pones a cocinar por fin y haces para dos meses), de ese pescado que compraste y nunca cocinaste porque preferías no cenar a tener que cocinar al final preparaste otra cosa más rápida. Ea, que el congelador pide clemencia o una expansión. 
  • El caprichito: esos "petitsuises" de chocolate que en verdad le compraste a tu retoño (porque de vez en cuando no pasa nada)... Sí, los que compraste junto con tus yogures 0,0%. Esas deliciosas "porciones de pecado" en realidad te las acabas comiendo tú furtivamente. Eso sí, le dejas al menos dos de muestra al peque. ¡Viva el autocontrol!
Y aunque al principio mencioné el orden neveril, mira, ni entro en el tema, porque eso da para dos volúmenes (con encuadernación de lujo que te crujo) como poco y yo tengo hambre, y creo que aún quedan "petisuises" en la nevera, si es que no se los ha comido Mimaromo. ;)

¿En tu nevera hay de estas cosas? ¿Ha sido motivo de trifulca el contenido de la misma? ¿Cada cuánto limpias la nevera?


Besitos de madre refrigerada.

PD: Post sin dibu porque llevo dos semanas que no me da la viiiiidaaaaaaaaa (pero lo haré, muajaja)

jueves, 28 de abril de 2016

Día de la madre

Este domingo se celebra el Día de la Madre, y para que no haya dudas de a quién tenemos que felicitar os dejo unas cuantas pistas. 

¿Cómo distinguir a simple vista a una madre?
  • Lleva kleenex (usados, en su mayor parte) en los bolsillos (y a veces asoman). Cuando suben de nivel y son abuelas, se los ponen, además, en el canalillo. 
  • Si le pasas la luz ultravioleta esa que tienen los de CSI, se te caen cuatro lágrimas: detectas setenta tipos de fluidos diferentes (ninguno de ellos proveniente de su propio organismo) y descubres tres clases nuevas de arena.
  • Su bolso parece una maleta de fin de semana por tamaño y contenido. En él hay más variedad de objetos que en Amazon, por eso al buscar la cartera en esa inmensidad siempre saca doscientos cacharros (incluyendo habitualmente juguetes, sección parafarmacia, tecnología, repuestos, etc.). ¿El bolso de Mary Poppins te parecía la leche? Ja, una madre se ríe en su cara. 
  • Es la única que no sólo no se inmuta cuando te manchas la ropa en una comida, sino que además, antes de que tú mismo te des cuenta de que te has manchado ella ya tiene una toallita lista para que te limpies. Y si te descuidas, te limpia ella. 
  • Mientras te habla es capaz de saber lo que está pasando en 100 metros a la redonda, incluso en espacios separados por tabiques.
  • Se emociona (con lagrimilla y todo) ante cualquier noticia que tenga que ver con niños (buena o mala).
  • Tiene unas ojeras resistentes a todo corrector inventado por el hombre, también a los cementos y las poliresinas. Pero no le importa (o eso intenta).
  • Es capaz de llevar dos cartones de leche, tres barras de pan, dos bolsas de naranjas, un tarro de mermelada, una bandeja de cintas de lomo (adobado) y un paquete de espirales (de esas de tres colores) con un solo brazo. Con el otro carga la cesta, el bolso, usa el móvil y dirige el tráfico a nivel nacional.
  • Tiene más energía que todas las centrales hidroeléctricas juntas a este lado del Atlántico, aunque siempre crea que está a punto de desfallecer.
  • Desprende amor por cada poro de su piel.
Ser madre es la pera, oiga.

¡VIVAN LAS MADRES! (¡¡¡las que nos parieron y nosotras mismas!!!)


(Rescato esta ilustración que hice hace algún tiempo porque le tengo mucho cariño y me parece tiernita. Ea.)

Y a ti, ¿qué cosas te delatan como madre? 


EXTRA: Por si alguien quiere regalarte algo, o tú a ti misma, te dejo aquí abajito el enlace de descarga para un...

