martes, 31 de octubre de 2017

Halloween: tres historias de terror... de padres

Esta noche se celebra Halloween, una festividad que ha venido a complicarnos la vida obligándonos a comprar o a hacer otro disfraz más al año ha llegado para quedarse. No sé qué relación tenéis vosotras con esta fiesta, pero yo he pasado por tres estadios en relación a ella in my life: 
  1. Adolescente/Jovenssssita: ¿Fiesta? ¿De disfraces? ¿Y de temática de terror? ¿Dónde hay que apuntarse, oiga? Me hubiera dado igual que se llamara Sponkigüini y se celebrara a mediados de mayo, el plan tenía todos los ingredientes que una criatura alegre y básicamente compuesta de hormonas teen necesitaba. 
  2. Hola, treintena: aquí la cosa va cuesta abajo y sin frenos y Halloween pierde enteros estrellándose de bruces frente a un muro inquebrantable: mi sofá y mi tele. 
  3. Soy madre, ya no controlo mi vida: con la llegada de los hijos una acepta que va a comerse un montón de marrones pasar sí o sí por algunas cosas. Pero la verdad es que no cuesta porque, y ruego se me permita la caída de baba hormonal, ver cómo se lo pasan de bien los peques hace que todo mole un montón. (No admito quejas sobre este punto, estoy tierna y ya está, es mi derecho como embarazada.) 
Total, que esto, como la Navidad (al menos en nuestro caso) es algo que ha revivido gracias a ser papis. Peeeeeeeeeeeero con sus cambios, porque yo al menos a día de hoy soy absolutamente incapaz de ver películas de terror, especialmente si salen niños en ellas. No puedo, es que no puedo, y eso que yo era de las que iba al Festival de cine fantástico de Málaga con brillo en los ojos a ver la última de mi primo George A. Romero o lo que encartase. 

¿Os pasa? ¿Habéis desarrollado intolerancia al terror tras la paternidad? Bueno, quizá intolerancia no sea la palabra, quizá más bien es que ahora nuestros miedos son otros, ¿verdad? Y no, no me refiero a que les suceda algo a nuestros retoños (eso más que miedo es pánico), me refiero más bien a que hay cositas que antes ni nos planteábamos ni nos afectaban y ahora pueden llevarnos de cabeza al microinfarto.

Te cuento tres historias breves de terror paternal que harán que se te pongan los pelillos de punta, hasta los de las piernas (y mira que eso es difícil, porque no te los has depilado desde agosto y tienen un grosor y un largo que da gloria verlos).


LA PREGUNTA

El terror puede llegar cuando menos te lo esperas, unas pocas palabras pueden hacer que hasta los más valientes padres y madres tiemblen. Estás tan ricamente en tu casa un domingo por la tarde. Todo parece tranquilo... demasiado tranquilo quizá. Entonces tu hijo, que hasta ese momento ha estado jugando solo (¡milagro!), aparece ante vosotros y os hace LA pregunta: Papá, mamá, ¿dónde están mis dibujos y las cosas que he hecho en el cole? 


SILENCIO

Octubre. En tu pueblo. Una madre decide levantarse temprano para poder desayunar como las personas tranquilamente. Se pone la alarma, hoy eso no le molesta (total, lleva desde que es madre sin necesitar despertador gracias a sus retoños) y a la primera nota, al primer sonido reacciona rauda y o apaga: no vaya a despertarse nadie, por favor.

Tranquila, sin prisa pero alerta, prepara café, tostadas y un yogur con un poco de fruta. Sentada en la mesa de la cocina se queda absorta leyendo un montón de chorradas en Twitter las noticias. El café hace efecto y la joven madre se dirige que se las pela al baño. Todo está en calma. Todos duermen.

Ella aprovecha para seguir mirando tontás en Facebook las noticias cuando un extraño sonido la saca de su estado de concentración. ¿Qué ha sido eso? Bah, seguro que no es nada, piensa ella. Pero no pasan ni dos segundos cuando un nuevo y desconcertante ruido rompe el silencio mañanero.

Tímidamente, aún sentada en el WC, con las bragas (y la dignidad) por los tobillos, abre la puerta del baño para asegurarse de que todo está bien.

Silencio. El más absoluto silencio reina en su casa. Están todos dormidos, jejeje, qué bien, otro ratito para mi... Se dispone a cerrar la puerta del baño pero antes de que la puerta encaje definitivamente en el marco una sombra, un ente, un ser en forma de manita se interpone impidiéndolo. Mami, ¿qué hasssse? ¿Estás haciendo caca? Yo me hago caca. Y tengo hambre. Ella lo sabe: todo ha acabado.



MICROCUENTO


(Avertencia: estas doce palabras pueden provocar que te hagas caquita encima.)

Te han añadido al grupo de whatsapp de los padres del cole.

Ahí lo llevas. Grita si ves que lo necesitas. Terror. Y del bueno. Pero para terror...






Sí, los padres también tenemos pesadillas... y no pocas, oye.

¿Hay algo que te de especial pavor ahora que eres madre? ¿Te ha llegado ya el whatsapp de los piojos? 

Besitos de madre halloweenera. Muajajaja. 

martes, 24 de octubre de 2017

Y lo que llevo en el bombo es...

¿Niño o niña? ¿Qué será, serááááá?

La verdad es que nos daba exactamente igual. Y cuando digo exactamente es exactamente: ni un gramo de inclinación hacia un sexo u otro. Fuera niño o fuera niña los íbamos a educar exactamente de la mismica manera, así que... ¿qué más da?

Pero al parecer esta no inclinación por un sexo o por otro no es compartida por el resto de la humanidad. No, la gente (ay, la gente) tiene una opinión clara y contundente acerca de lo que es MEJOR y de lo que DEBERÍAS TENER en tu barriga. Muy bien todo. 


Cuando la peña nos preguntaba, pero nosotros aún no sabíamos lo que tenía entre las piernas nuestra pequeña criatura, disfrutamos de un montón de comentarios de mierda opiniones de mierda gratuitas al respecto. Algunas de ellas, las que han alcanzado el podio, the very best capullest in order of indigneishon son: 

  • "Ay, tiene que ser una niña, porque si no quién os va a ayudar y cuidar". ¿Hola? Perdone, le está sonando el móvil, probablemente sea de 1852, para que vuelva, que le echan de menos. ¿Cómo que cuidar? ¿Para eso nacemos las niñas, para cuidar? ¿Los niños no cuidan? ¿Los niños no ayudan? Estoy hasta el Pepe Tous de que se asocie el rol de cuidadora a las mujeres. Ya está bien, amigos, ya está bien. 
  • "Tiene que ser un niño, porque las niñas son de los padres y así éste también es para ti." Loqui and the loquer me quedé. Es curioso que de 19 palabras 19 estén mal. El tema entonces es que hay que tener hijos del sexo contrario al tuyo PARA QUE TE QUIERAN y SER ESPECIAL. Si me compro un hámster, ¿debería ser macho para que deje un poco de lado esa indiferencia de los roedores y me mire más ? En fin, estupendo todo. 
  • "Tiene que ser una niña, que son más cariñosas que los niños". Este comentario, que quizá a priori no parezca el peor de los tres, a mí es de los que más me envenenó el corasao: primero por lo de siempre, por poner ya etiquetas cuando aún no ha nacido la criatura, por condicionar a los sexos tantísimo, copón ya. Segundo porque si usted que me dice eso lo está verbalizando con esa alegría es que lo piensa y lo practica, con lo cual vaya caca de mundo. Y tercero, por Migordi, porque es niño, tiene pene, y es divertido, ocurrente, inteligente... y también cariñoso, mucho, muchísimo. ¿Por qué "capar" a los niños su capacidad de demostraciones de afecto ya desde el vientre materno, leñe? Ofú, qué cabreo. 
Hubo alguna más, pero estas son las mejores/peores. A raíz de un tweet que puse al respecto me llegaron comentarios maravillosos recibidos por otras compis. Os pongo algunos de ellos, para regocijo comunitario: 

@rosomuro: "¿Otro niño? Mejor, son más nobles. Y, total, las niñas te dejan tirada si se enamoran de uno de fuera".
@Irenemore13: "A mí a punto estuvieron de darme el pésame varias veces porque el 2º también era un chico, ¡¡después de decirles que estaba encantada!!"
@BebesPeques: "A mí me han dicho que a ver si es niña para que me cuide cuando yo sea mayor, porque los niños acaban abandonando a las madres". 
@Mamas_FullTime: "A mí me dijeron que qué mal lo hacía por tener primero un niño, que primero se tiene a una niña para que te cuide cuando seas anciano..."

Mola, ¿eh? Como dijo mi querida Patricia Tablado (@Patchgirl): "La gente no tiene monólogo interior". Amén. 

Total, que una fiesta. Pero vamos a lo que vamos, a desvelar qué llevo en el bombo... porque si me despisto un poco más en lugar de contaros si lo que traigo es niño o niña os cuento qué carrera ha elegido para la universidad. Ejem. 


Sí, ¡es otro niño! Y me parece estupendo y maravilloso, y estamos recontentos... y nos viene quetecagas bien y todo porque va a nacer en las mismas fechas que su hermano y ¡Vamos a aprovechar toda la ropa! ¡Oeoeoeoe!

Y sí, desde que lo sabemos los comentarios han seguido por la misma línea, pero con su poquito de más mala baba: "Ay, qué lástima, tenía que haber sido niña para que os cuidara" o también, y estos me vuelven especialmente loca, los del tipo "Bueno, aunque sea niño lo importante es que venga sano". ¿Aunque sea niño? ¿Por lo menos que venga sano? ¿Esto qué es, un premio de consolación? Ay, madreeeeeeeee. 

La cuestión es que no me he callado ni una y he contestado, con una sonrisa, eso sí, a todos estos comentarios de mierda. Y me he quedado en la gloria. 

¿A ti te hicieron comentarios de estos? ¿Alguno para enmarcar? ¿Te cabreaste con alguien en plan furia? Lo que hay que aguantar...

Besitos de madre... ¡de pichurras!



martes, 17 de octubre de 2017

Urticaria: desesperación a flor de piel

Estoy de 31 semanas de embarazo ya (nervios, intriga, pasión y misterio) y he de decir que quitando el primer trimestre que fue horror estomacal supremo, está siendo un embarazo maravilloso. Bueno, quitando el primer trimestre y un detalle la mar de simpático que me ha sucedido a raíz del embarazo: unas ronchas en las piernas que me producen un picor absolutamente insoportable. ¡Ole!

Empezaron siendo unas manchitas rojas pequeñas pero se han ido viniendo arriba y ahora son del tamaño de un huevo, para que te hagas una idea. Después de muchas vueltas me han dicho que al parecer están absolutamente acotadas al embarazo, de manera que cuando de a luz empezarán a mejorar y desaparecerán. Ojalá sea así. 

Precisamente por estar sintiendo en primera persona esto de vivir con picor, ronchas y dolor me ha parecido tan oportuno colaborar en una campaña sobre una enfermedad complicada pero poco "valorada": la urticaria crónica.  

A pesar de ser un post de los atípicos en este blog te pido que lo leas, porque la información siempre viene bien y ayuda a concienciar, ayuda a ayudar... La urticaria es una puñetera que aparece cuando le da la gana, así que mejor conocerla para plantarle cara, ¿no te parece? 

Así que si te animas, vamos, #DaleLaVueltaALaUrticaria conmigo.

Todos asociamos urticaria a picor, ¿verdad? Pues sí pica, sí, pero también duele y desespera y desconcierta y es terrible para el que la sufre. La urticaria crónica es una de esas afecciones que no llaman la atención, sobre la que no fijamos la mirada quizá por considerarla menor, pero que tiene un impacto tremendo en la calidad de vida de quienes la padecen. No se trata solo de un picorcito por aquí y unas ronchitas por allá... no.

Salvando infinitamente las distancias (y espero que nadie se sienta menospreciado con el ejemplo), y solo para que nos pongamos un segundo en su piel (nunca mejor dicho), vamos a hacer un pequeño ejercicio de imaginación. ¿Recuerdas la última vez que te picó un mosquito bien bien, uno de esos que parecen ciclados de lo grandes que son? ¿Recuerdas ese escozor, constante, esas ganas de rascarte? Pues ahora imagina que el picor no se calma, que no se pasa, que no cede a las pocas horas o al día siguiente. 

Imagina que no sabes que te ha picado un mosquito, que nadie atina a decirte exactamente de dónde vienen esas ronchas... Imagina que en vez de a ti le pasa a tu peque que aún no habla y que no sabe decirte cómo de desesperado está. Feo, esto es muy feo, pero tristemente es a lo que se enfrentan muchas personas. 

Imagina dormir con ese picor y dolor, sintiéndolo a cada roce con las sábanas. Imagina despertarte con él... Una de las consecuencias de la Urticaria Crónica es, precisamente, los problemas de insomnio. ¿Cómo dormir con estas molestias? Y si no dormimos bien ya sabemos lo que pasa, ¿verdad? Bajo rendimiento al día siguiente, poca capacidad de concentración, fatiga, irritabilidad... 

La suma de esto más el propio malestar producido por la urticaria lleva a que muchos pacientes desarrollen, además, trastornos psicológicos de orden emocional como son la depresión o ansiedad. Un combo regular. 
  • El periplo por el que pasan no ayuda: dificultad para dar con el diagnóstico (a menudo se confunde la urticaria con alergia), aceptación del mismo cuando por fin se produce (ya que se trata, insisto, en algo crónico), brotes, tratamiento, mejora (o no)... de nuevo brotes, tratamiento... 
  • Por otra parte los pacientes se tienen que enfrentar a la estigmatización (auto y externa) que conlleva el tener las lesiones en la piel: la ropa que eligen (si muestra más o menos los habones), las actividades que realizan y las que dejan de realizar...
  • Y lo que es peor, se trata de una enfermedad de carácter crónico e impredecible, es decir, aparece de forma espontánea (en intervalos de 1 a 24 horas, y dura más de 6 semanas).