TALONARIO DE CUPONES "REGALO" PARA MAMI

Diez cupones/vales para que te los regalen en el Día de la Madre*, que te harán la vida más bonica. Incluye un vale para ir a la pelu sin tener que estar pendiente de la hora, un vale para que te de tu maromo un masajito... Cositas que no cuestan dinero y que toda madre necesita -para sobrevivir-. Descárgatelo, pacta con tu maromo el cumplimiento de los mismos y... ¡a disfrutar!
* Son los que hice para Navidad, pero pegan mogollón para el Día de la Madre, jejeje


Besitos de madre a secas (que no es poco)

jueves, 21 de abril de 2016

La mutación de los padres

A Spiderman le picó una araña, Hulk tuvo un temilla con unos rayos Gamma (no cerró bien el tupper y se le salió el caldillo, que es lo que pasa siempre), total que mutaron y se convirtieron en superhéroes. Es ficción, lo sé, pero no está tan lejos de la realidad, no-no-no. Los seres humanos normales y corrientes también mutamos, si-si-si, y no precisamente por la picadura de un bichito.

¿Son pájaros? ¿Son aviones? ¿Son una pareja de mapaches? ¡No! ¡Son padres!


 LA MUTACIÓN CORPORAL DE LA PATERNIDAD 


    ¿Eres padre o es que
    le das a la zamb...?
  • Un brazo hiperdesarrollado y el otro pichí-pichá. Esto se produce gracias a meses y meses de sujetar al peque (que pesa, claro) dejando libre el otro bracito para poder cocinar, planchar, recoger, comer, respirar, vivir, limpiarte los bajos tras hacer pis hacer cosas.

  • Ojeras "Life Resistant": vamos, que deben ser de Krypton como poco, porque no hay corrector, cemento ni argamasa que las tape. Hay noches sin luna más claritas que las ojeras de unos padres. 

  • Alteración en el habla: no es física per se, pero ahí está. Al tiempo que nuestro retoño va mejorando sus habilidades conversacionales las nuestras se van yendo al carajo, al fondo del carajo, según entras al carajo... pues al final, donde casi ya no hay nada. Los monosílabos son nuestros amigos cuando el cerebro seco de sueño no da pa más.  

  • Barrera protectora corporal total (de adamantium como poco). La de golpes que puede propinar un retoño (y mira que parecen inofensivos) no es ni medio normal: cabezazos, arañazos, pellizcos en pezones cuando son muy peques (¿por qué?), patadas varias (aquí los papis os lo pasáis fenomenal con eso de tener cataplines, ¿eh?), etc. Si todo esto nos lo hacen antes de ser padres flipamos de dolor y nos desmayamos, pero oye, cuando ya lo eres como que duele lo mismo pero no te quedan más huevos que reponerte rápido menos.

  • Ni Homo Erectus ni Homo Sapiens ni ná, los padres pasamos a ser Homo Lumbagus Supremus.  El enchepamiento sucede: son pequeños, te agachas, y te agachas, y te agachas, y te agachas... y te vuelves a agachar. El Jorobado de Notre Dame era una madre un domingo por la mañana. 
Parejas de amigos (con hijos) camino de una merendola
El resultado de todas estas mutaciones nos deja un cuerpo curioso, sí,
pero oye, es lo que tiene ser un superhéroe ;)



¿Vosotros también habéis mutado? ¿Estáis más cerca de ser una alcayata que de la verticalidad? 

Besitos de madre mutante

martes, 12 de abril de 2016

Elegir cole

Quizá llego un poco tarde con este post, pero bueno, todavía está el plazo de matriculación abierto y hay padres que aún no hemos hecho la matrícula   aún no lo tienen claro   aún no se han decidido.

Venga, vamos a mirar coles

He de decir que nosotros no hemos tenido mucho quebradero de cabeza en cuanto al cole, porque desde el principio de los tiempos teníamos claro a qué centro queríamos llevar al peque*, pero sí que fue divertido elegir la Escuela Infantil.

* Va a ir al mismo que fue su padre, porque si queremos que vaya al que yo fui de niña tendríamos que levantarnos todos los días a las 3 de la madrugada y hacernos 600 kilómetros, porque está en Málaga, jejeje. 