¿Te imaginas lo que es vivir sin saber que si mañana o en media hora o en cinco minutos vas a tener un brote? 


Os dejo algunas estadísticas para que veas el impacto en muchos de los pacientes, es increíble: 
  • En España la parecen cerca de 300.000 personas (muchas de ellas mujeres, porque resulta que es una enfermedad a la que le gustamos las féminas). 
  • El 58% de las personas con Urticaria Crónica ha tenido que faltar al trabajo como consecuencia directa de su enfermedad. Concretamente un 26% indica que esto se ha producido más de tres días al año. 
  • El 84% de los pacientes dicen sentirse coartados y limitados por la enfermedad a la hora de salir a tomar algo o cenar. De hecho el 73% suele rechazar invitaciones de este tipo. 
  • El 73% afirma sentirse condicionado a la hora de tener relaciones sexuales a causa de la urticaria. 
Y encima, como sucede con tantas cosas, existen un montón de mitos alrededor de la urticaria que no ayudan nada: 
  • No, la urticaria no es contagiosa.
  • No, la urticaria no se quita solita, necesita tratamiento (de ahí la importancia de acudir al especialista).
  • No, lamentablemente la urticaria no se puede prevenir: aparece cuando le da la gana (es espontánea, imprevisible y de carácter errático). 

A mi mis ronchas me desaparecerán cuando de a luz (espero), pero para quien tiene urticaria la cosa es más complicada. 


Sin embargo hay luz al final del túnel, no todo es negro, de verdad: un abordaje completo, multidisciplinar, que incluya apoyo psicológico puede ayudar y mucho a que estas personas ganen en calidad de vida, a reducir su estrés y ansiedad, a manejar la frustración absoluta que produce la incertidumbre... Así que, por favor, si te notas algo pero aún no le has puesto nombre, si sospechas o tienes molestias, acude a tu especialista, cuéntale lo que te sucede, seguro que puede ayudarte. 

Ya ves que la urticaria no es solo picor o un tema estético, por eso es tan importante darle visibilidad, conocer su impacto en la calidad de vida de quienes la padecen y qué pueden hacer para mejorarlo, porque somos muchos (empezando por mi) los que no seguro que sabíamos cómo y cuánto afecta.

Si quieres más información (precisa) puedes entrar en la web de la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica (AAUC) o seguir en redes sociales y blogs el hashtag de la campaña #DaleLaVueltaALaUrticaria, una campaña que está realizando dicha asociación en colaboración con Novartis para hacer un poco más visible y conocida esta afección. Concretamente dentro de la comunidad de Madresfera son unos cuantos blogs (entre ellos los enlaces que has podido ver en este post) los que se han sumado a esta iniciativa. ¡Vamos a darle caña!

Muchas gracias por haber llegado hasta el final del post, espero que te haya resultado, al menos, interesante.

(Este contenido ha sido realizado con la colaboración de la AAUC y Novartis)

Fotos: Foto de chica de la campaña #DaleLaVueltaALaUrticaria; Pixabay.com

miércoles, 11 de octubre de 2017

Háblame de usted...

...¡que soy una señora casada!



Sí, en Septiembre dimos el paso y nos casamos, tras... a ver que lo piense... 7 años de relación y mucho amor sin papeles. 

He de decir que ninguno de los dos somos de natural "amantes de las bodas", pero mira, a veces uno acaba haciendo cosas que nunca imaginó, y además a gusto, no te creas. No hay nada como tener una idea férreamente establecida para cambiar de opinión años después.

Of course que no hubo pedida estándar ni mucho menos, simplemente salió el tema. La escena fue de corte relajado con cafetería al fondo: 

- ¿Y si nos casamos?
- Jajajajajajaja (me entró una risa muy nerviosa, me puse de pie y luego me volví a sentar)
- Jajajaja
- Jajajajaja ¿Sí o qué?
- Jajajaja
- Venga, sí. Yo quiero. Contigo.
- Hala, pues ya está. 
- Ea, pues nos casamos. 

Desde ese día hasta que nos hemos casado han pasado casi dos años. Nosotros nos tomamos las cosas con calma. En ese tiempo pasamos de "No celebramos nada de nada, firmamos y punto" a "Venga, invitamos a los amigos y familia", luego a "¿Pero de verdad conocemos a tanta gente?" y finalmente a "Mira, comemos con la familia directa y va que chuta, y cuando no tenga bombo hacemos una fiestuqui con los amigos". Y no puedo estar más contenta con nuestra decisión. 

Respeto a los que deciden montar el sarao con todos sus complementos, me parece fenomenal, pero es que no va nada con nosotros, y mira, lo mejor es estar cómodo con lo que uno hace, y más con estas cosas, ¿verdad?

Así que al final nos fuimos al pueblo donde viven mis padres, nos pusimos un poco guapos, nos leyeron los artículos, mi padre nos dio una sorpresa (hizo un grabado taaaaaaan bonito sobre nosotros, incluyendo a Migordi y al proyectito en la barriga), lloré (¡pero por culpa de las hormonas y porque fue bonito y porque...!), nos dimos los anillos (fíjate que esto sí que lo hemos hecho y no nos ha rechinado a ninguno... ¡qué cosas!), nos dimos un beso muy muy fuerte (o varios, que para eso tenemos confianza, ya nos habíamos besado en otras ocasiones) y nos fuimos a comer con nuestros papis y hermanos. Listo. Exactamente lo que queríamos y como queríamos. 

A pesar de ser algo que no nos hacía especial ilusión, quicir, el compromiso lo adquirimos hace mucho tiempo, el respeto también, la promesa de cuidarnos mutuamente también... a pesar de eso la cosa fue bonita. Y ahora somos marido y mujer, jajaja (me río porque aún me suena gracioso). ¡Ohhhhh!

Nota. Hay una cosa que nos ha alucinado por el camino: lo que tardan los dichosos papeles aquí en Madrid para casarse, ¡madre mía! No sé cómo será en otros sitios, pero aquí es leeeeeeeeeeeeeeeento quetecagas. Tuvimos la primera cita en Febrero, ¡y no nos dieron el expediente hasta mediados de Agosto! 

Ante esta perspectiva te digo que si lo que te ha dado es un tabardillo en plan "¿Y si nos casamos mañana, churri?" que sepas que no, que eso no va a pasar: te da tiempo a pensarte bien si quieres o no, si te va bien o no... te da tiempo hasta de sacarte un Máster, vamos. Para los arrebatos de amor y pasión marital hay que cruzar el charco e irse a Las Vegas. 

Y dicho esto os dejo con una foti de mis pintas matrimoniales. Me da vergüenza, pero me costó taaaaanto dar con un vestido que me gustara, que me entrara con la barriga de preñá (ahí estaba de 24 semanas), y que no me hiciera parecer la mesa camilla de casa de mis padres... que mira, esto lo tengo que enseñar. 

El ramito fue cosa de mi madre, que apareció con él sorpresivamente (también lloré por esto, claro). 


Besitos de madre, embarazada y casada y todo. 

martes, 22 de agosto de 2017

Verano de Rodríguez paternal... y un síndrome curioso

Si conciliar en invierno, con su colegio y sus cosas, ya es mentira la monda, en verano con sus mesecicos de vacaciones que tienen aquí nuestros retoños ya se convierte en un Tetris humano-tiempo total.

Campamentos, los tíos del pueblo, los abuelos... Cada familia se apaña como puede en estos casos. Tener que separarse de los peques porque no queda más remedio es feucho, la verdad, pero también tiene su lado bueno... O eso piensa uno al principio: le echaremos de menos, pero así podremos tener un ratico para cada uno e incluso podríamos descansar. 

Lo que pasa es que de lo que te imaginas a lo que luego sucede hay un buen trecho, y donde tú creías que iba a haber descanso lo que hay es morriña suprema. Porque no hay nada como ser padre para tragarte tus palabras y pensamientos. ¡Qué bonito todo!

Pero, ¿por qué sucede? Pues mira, el por qué así exactamente no lo sé, pero la cosa es que esto de la paternidad se parece enormemente al Síndrome de Estocolmo: los peques te secuestran la vida tal y como la conocías, pero... pero que no estemos separados de ellos mucho tiempo que si no nos morimos de pena. Ains.

Este Síndrome de Estocolmo paternal se da mucho en verano. Veamos la secuencia morriñosa:

1. Mañana es el día: el peque se va con los abuelos/tíos/primos/campamento. Te imaginas la despedida y te da penica.

Hasta luego, hijomíodemialmaydemisentrañas

2. Te despides de tu hijo y dejas instrucciones a los cuidadores sobre algunas normas (y tal) que os gusta mantener con el retoño.

Abuelo diciendo que sí, que te va a hacer un montón de caso con eso de las normas

3. Te vas/se van. Te entra la penalegría. A priori la idea de pasar unos días lejos de tu pequeño amor te da cosica: ¿Estará bien? ¿Volverá indomable? ¿Me echará de menos? Pero por otro lado la perspectiva de cenar cuando quieras, sin tener que llevar a la cama a nadie después (a nadie... o a alguien, que para eso estáis solitos tu chati y tú, muajaja), la idea de levantarte sin tener que meterle prisa a un ser pequeño y cuajao, eso... eso te pone el corassssón contento.

3. Tras hablar con los abuelos y que te digan que el niño ha comido fenomenal, que ha jugado, dormido, jugado de nuevo y que está feliz, te relajas. Te invade entonces la libertad y todo está bien: el niño está bien, tú estás bien, tu casa está absurdamente ordenada, has terminado todo lo que tenías pendiente de trabajo, has visto dos capítulos de tu serie, has cenado pizza guarrindonga frente a la tele... Espera, no, todo no está bien: todo está FENOMENAL.

Cada uno lo afronta como puede

4. La cosa es que esto de estar solos, aunque haya que seguir currando y sea verano, puede que no esté tan mal...

- ¿Lo oyes?
- ¿El qué?
- La NADA, ¡estamos solo, moreno!
- Jajejijoju, vente para acá, jamelga
- Creo que he pisado un playmobil

5. Tras este festival rato de libertad y amor decides irte a la cama. Te lavas los dientes, bebes agüita (que ya tenemos una edad) y avanzas por el pasillo dispuesto a dormir una noche del tirón, a lo loco. Pero entonces pasas por delante de la habitación de tu hijo... y se te cae el alma a los pies. Mi niño, ¿dónde está mi niño? Y te entra una pena que pa qué. Miras en el móvil sus fotos. Le echas de menos. Mierda.

6. Al día siguiente esto se repite: hagas lo que hagas en algún momento del día te da la bajona. La casa está como con el mute puesto. ¿Y este silencio? ¿Cómo es posible que haya tanto silencio? Recoges la ropa del tendedero y al ver una camiseta de tu retoño se te caen cuatro peos lágrimas.

7. Al día siguiente la serie te interesa menos y ya no solo tú miras fotos del peque en tu móvil: tu pareja y tú os enseñáis fotos del retoño por turnos y hacéis un repaso casi desde que nació, comentando imagen a imagen con morriña total.

- Hala, otro que la palma en la serie.
- Sí, una pena... Oye, ¿llamamos a los abuelos a ver qué tal está el niño?

8. Los días pasan más o menos así hasta que vuelve el peque a casa y entonces ya no tienes ni tiempo para series ni nada, pero cada noche, antes de dormir, entras en su cuarto para darle un beso y al verle... pues te mueres de amor.

*Nota: dependiendo del tiempo de separación (y de las condiciones) puede darse el caso de que haya algunos días, entre los puntos 5, 6 y 7, en el que los padres tengan algo parecido al descanso, puede que incluso se relajen y, pero esto ya se da pocas veces, desconecten una mijita. A pesar de todo llegará el momento de la morriña suprema y de mirar fotos en bucle de nuestro pequeño amor. Librarse de esto es complicado.

*Editado: las que habéis comentado en Facebook me habéis dado la idea de que a esto le faltaba un punto, el de "a veces una necesita esta separación como el comer, y es hasta positivo para ellos y para nosotros, los padres. Y se disfruta aunque a raticos se les eche de menos". Correcto todo. Compro. ;)

¿Te has separado alguna vez de tu peque? ¿Qué tal fue la cosa? ¿Lo dejaste con los abuelos? ¿Volvió a casa en estado salvaje? Compartamos la morriña, jejeje. 

Besitos de madre altamente tierna (mucho, cosa mala). 



jueves, 13 de julio de 2017

Fases de la barriga en el embarazo (Primera parte)

Ay, la barriguita.... ¡Qué ilusión cuando la notas! ¡Qué embarazadita se siente una cuando no le cierran los pantalones! Qué guay que te salga barriguita, menos...




Sí, hay una etapa di merda en la que ni tienes esa bonita tripita de embarazada ni tu barriga es la de siempre. Pero antes de acordarme de todos esos que miran de reojo juzgando nuestra dieta protestar por esta etapa de indefinición barriguil repasemos la evolución inicial, así por gusto.

Primera fase (digamos que el primer mes)

El 99,9% de los manuales de embarazo que ya te has leído (porque desde que sabes que estás embarazada se desata la locura y te haces con una biblioteca más grande que la de Alejandría) dicen que en el primer mes la barriga ni se inmuta.