A priori, antes de ser padre, te parece que tampoco tiene por qué ser tan complicado: se trata de encontrar un centro que te guste, en el que traten bien a tu hijo, y coles hay a porrillo. Ay, amigo, ¡qué fácil de decir! Porque una vez que tú tienes a tu hijo, a la sangre de tu sangre, carne de tu carne, no te vale cualquier cosa: tú quieres de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior.



Al principio, que uno no sabe bien cómo empezar la búsqueda, recurrir a internet en busca de opiniones es un clásico básico. El problema es que si te pones a mirar comentarios en foros te da el lío:
  • El centro "Jarimori" es lo mejor, nosotros estamos encantados y la peque está genial. 
  • El centro "Jarimori" es el infierno educativo en la tierra. Nosotros sacamos a nuestro hijo de allí porque tuvimos problemas desde el primer día. Todo mal. Caca. De la Vaca. 
¿Cómo? ¿Y entonces? 

El "angustiamiento" empieza a hacer acto de presencia, así que entramos en la siguiente etapa: preguntar a la peña de nuestro entorno. Las respuestas que obtengamos pueden resumirse con lo comentado acerca de los foros: caos y destrucción. Me pregunto cómo ha llegado la humanidad hasta el siglo XXI si no hay dos personas que opinen lo mismo sobre NADA. 

Comienzan las jornadas de puertas abiertas, y tú te armas de valor dispuesto a recorrerte los centros que haga falta, porque, recordemos, quieres lo mejor de lo mejor. ¿Pero qué sucede? Que te pillas tal borrachera de información que ya no recuerdas cuál era el que tenía comedor con comida ecológica y cuál el que tenía un patio como un solete para los peques. Los padres tenemos sueño, y el sueño no ayuda a la concentración ni a la retención de datos ni a nada.

En estas jornadas te lo vas a pasar pirata, ya te lo digo. Veamos algunos tipos de coles que te puedes encontrar:


  • Ése que es como muy formalito:
    La clase de gimnasia es todo diversión y risas
  • Ése que es todo lo contrario:
Claustro de profesores elaborando la programación anual

  • El "No es oro todo lo que reluce": ese cole que de entrada parece muy guay, con zonas para que los peques puedan disfrutar a sus anchas, pero que luego no mola nada de nada, de nada, de nada. Huye. 
    ¡Mira el chiquillo cómo se entretiene! Oh, wait...
  • Y por supuesto está "el COLE", ése que mola tanto que lo quieres para tu hijo sí o sí, pero también para irte a vivir allí tú misma.

¡Llévame contigo, hijo!

Me parece a mi que con este post no os estoy animando mucho, jajaja. Reconduzcamos, reconduzcamos:

Mira, la verdad es que esto de elegir cole es un lío, y se puede pasar mal. Por ejemplo, eso de que el futuro escolar de tu hijo dependa de un sorteo hace que te lleven los demonios, y es normal. Peeeeeeeero quiero decirte que hay luz al final del túnel, y en mitad del túnel también, si me apuras, dependiendo de cómo afrontemos la situación. En la blogosfera encontrarás muchos posts acerca de esto, y si hay algo en lo que suelen coincidir es en que se sobrevive. Y yo doy fe. 

Está claro que se trata de algo importantísimo, pero de verdad de la buena, al final no es tan horrible: lo que tanto temíamos, lo que más miedo nos daba, suele superarse, y con éxito. Puede que el centro que te toque no sea tu primera opción, o no te termine de encantar, pero los niños son la leche de flexibles, y oye, si hay algo que no te gusta siempre puedes meterte en el AMPA y pelearlo, eso forma parte de nuestra responsabilidad como papis, ¿no?

Así que toda esa mega-ansiedad previa es "pa ná". (Vale, hay casos y casos, hay quien efectivamente tiene que cambiar de centro a su retoño porque todo ha ido mal, pero no es la tónica general.) Vamos a intentar tomárnoslo con calma... que es mejor (Ver primer gif del post. ¡Brindemos!)

Os dejo, por si queréis echarle un vistazo, un post estupendo de Batmami sobre esto de elegir cole  con un toque de ánimo y optimismo: ELEGIR EL COLEGIO PERFECTO, de BATMAMI

Y tú, ¿qué experiencia has tenido con esto de buscar cole? ¿Estás aún en ello? 

Besitos de madre inmersa en burocracia escolar

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