Tu raciocinio, ese que todavía está ahí pero que se irá al carajo más adelante presa de las hormonas, te dice que eso es correcto, pero... ya te miras de reojo en los espejos. Y cuando digo de reojo quiero decir de perfil, de frente, por arriba, con ropa ajustada, con ropa suelta... ¿Se me nota? Se me nota. ¿Se me nota? Se me nota...

Segundo mes

Esos mismos manuales indican que quizá sea pronto para notar nada. Tu útero se expande, pero es una cosa muy discreta. Sin embargo tú ya te sientes oprimida por tus vaqueros de siempre. Te imaginas a tu pobre habichuelita presa del elastano, constreñido. El hecho de que tenga espacio como para hacerse veinte largos sin tocar pared uterina te da igual, porque tu cerebro ya empieza a hacer cosas por su cuenta y pasa de datos reales contrastados.

Tercer mes: la era del pop 

Quizá para aquellas que hagan ejercicio de manera habitual la cosa siga tal cual estaba, pero para las que el tono muscular de nuestro abdomen es bajo tirando a "¿Qué tono?" es posible que sí, que ya haya habido ensanchamiento. La cosa es discreta, pero ES: amiga, tu barriga "ha hecho pop" (y por supuesto ya no habrá stop).

Esta etapa es un poco cacofer, porque tú estás ahí on fire con el embarazo (sobre todo si has dejado de tener náuseas) pero por fuera nadie lo nota. Y lo más bonito es que eso te ofende, claro: ¿de verdad la peña se cree que esta barriga que calzo es mía de natural?, te preguntas con estupor.

Cuarto mes: el de la exageración por supervivencia

La gente, que a veces hace cosas, te mira de reojo, como sospechando. Al parecer una tripa que sobresale un poco causa desasosiego e intriga en la humanidad. En esta etapa ya tienes algo de barriga, puede que incluso te hayas pasado ya a la ropa premamá (Hola, diseñadores de esta ropa, os mando un saludo cordial), pero no es lo suficientemente grande como para que sea evidente, obvio e innegable, que estás embarazada. ¿Qué hacemos entonces las mujeres? Véase la última viñeta para desvelar el misterio.

El barriguismo preñil por etapas (y meses, aprox., que cada amiga es un mundo)



¿Cómo fue tu desarrollo barriguil? ¿Te colocabas la mano a lo loco en la barriga todo el rato? Confiesa... jejeje. 


Besitos de madre en fase "voy con la mano ahí puesta y diciéndole hasta a las farolas que estoy embarazada". 


jueves, 22 de junio de 2017

Se acaba el coleeeeeeeee

¿Recuerdas cómo molaba el último día de clase? Todo un verano ante ti... días y días. ¡Parecía infinito! Ahora somos padres, y sí, el verano vuelve a parecernos infinito, pero no por los mismos motivos: ahora se debe más bien a eso que se llama (pero que nadie ha visto nunca) CONCILIACIÓN. ¿Y qué hacemos con el niño todo este tiempooooo?

Si a esto de "apáñatelas como puedas" le sumamos la energía inagotable de nuestros queridos retoños, el resultado es, cuanto menos, un tic nervioso en un ojo.






La verdad es que a estas alturas estaban las pobres criaturas cansadas ya, que no se aguantaban en su pellejo (y más con estos calores), y las vacaciones les hacían faltica. Lo que pasa es que, en serio, ¿cómo se hace eso de currar y que tu hijo tenga vacaciones hasta septiembre?

En fin, amigas, a ver si nos toca la lotería y el verano que viene nos cogemos no tres, sino cuatro meses de vacaciones a lo loco, para estar con los peques... ejem, y bueno, para otras muchas cosas, muajajaja. 

Para aquellos que tengan piscina en casa imagino que la apuesta veraniega está clara: piscina, comida, siesta, piscina, merienda, piscina, ducha, cena, cama, papis desnudos en piscina mientras los niños duermen. Jo, que según lo estoy escribiendo se me caen las lágrimas. Por no tener no tengo ni bañera, pusimos plato de ducha...

A los que no tenemos piscina ni estamos todavía de vacaciones, pero que sí que tenemos un retoño vacacional, en un piso en una ciudad a 40 grados (a la sombra), nos toca pensar actividades para no perder la cabeza estar entretenidos todos y en paz y armonía. Menos mal que la blogosfera maternal y también Instagram están llenos de gente con unas ideas cojonudas como para tener al niño entretenido hasta los 30 años. Gracias de nuevo, intenné.  


¿Cómo os apañáis en verano vosotros? ¿Abuelos? ¿Campamentos? ¿A y B son correctas? ¿Terminaremos con cordura este verano? 

Besicos de madre con espíritu de vacaciones pero cuerpo de pringada autónoma.


miércoles, 21 de junio de 2017

Dormir con bombo: posturas y aventuras nocturnas

Cuando estás embarazada una de las cosas que más echas de menos de la vida "sin bombo", junto con verte el pepe los pies, es poder dormir como quieras. Es más, según avanza el embarazo con poder dormir, a secas, ya se da una con un canto. ¿De lado? ¿De frente? ¿Cómo se duerme cuando tienes una barriga como el Monte Rushmore?

Cuando ya notas la tripa al dormir boca abajo, aunque sea una mini-barriga aún, te invade el mal rollo y la sensación de "¿y si le aplasto?". Si además tienes suerte y te da acidez, vienen los gases y hace calor, pues ya estupendo, combo di merda.






Rutina para coger el sueño, nivel preñati

  • Te metes en la cama y adoptas una postura teóricamente ideal: de lado, con la barriga libre de presión, el cuello recto, lumbares descansadas. Bien.
  • Te das cuenta de que verdaderamente estás quetecagas de incómoda y que así no hay quien duerma, por muy recomendable que sea la postura. 
  • Te inclinas un poco hacia adelante buscando confort, pero tu cerebro de embarazada te recuerda que ahí dentro tienes una criatura y de pronto esa postura ya no te satisface en ningún sentido. 
  • Tu maromo, que no tiene dificultad ninguna en coger el sueño (a pesar de que su barriga sea más grande que la tuya) puede que empiece a roncar. Esto no ayuda. 
  • Doblas piernas. Incomodidad. 
  • Estiras piernas. Incomodidad y un poquito de odio a la vida.
  • Te rindes y vas a por un cojín (de lactancia, o una almohada, o lo que sea) y te lo colocas entre las piernas. Oye, esto no está mal. 
  • Te duermes.
  • Suena el despertador una hora después. 

Y así es como empiezan las ojeras a hacer acto de presencia... y ya nunca se irán. 


Recordaba yo que en el embarazo de Migordi no me hizo falta tener barrigota para empezar a dormir como el culo regular. Sabía, además (la gente comenta cosas), que en posteriores embarazos todo se nota antes. To-do, y eso incluye la barriga (con sus cosas extra). Lo que no sabía era que eso sucedía tan pronto, tan absurdamente pronto. 

Estoy de 14 semanas, mi triponchi sobresale un poco, tampoco una cosa loca, pero ya soy absolutamente incapaz de dormir a gustico. Tanto es así que anoche, en un acto de desesperación nocturna y ojerosa, abrí el armario del estudio (nota mental: tirar la mitad de las cosas de ese armario y ordenar las 2500 restantes) y cogí el famoso cojín de lactancia, el de dormir preñati. 

En el embarazo de Migordi me apañé con un hackeo de dos almohadas de Ikea, aunque después de nacer el peque lo acabamos comprando. Pero anoche era tarde, estaba muy cansada y quería mandanga de la buena, algo específico, así que nada de almohadas, traepacáelcojínesegigante. Y sí, tengo que reconocer que las molestias tripísticas se redujeron considerablemente al contar con apoyo en formato churro. Lo que no pensé es en que...




Ni acondicionado ni acondicionada, resulta que esa butifarra textil rellena de bolitas en contacto con un cuerpo humano (vivo) se convierte en un horno haciendo la pirólisis. Si alguna vez voy a Laponia voy a forrarme en bolitas de estas y listo, más barato que la ropa térmica. 

Si pensabas que tu maromo daba calor en la cama en verano, olvídate, eso es nivel aficionado. Y ahora que estoy pensando... ¿qué pasará si es un maromo el que abraza el cojín? ¿Combustión? ¿Será una nueva fuente de energía renovable? ¿Alguien se anima a pedírselo al chati para ver qué pasa?  (Y que nos lo cuente, claro)

Por lo que tengo entendido (y si hay alguien con sabiduría contraria que se manifieste) las embarazadas, sobre todo en la etapa final, debemos dormir sobre el costado izquierdo. Entiendo. Pero mirad, yo de momento lo que quiero es dormir, COMO SEA.


¿Cuándo empezaste a estar incómoda a la hora de dormir? ¿Algún truco del almendruco para troncharse a gusto? Compartir es bonito. 


Besicos de una madre preñati pegada (cual papel de magdalena) a un cojín.


jueves, 8 de junio de 2017

Alegrías del primer trimestre: las náuseas

Me estreno en esta nueva etapa de preñatez y bombofelicismo con un tema que me ha comido la moral y la fuerza vital en estas últimas semanas: las fuckings náuseas del embarazo. Y la razón de mi enfurruñe no es otra que la de sentirme absolutamente timada: ¿náuseas... matutinas? Vamos, no me jodas.





MIS ASCOS

ADVERTENCIA: escribir sobre mi preñatismo me da cierto reparo por aquello de no parecer una locuela que solo habla de lo suyo y que va ahogando cerebros allá donde puede va. Pero por otro lado pienso en que este es mi blog y que lo bonito es hablar de lo que a una le sale del bongorro. Total, que abro la caja de Pandero Pandora y que sea lo que tenga que ser. En cualquier caso os advierto desde ya que se avecinan tiempos de chapa y chaparrón sobre embarazos y cosas, que me noto ahí en las entrañas las ganas de soltar y charlar y referir, como decía mi bisabuela. 

Dicho esto, vamos con la mandanga quejosa:

Sé que hay mujeres, cuenta la leyenda, que ni se inmutan de su estado de gracia, que ni un malestar por aquí ni una fatiguita por allá. Bravo por ellas, ole su pepe de oro. No ha sido este mi caso en ninguno de los dos embarazos, he de decir. 

En el de Migordi fue tal la acidez que estaba convencida de tener (otra vez) el "helicobacter pylori" ese famoso. Y en este embarazo, para gloria de mi alma, mi estómago y como prueba viva para la paciencia humana de Mimaromo, la fiesta ha sido muy muy completita.

En este primer trimestre me ha dado asco sin límite la leche, la comida en general y el dulce en particular, el olor del ser humano, de cualquier ser humano, el detergente (tenía que echarle colonia de peques a la ropa porque era incapaz de ponérmela), y lo que más me ha facilitado la existencia: quería morirme al beber AGUA y con el sabor de MI PROPIA SALIVA. Es decir: me daba asco el mundo conocido y yo misma, que soy parte del mundo conocido. 


SOLUCIONES A LAS NÁUSEAS

Spoiler: no hay solución

Probé todos los trucos habidos y por haber y nada, así que pasé a la aceptación y me tatué en el brain el mantra: esto a las 11 o 12 semanas se te pasa, María del Carmen (es importante decirse el nombre completo a una misma, para dar énfasis). Efectiviwonder se han pasado, y ahora el mundo me parece un lugar mejor, y el cielo es más azul e incluso, a veces, tengo eso que ya casi no recordaba: un hambre que da calambre. 

Retomando la indignación con la que he empezado este post, decir que lo de "mañaneras" será para algunas, porque yo he tenido náuseas y ascos y fatigas y demás cosas preciosas durante TODO EL DÍA, menos el ratico de dormir, gracias al cual me he mantenido cuerda. 

Al habla la "hormona humana": ya fuera de bromas os aseguro que las he pasao un poco putillas. No quiero imaginarme cómo será para esas mamis que tienen situaciones verdaderamente complicadas en el embarazo. Mi admiración por el aguante y mi cariño supremo para todas ellas. ¡Bravas!

¿Cómo fue tu embarazo? ¿Muchos ascos? ¿Ninguno? En serio, ¿ninguno? Qué suertuda... ¿Tuviste náuseas matutinas o eran también a lo loco en cualquier momento del día? ¿Cuándo se te pasó?

Besitos de madre en la semana 12


miércoles, 31 de mayo de 2017

Aclaremos la psoriasis y... fuera estigmas

Hoy voy con un post bastante atípico en el blog, ya os lo digo, por eso os pido que a pesar de que no sea de la temática habitual me hagáis el favor (porfiplis) de leerlo. 

Esta foto parece un poco random pero luego verás que tiene sentido

Hoy os voy a hablar de la Psoriasis, que lo sepáis. Sip, tal cual. Cuando supe de la campaña 
#Aclaralapsoriasis no dudé un segundo en participar, por varios motivos además, uno de ellos personal.

Yo no tengo psoriasis, pero llevo conviviendo con una dermatitis en el cuero cabelludo (y alrededores, sobre todo cuando se viene arriba la jodía) desde hace muchos muchos años. El resultado es que en las peores épocas (esto va por rachas) se me “descama vivo el cráneo”, así sin exagerar, e incluso a veces las cejas (creando un efecto de "navidad en la mirada" mu simpático). Afortunadamente con un champú maravilloso tengo la cosa bajo control cuando toca temporada chunga (gracias, Ciencia). 

Salvando mucho las distancias, porque en mi caso no va más allá de estas descamaciones, sin picor, sin más, he de decir que empatizo a tope (y no puedo ni imaginarme lo que será en casos especialmente complicados) con aquellos que padecen psoriasis y tienen placas.

Mi empatía es por todo, pero especialmente por “los daños colaterales” de la psoriasis: el impacto en lo social y en lo emocional. Ya digo que lo mío no tiene nada que ver cualitativamente, y aún así he vivido la inseguridad que generan las descamaciones, el rollo de estar atenta a si los demás miraban hacia donde yo sabía que podía haber "pellejitos", he tenido mis momentos de hiperobservarme antes de salir de casa, de estar absolutamente pendiente de si se me notaba algo o no... y eso es regular de divertido, ya os lo digo. Estas cosas pueden hacer que la autoestima se vaya un poco de vacaciones a Cuenca (o más allá). 

Y es que la sociedad es bastante petarda para estas cosas (aquí tirón de orejas para todos). Es una caca que por algo como el aspecto de la piel alguien lo pase innecesariamente mal, que añadamos “negativos” a su vida, a sus molestias, a su picor, a su dolor. Porque... ¿sabes qué? No es contagioso, no te va a pasar nada, así que deja de mirar de soslayo, no te apartes en la piscina, no evites tocar... Vamos, que no hagamos chorraditas, porque no pasa nada de nada con la psoriasis.

Me he puesto muy seria, lo sé, pero es que el tema me toca "la patata", pero sigue leyendo, que ahora se anima la cosa, lo juro por el Rey Arturo.

Sí, de verdad, la cosa se anima, porque el objetivo de esta campaña es visibilizar la psoriasis, informar, a pacientes y a todo el mundo, normalizar y pulverizar ese puñetero estigma social. Porque hace calor, carajo, y lo que apetece, lo que pega y lo que para más inri les viene canela fina a las personas con psoriasis es… ¡dejar las carnes al aire! De hecho el lema de la campaña no es otro que:

                       

Insisto, la psoriasis no afecta solo en lo físico, también lo hace en lo psicológico y en lo social. Está en manos de todos (pacientes y seres humanos en general) que esto cambie, queyastábien. Stop ya a la inseguridad, stop a los complejos, stop a los temores y... ¡¡¡hola, cuerpo serrano!!!

El body está hecho para disfrutar (aparte de para vivir, así en general), y eso incluye ir a la playa, a la piscina, de excursión, con pantalones cortos, faldas o tirantes... Y oye, también para echar casquetes (no polares) como si no hubiera un mañana, que le dejan a uno un espíritu fenomenal.

Si tienes psoriasis acude a tu especialista, hazle caso y remember: fuera complejos y enseña tu body. Es una faenilla que la psoriasis no tenga cura, pero se puede conseguir mucho con el tratamiento adecuado. Mejorar tu calidad de vida mejorará a su vez tu estado de ánimo, y la historia, así, se ve de otro color. 

Lo dejo caer una vez más por si alguien se ha despistado: toca y que te toquen, que está mu rico.

Si quieres más información puedes consultar en Acción Psoriasis y en Tú cuentas mucho.

También te recomiendo leer los posts que, bajo el lema “Aclara la psoriasis”, han escrito otros compis blogueros, merecen la pena.

¡Muchas gracias por llegar hasta aquí! Si puedes y quieres difunde, porfa, este u otro post al respecto, habla de ello, comparte… colaboremos para eliminar, de una vez, los estigmas sociales alrededor de la psoriasis.

¿Tú has tenido o tienes alguna cosita que te haga sentir insegura? ¿Lo tienes bajo control o a veces te supera? ¿Qué hiciste para "pasar de todo"? 

Un beso de madre con sus cositas

*Este contenido ha sido realizado con la colaboración de Acción Psoriasis y Novartis


miércoles, 24 de mayo de 2017

3+1...



Pues sí, estoy un poco embarazada. Y digo "un poco" porque estoy solo de 9 semanas y media (y no, desde ya te digo que esto no se parece en nada a la peli, es otra trama argumental). Es bonito, ha sido queriendo, pero no por ello nos hemos librado del acojone y los nervios y el "¿Pero qué hemos hecho?" propios de lo que viene siendo la locura de preñarse... de nuevo.   

En el embarazo de Migordi decidimos no contar nada hasta pasada la semana 12 por aquello de no darle un disgusto a la familia si luego algo no iba bien. Pero entonces juré y perjuré que si me volvía a quedar embarazada lo diría desde el minuto uno. ¿Mis motivos? Si sale bien quiero alegría a mi alrededor, y cuanto antes mejor, y por encima de todas las cosas quiero poder decir que me da asco hasta mi propia saliva y no tener que andar ocultando síntomas. Y si no sale bien... pues mira, lo mismo necesito consuelo. Esta ha sido nuestra decisión en esta ocasión... así que, pues eso, ¡que estoy preñi preñi! ¡¡¡¡Ayyyyyyy!!!!

A partir de ahora os iré contando con humor y náuseas los progresos de este nuevo "encarguito" que hemos hecho. De entrada empezamos con risas: la fecha prevista de parto es el 24 de Diciembre, polvorón en boca. Ole y fun fun fun. 

Desde ya os advierto que soy presa de la hormona y que ando más sensible que todas las cosas, pero qué carajo, sea por hormonas o sea por lo que sea la cosa es que hay algo que quiero decir: quería mandaros un abrazo enorme y un besote grande a todas las que estáis leyendo esto, a las que seguís ahí a pesar de mi larga ausencia, a las que he tardado eones en contestar, a las que os debo cosas y aún no las he mandado (no tengo perdón)... Esto del 2.0 es bastante frágil y yo lo he mimado poco últimamente (no me he encontrado muy bien, la verdad), por eso no puedo más que daros las gracias por estar aquí. Sois lo más. Muuuuuacas.  La hormona con patas ha hablado, jajaja.

PD: Ahora que me he acordado (cerebro malo) os cuento: el domingo 4 de Junio estaré de 19:00 a 21:00 en la Feria del libro de Madrid en la caseta 269 (Lunwerg), por si alguien se anima a venir y nos achuchamos con hormonas y amor y todo jejeje. 

PD2: ¿Cuándo anunciásteis vosotras vuestro embarazo? ¿Lo haríais de otra forma ahora que ha pasado el tiempo? Me da curiosidad saberlo, jejeje.

Un beso (grande) de madre... un poco embarazada. 


lunes, 27 de marzo de 2017

Teatro, lo suyo es puro teatro... infantil

Esta mañana leía que hoy, 27 de Marzo, es el Día Mundial del Teatro... y si hay alguien que sabe de teatro son los peques, que tienen la cara como el cemento armao. Ser madre es como sacarte un abono de temporada (eterna) teatral, es la mar de entretenido, la verdad, porque los retoños tocan todos los palillos, del más puro drama a la comedia más loca. 

Mis representaciones favoritas son: 
  • Cuando se han enfurruñao pero se les ha olvidado y de pronto se acuerdan y los ves ahí forzando el drama facial... 
  • Cuando te vienen con el "Se ha roto", un monólogo desternillante.
  • Cuando no quieren más comida del plato "porque no tienen hambre" pero acto seguido piden gusanitos y despliegan todo su arsenal interpretativo para convencerte de que es buena idea. 
  • Y sin duda, la mejor de todas: cuando es la hora de acostarse y te representan una obra en setenta actos, entre los cuales se encuentran  el clásico "Tengo sed", "Quiero mi muñeco", "Quédate un ratito, mami" o "Creo que me hago caca" (pero es mentira). Diversión a raudales, papis. 



¿Son teatreros vuestros peques? ¿Algún momento memorable? 

Besitos de madre "de un actorazo" 

PD: ¡Viva el teatro!

martes, 14 de febrero de 2017

Un poema de amor... de andar por casa


Te quiero. Te necesito. 
Sin ti no viviría igual en nuestro pisito. 

Nunca imaginé que serías tan importante para mi, 
pero, carajo, es que vales un potosí.

Te quiero por lo que haces, por lo que eres,
que sepas que entregaica me tienes.

Imagino la vida sin ti y tiemblo, 
no sé cómo pude estar sin ti tanto tiempo.

Gracias al mundo por haberte puesto en mi camino, 
porque gracias a ti hay más ratos en los que puedo hacer lo me sale del chumino.

Siempre pensé que sin tele no podríamos vivir,
pero oh, lavavajillas, tú eres el imprescindible aquí.

Viva el ser humano y la tecnología,
esta sin duda es la mejor obra de ingeniería.


Por favor no vuelvas a estropearte, ha sido una pesadilla,
no queremos fregar más platos, ni quitar restos de comida pegaílla.

Los platos sucios son un coñazo, detestamos lavar,
para diez minutos que tenemos, preferimos que sean para...

Fin


Un mes. Un mes hemos estado sin lavavajillas y, de verdad, ha sido el infierno en la tierra, ¡nunca mais! Pocas cosas hay en la vida que yo diga que "odio", pero afirmo, sin problema alguno, que fregar los platos es una de ellas. 

Gracias querido señor técnico que has arreglado nuestro aparato, te estaremos eternamente agradecidos.



Es curioso, uno de los motivos frecuentes de discusión que me cuentan en consulta es "a quién le tocaba/toca (siempre, a veces, hoy) meter y sacar las cosas del lavavajillas". Si esto es así, ¿cómo sería la cosa sin este maravilloso electrodoméstico? Sea como fuere, si no queremos tarifar por culpa de una cosa tan tontorrona como son los platos sucios, porfaplis, pactad con antelación a quién le corresponde esta tarea ese día o esa semana, así no habrá problemas. Tssss, y cumplidlo, ¡eh! ¡No al escaqueo maligno! Es mejor invertir el poco tiempo que tenemos los padres en estar un ratico agradeibol en pareja que perderlo discutiendo, ¿no te parece? Ea, pues eso. Hala, a quererse mucho (sea 14 de Febrero o 20 de Abril -del 90-). 

Besitos de madre y de padre con cocina equipada


lunes, 23 de enero de 2017

Los 7 pecados capitales... de madre

Mucho se habla de lo mejores personas que nos hace ser madres (yo misma lo hice en este post del amor de Marujismo), pero también hay que reconocer que esto de la maternidad nos lleva algunas veces al mismísimo lado oscuro y nos empuja a cometer, uno por uno, los seis pecados capitales. Y sí, he dicho seis y no siete, porque hay uno que... Bueno, ahora os lo cuento.

Repasemos la lista del mal:

1. Pereza. Este pecado se puede resumir en una sola palabra: Parque. Otra vez al parque. Bendito parque. Bendita arena que luego nos vamos a llevar a casa (para que le haga compañía a la que tenemos del día anterior y al medio kilo de purpurina que vive allí desde que hicimos los christmas... del año pasado).

2. Gula. Este es uno de mis favoritos curioso: un día de pronto te descubres en el parking del súper zampándote el "kinder bueno" que habías comprado para el chiquillo "porque nunca come guarrerías y mira, un día es un día".  Evidentemente lo haces por la salud de tu hijo. Ay, ¡qué sacrificado es ser madre! (Otra modalidad, ya canallesca del tó, es directamente comprar alguna mandanga ahí gorda y dulce y todo... que directamente sabes que a tu hijo no le va a gustar y que te la vas a acabar comiendo tú... Pero es por no tirarla, ¿eh? Ole tú.)



3. Ira. Más que ira, que es feo, vamos a decir enfaditos, enfurruñeshumito saliendo por la nariz, cuando, por la que hace cuarenta, le dices al amor de tus entretelas que deje quieto el bote de jabón de manos que ha trincao mientras tú te crees que puedes pretendes hacer pis (y lo que surja) y lejos de dejarlo, lo que hace es barnizarte con espuma el alicatado del baño. Añadimos, por diversión, la siguiente estampa: tú con los pantalones bajados intentando ninjamente coger en el aire ese bote de jabón antes de que llegue al suelo, sin éxito, claro. (Si se pudiera, este sería el mejor mannequin challenge de la historia).

4. Envidia: "¿Mi niño? Empezó a dormir 6 horas seguidas desde los pocos días". Esto que se siente al escuchar estas palabras, queridas mías, es la envidia, y de la mala.

5. Avaricia: también conocida como codicia, rapacidad. Es eso que en condiciones normales supone el ansia viva por poseer tesoros y riquezas, pero que en el caso de las madres no se trata ni de oros-ni diamantes-ni perlas-ni rubíes: tú lo que codicias de verdad es poseer dos minutos para, oh milagro de la vida, ponerte una mascarilla hidratante en el pelo o, ahí rozando ya el egoísmo, mear.

6. Orgullo: porque si hay algo que caracteriza la maternidad es que tu niño es el más bonico, el más salao, el más simpático... (y el más petardo, porque también tiene lo suyo, pero hasta para ser cabroncete es el mejor), y tó lo que se diga es poco de tu niño porqueesqueloquieresquetemueres. Fenomenal. Sólo un apunte: A nadie le huelen sus peos, ni sus hijos le parecen feos.

El séptimo, la lujuria... jajaja, ¿qué tal? Si la maternidad te lleva de cabeza a cometer los otros seis, justo de este lo que hace es protegerte, evitar que caigas en él así con facilidad. ¡Qué guay -de Bandai-! Pero digo yo una cosa: ya que tenemos los otros seis... ¿por qué no nos curramos este lujurioso y molón y nos hacemos un combo pecaminoso capital? (Guiño, guiño)

Y tú, ¿cómo vas de pecados? ¿Te has comido algo en el parking del súper secretamente alguna vez? ¿Has puesto los ojos en blanco cuando tu retoño te ha recordado que era hora de ir al parque? ¿Cuáles son tus "pecadillos capitales"? Jijiji

Besitos de mami pecadora de la pradera

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